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domingo, 18 de octubre de 2026

3° ESPECIAL DE HALLOWEEN: El terror invisible de Clarita Villanueva

La prisión de Bilibid, el principal centro penitenciario de Filipinas, situado en la ciudad de Muntinlupa, al sur de Manila, ya era un lugar sombrío, famoso por tener siglos de una historia llena de atrocidades y encierros sangrientos. Allí, en el mes de mayo del año 1953, con paredes frías de piedra, pesados barrotes de hierro y guardias armados vigilando cada rincón, se encontraba en un encierro absoluto, una joven de apenas 17 años que gritaba con una agonía desgarradora. Los guardias corrieron a su celda pensando que alguien la estaba lastimando, pero no había nadie más allí. Sin embargo, frente a los ojos de todos los presentes, marcas rojas y profundas con forma de dientes comenzaron a aparecer poco a poco en la piel de la muchacha. Alguien, o algo, la estaba destrozando viva, pero nadie podía verlo. No es la escena de una película de miedo, ni una leyenda urbana contada para asustar niños. Es un hecho totalmente real que se convirtió en el escenario de un terror inexplicable, siendo documentado por policías, médicos forenses y autoridades de gobierno. Una historia cruda donde lo invisible se hizo carne y dejó cicatrices imborrables.

La joven era Clarita Villanueva, y desde el principio, su vida había sido muy dura. Nació en Bacolod, ciudad costera de la isla de Negros, en la provincia de Negros Occidental en Filipinas, y creció viendo a su madre ganarse la vida como espiritista, adivina y curandera tradicional en la Universidad de Santa María. Al morir su madre, la joven quedó completamente huérfana y sola en el mundo. Viajó a la capital en 1950 para trabajar como sirvienta, pero terminó huyendo con un hombre que la engañó porque ya estaba casado. Desesperada por sobrevivir, terminó trabajando como bailarina en un club. El 7 de mayo de 1953, mientras caminaba sola por la noche después de ver una película, la policía la arrestó bajo cargos de vagancia y sospecha de prostitución. Fue llevada a la cárcel, sin tener la menor idea de que la verdadera prisión la esperaba dentro de su propia celda.

El horror comenzó el 9 de mayo. Clarita y otras reclusas empezaron a notar sucesos muy extraños: pequeñas piedras caían y golpeaban las paredes de la celda sin que nadie supiera de dónde venían. Esa misma noche, cuando Clarita intentaba dormir, sintió que "algo" saltaba desde una de las vigas del techo y se sentaba directamente sobre su pecho, aplastándola. De pronto, la joven comenzó a gritar con puro terror. Empezó a retorcerse en su cama mientras criaturas que nadie podía ver comenzaban a morderla brutalmente. Las mordeduras aparecían como por arte de magia. Marcas de dientes con forma de herradura se marcaban en su cuello, en sus brazos, en sus hombros e incluso en su rodilla derecha. Las heridas tenían un color rojo intenso e hinchado y, lo más perturbador de todo, los testigos afirmaban que las marcas estaban empapadas en saliva humana real y fresca.

Durante sus feroces ataques, Clarita lloraba amargamente y les rogaba a los doctores de la prisión que la ayudaran, gritando que la estaban mordiendo. Cuando le preguntaron qué era exactamente lo que la atacaba, sus descripciones dejaron a todos con la sangre helada. Clarita decía que eran dos presencias demoníacas. Describió a uno como un hombre gigantesco, muy oscuro, que tenía pelo rizado cubriendo absolutamente todo su cuerpo. La segunda entidad era aún más extraña y desconcertante: tenía el cuerpo normal pero con una cara de ángel hermoso que llevaba un enorme bigote. Estos seres se turnaban para morderla y torturarla sin piedad.

El caos en la cárcel fue tan grande que la noticia llegó directamente al alcalde de Manila, Arsenio Lacson. El alcalde exigió que llevaran a Clarita a la morgue de la ciudad para comprobar los rumores por sí mismo. Se sentó a su lado, y en cuestión de minutos, la joven empezó a reír como si alguien la estuviera haciendo cosquillas, para luego soltar un grito agónico. El alcalde le sujetó las manos con mucha fuerza para asegurarse de que no se estuviera haciendo daño a sí misma. Mientras él la agarraba, pudo ver claramente cómo iban apareciendo marcas de mordidas en el dedo índice y en el cuello de Clarita. El mandatario declaró de forma oficial que las heridas eran hechas por dientes humanos y que era físicamente imposible que ella se las hubiera causado sola. El médico forense principal, el doctor Mariano Lara, también la examinó de cerca y llegó a la misma conclusión escalofriante: Clarita no se mordía a sí misma. Se llegaron a registrar más de 20 mordidas, presenciadas en pleno acto por más de 25 personas asombradas, incluyendo policías, enfermeras, periodistas y doctores.

El ambiente se volvió sumamente pesado y oscuro. Algunos se negaban a creer la historia, lo cual desencadenó consecuencias trágicas y mortales. Un médico llamado Manuel Ramos fue a entrevistar a Clarita y, siendo muy escéptico, la regañó acusándola de estar actuando y fingiendo todo para llamar la atención. Clarita simplemente levantó la mirada, lo observó fijamente y con una voz lenta y macabra le dijo: "Tú morirás". Al día siguiente, exactamente a la misma hora en la que había hablado con ella, el corazón del doctor Ramos se detuvo de forma repentina y murió. Pero la tragedia continuó. El jefe de la prisión, el capitán Antonio Ganibi, estaba muy molesto con todo el revuelo y en una ocasión llegó a patear a Clarita por la frustración. Un día después de la muerte del doctor, Clarita le pidió al capitán que le devolviera un pequeño crucifijo que ella usaba. Él le respondió groseramente que no tenía idea de dónde estaba su cruz, a lo que Clarita respondió seca: "Está en tu bolsillo". El capitán metió la mano en su ropa y quedó mudo de terror al encontrar el crucifijo adentro. Clarita también lo maldijo. En cuestión de semanas, el rudo oficial comenzó a perder peso de manera alarmante, secándose como una planta sin agua, y perdió la vida pocos días después.

El insólito caso llegó a los periódicos nacionales y extranjeros, y la noticia se esparció por la radio. Fue así como un misionero protestante estadounidense llamado Lester Sumrall se enteró de la tragedia. Aunque sintió miedo y llegó a pedirle a Dios que enviara a otra persona, sintió que era su deber intervenir y pidió un permiso especial para visitar a la joven. El 19 de mayo, el pastor Sumrall entró a ver a Clarita. Ella estaba rodeada por unas 100 personas atónitas, entre médicos y periodistas. Clarita era una chica de provincia que solo sabía hablar tagalo o dialecto bisaya, no sabía nada de otros idiomas. Sin embargo, cuando el pastor se acercó para orar, el rostro de la joven se desfiguró, sus ojos se llenaron de furia y fuego, y comenzó a gritarle insultos horribles, maldiciones y blasfemias en un perfecto idioma inglés. "¡No! ¡Te odio! ¡Vete!", le gritaba la presencia invisible que la controlaba.

Ese primer día fue un fracaso absoluto y el pastor entendió que debía ayunar y rezar con más intensidad. Durante uno de los episodios más violentos de los días siguientes, Clarita entró en coma y cerró los puños con toda su fuerza, como si estuviera librando una batalla a muerte contra algo que intentaba arrancar de su cuerpo. 

El doctor forense se acercó, le abrió las manos a la fuerza dedo por dedo y, para asombro de todos los presentes, encontró entre sus palmas varios mechones de pelo grueso, largo y negro que no pertenecía a nadie en esa habitación. El médico, impactado, guardó aquel extraño cabello oscuro en un sobre bajo estricta vigilancia de seguridad.

La guerra espiritual duró tres días agotadores donde las fuerzas invisibles se negaban a soltar a su víctima. Finalmente, el 22 de mayo, tras horas de oraciones constantes y de exigirle a las presencias que se retiraran, la tormenta cesó. El rostro de Clarita se volvió dócil, su cuerpo se relajó y pudo repetir el Padre Nuestro junto al pastor. De repente, la joven miró hacia el fondo de la celda y susurró débilmente: "Él se fue por allá", señalando una ventana de la prisión.

Aquel terror invisible desapareció sin dejar rastro y Clarita Villanueva fue liberada de su tortura. Su caso en la corte fue desestimado por el juez y la dejaron salir en libertad para que pudiera rehacer su vida. Mientras vivía en Manila, Clarita se sentía muy desdichada porque, cada vez que aparecía en público, la gente quería verla y hablar con ella. Así que se marchó al norte de Luzón, la isla más grande y poblada del país, ubicada en el extremo norte de las Filipinas. 

Allí, en un pequeño pueblo, conoció a un joven agricultor de arroz y con el tiempo se casaron. Tuvieron dos hijos y su vida fue buena, llevando una vida sencilla y participando activamente en una congregación local. En una entrevista con Louise Sumrall, esposa de Lester Sumrall, en el año 1993, 40 años después de su experiencia paranormal, el esposo de Clarita señaló que su esposa había permanecido libre después que el hechizo fue roto por Sumrall. La victoria fue contundente. "¡Cristo demostró, una vez más, ser la respuesta!"

Hasta el sol de hoy, los doctores, policías y políticos que vieron con sus propios ojos la saliva fresca en las heridas misteriosas y el cabello negro en las manos de la joven nunca pudieron darle una explicación científica a lo que ocurrió dentro de esa celda. El caso de Clarita Villanueva perdura como uno de los eventos más asombrosos y aterradores de los registros oficiales modernos, dejando una escalofriante advertencia de que, a veces, los monstruos más peligrosos son aquellos que no se pueden ver.

domingo, 21 de junio de 2026

La Entidad de la Pasajera Olvidada

Hay lugares que, por su naturaleza, deberían estar llenos de risas y alegría. Un área infantil, por ejemplo, parece el último rincón del mundo donde se esperaría encontrar el horror absoluto. Pero a veces, la realidad es mucho más oscura que cualquier película de terror. Lo que comenzó como una simple tarde de juegos y fotos familiares en Fort Worth, Texas, se convirtió en una pesadilla que ha dejado a una comunidad preguntándose si los objetos inanimados pueden traer consigo algo más que turbios recuerdos. Esta es la historia real de cómo una fotografía inocente captó un misterio que desafía toda explicación lógica. No es una leyenda urbana; es un evento documentado que ha dejado rastros de temor y horror tanto en visitantes como en empleados de un lugar diseñado para la diversión. 

Cierta tarde durante la festividad de Halloween del año 2012, un hombre llamado Kevin Brown visitó junto a su familia, el Fort Worth Museum of Science and History (Museo de Ciencia e Historia de Fort Worth), en la ciudad del área norte central de Texas. Allí, luego de ver las exposiciones permanentes como Cattle Raisers Museum (que narra la historia de la industria ganadera con ciencia e historia), el Energy Blast (exhibición combina ciencia y geología para explorar la historia y el futuro de los recursos energéticos de Norteamérica) y el DinoLabs & DinoDig (exhibición que alberga ejemplares de dinosarios), terminaron la travesía en el Fort Worth Children's Museum. Allí, cuya zona infantil alberga una galería para el público más joven que aprenden a través de actividades y exhibiciones lúdicas y práctica con una experiencia inmersiva de imaginación, sucedió algo más.

No fue al instante. El pequeño hijo de Kevin recorría el lugar y jugaba con los accesorios de las atracciones. El entorno físico del sitio incorporaba experiencias modernas e inclusivas, lo que hizo que el niño disfrutara de cada espacio. Desde Cook Children's, que era una exhibición interactiva de un centro médico del bienestar en el mundo de las medicinas, hasta la Kid's Grocery, donde los niños aprenden a comprar y cancelar sus comestibles en Express Checkout. En todas las áreas que iba el niño, su padre Kevin tomaba una fotografía para capturar el instante de su hijo compartiendo y aprendiendo, como todo buen padre. No hubo nada fuera de lo común, ni luces que parpadean, ni olores extraños, ni sensaciones de temor. Nada. Solo el sonido de la risa de los niños.

Días después, Kevin se sentó a revisar las fotografías de la visita al museo. Todo parecía normal hasta que llegó a la imagen de la zona de juegos de comestibles. Al principio, solo vio lo que esperaba: un espacio de colores brillantes con su hijo y los demás niños. Pero había un pequeño detalle, una mancha sutil oscura en el fondo de la toma, casi cerca de su hijo, llamó su atención. No era una mancha de luz, ni un error en la toma. Al detallar mejor la imagen al acercarla y mejorar el brillo, sombra y contraste, vio algo que le heló la sangre.

Allí, en el fondo de la imagen, justo encima de un carrito de compras de comestibles para niños, se encontraba en posición de cuclillas, una turbia figura gris de mujer, con ropajes deshilachados, sucios y descuidados. Era muy delgada, su rostro apenas visible en la penumbra, parecía llevar una expresión de profunda angustia, además, tenía los brazos casi extendidos queriendo tomar algo, o a alguien. La figura era extraña y perturbadora. Algo que no debería de estar allí y si lo estaba. Era una presencia tangible captada en una fotografía de manera inexplicable. El horror de Kevin fue inmediato al darse cuenta de que, mientras su hijo jugaba, a pocos metros de él se encontraba esa lúgubre entidad. 

Rápidamente la imagen se volvió viral, y la noticia de la fotografía se extendió por medios locales e internacionales. Tal fue la situación que Becky E. Adamietz, directora de asuntos públicos del museo, tuvo que dar una declaración, indicando que en el museo no había ningún registro de accidentes o fallecimiento en esa área que pudiera explicar la presencia de un espectro desaliñado. No hay fantasmas, demonios, monstruos ni duendes. Sin embargo, el misterio tomó un giro aún más inquietante cuando alguien hizo una conexión escalofriante.

Semana y media antes que Kevin Brown visitara el museo junto a su familia, el lugar había inaugurado de manera temporal una exhibición especial y muy popular: "Titanic: The Artifact Exhibition", una colección de artefactos auténticos recuperados del naufragio del Royal Mail Ship Titanic, el transatlántico británico que fue en su momento el barco más grande y lujoso del mundo, afirmándose inclusive que era insumergible, hasta su hundimiento en 1912.

De repente, la apariencia de la fantasmal mujer en la foto cobró un sentido siniestro. Su ropa desgastada y deshilachada no era simplemente por deterioro; parecía la ropa de alguien que había pasado por una catástrofe traumática en el mar, empapada y destruida. ¿Quién era ella? ¿Podría ser que la angustia de los cientos de pasajeros que perecieron en el frío Atlántico hubiera viajado junto a sus posesiones personales hasta Texas? ¿Era esta mujer una pasajera olvidada que buscaba descanso en el lugar equivocado?

Desde que la foto de Kevin Brown se hizo pública, el museo de Fort Worth ya no es el mismo. Lo que comenzó con una imagen inquietante ha evolucionado hacia una serie de sucesos paranormales que han aterrorizado a empleados y algunos visitantes por igual. Desde el mes de octubre de octubre de 2012 y enero de 2013, personal de limpieza reportó en múltiples ocasiones que juguetes y artefactos de las exhibiciones cambiaban de lugar durante la noche, sin que nadie haya entrado al edificio. A veces se escuchaban golpes secos y ruidos que parecían provenir de las paredes o del techo de la zona de juegos. El testimonio más espeluznante provino de los vigilantes nocturnos, quienes aseguraban haber escuchado gritos lejanos y desgarradores ecos que resonaban por los pasillos vacíos del museo, gritos que sonaban a desesperación y terror, como si la tragedia del Titanic se repitiera en un ciclo sin fin. La fotografía de Kevin Brown fue solo el principio. El museo infantil de Fort Worth es ahora, para muchos, un lugar marcado. La pregunta ya no es si el espectro existe, sino qué es lo que realmente quería y si alguna vez encontrará la paz que parece haber perdido en el fondo del océano.

domingo, 6 de julio de 2025

¿Qué son los Payasos Planeadores del Plexo Solar?

Hay un fenómeno reciente, poco conocido pero relativamente popular en círculos de discusión sobre la Nueva Era y la parapsicología relacionada a la mente. Su origen ocurre en cadenas de e-mails enviadas a fines de los años noventa, que eran enviadas a manera de broma y sugerían que ciertas personas podían ser infectadas por entidades extradimensionales solo con escuchar el nombre del fenómeno o ver una serie de fotos adjuntas al mensaje o conjuntos de imágenes espeluznantes en blanco y negro que circulaban en línea.

Pero antes de adentrarnos en el tema, hay que dejar claro que es el Plexo Solar. El plexo solar o plexo celiaco es una densa red nerviosa que rodea a la arteria aorta ventral en el punto de donde salen la arteria mesentérica superior y el tronco celíaco, a nivel de la primera vértebra lumbar, detrás del estómago.​ Procede especialmente del sistema nervioso simpático y del nervio vago derecho. En él se combinan las fibras nerviosas del gran simpático y del parasimpático.​ El plexo solar contribuye a la inervación de las vísceras intraabdominales. La cultura hindú y las prácticas del Nueva Era sostienen que el plexo solar, es el chakra que contiene emociones positivas y negativas; y es importante porque en él se concentran emociones que incluyen la perseverancia, el deseo de ganar, la ira, la irritación, el egoísmo, la agresividad, la destructividad, la violencia, la crueldad, el resentimiento, la preocupación, la ansiedad y el miedo; entre otros. 

The Solar Plexus Clown Gliders (o SPGC por sus siglas), es el nombre colectivo que se da a una amplia gama de fenómenos paranormales atribuidos a una entidad corruptora que infecta a personas débiles y vulnerables a través del chakra del plexo solar. Más que un críptido material, el SPCG es efímero y opera a nivel del lenguaje, y se da a conocer mediante imágenes y palabras. El SPCG parece alimentarse de la miseria humana, bombardeando a su huésped con alucinaciones realistas, fallos en la realidad, y debilitándolo emocionalmente. Luego, simplemente lo llevan más allá de su capacidad máxima de dolor psicológico. El malestar que produce el contacto con SPCG se describe como similar a los síntomas de paranoia por abstinencia que experimentan los adictos a la metanfetamina, incluyendo alucinaciones corporales casi constantes y psicosis. Los efectos reportados también son similares a estados de delirio.

No existe un origen concreto del término, aunque se sugiere que fue ideado a partir de un concepto establecido por el cineasta David Lynch en su libro de 1973 "Catching the Big Fish: Meditation, Consciousness and Creativity"; donde habla sobre ansiedad, depresión y furia; y la forma en que lidió con ellas meditando. En el libro, Lynch explica que a todo ese negativismo le otorgó el nombre del "Suffocating Rubber Clown Suit of Negativity" (en español: Traje sofocador de payaso de goma de negatividad); y lo describía como sentirse metido en un traje sólido y pútrido hecho de goma caliente que desaparece una vez que se medita y recapacita en torno a sus problemas. Y aunque se sugiere que en la década de 1980 se popularizó la frase entre círculos de practicantes de la Nueva Era, algunos más sugieren a que puede ser parte de un experimento de control mental de la CIA, o algo relacionado al MK Ultra. 

Se volvió más prevalente en la década de 1990, cuando un virus troyano del mismo nombre se diseminó por Estados Unidos y Europa. El virus era de los primeros en usar screamers, pues se activaba al azar y mostraba la imagen de un rostro aterrador de forma rápida; llevando a los usuarios a creer que su PC estaba embrujada. 

Los SPCG se convirtieron en la base para otros memes de fenómenos que se distribuían de manera digital y herían a quien los veía. Ejemplos de estos incluyen una imagen fractal conocida como El Perico, el cual incluía una descripción sobre que con solo ver esa imagen producía la muerte; el famoso Smile.jpg, las fotografías de fantasmas y las maldiciones de correos en cadena. Estos fenómenos son denominados Basiliscos, en referencia a los reptiles mitológicos que mataban con la mirada. 

Al igual que ocurre con ciertas entidades ficticias como Pennywise o los dioses de Lovecraft, el saber de la existencia de los SPCG vuelve a la víctima susceptible a una infección o posesión demoniaca. La idea es que básicamente, el solo recitar las palabras Solar Plexus Clown Glider genera una reacción en el cerebro y el meditar o pensar sobre estas entidades provoca el comenzar a experimentar encuentros con ellas. En hilos archivados de 4chan se maneja la posibilidad de que como ocurre con los Basiliscos, los SPCG pueden llevar al desarrollo de un Síndrome Neuroléptico Maligno, en el cual el cerebro comienza a autodestruirse en respuesta a estímulos repetitivos; llevando a la mente a creer que algo muy terrible ha ocurrido y debe responder de manera acorde.

Uno de los ejemplos más conocido es el del presentador del podcast de conspiraciones y temas paranormales Dead Rabbit Radio, llamado Jason Carpenter, quien tras investigar sobre estos seres empezó a ver lo que describe como una cobra gigante en los pasillos de una corte. 

Luego de este fenómeno, Carpenter experimentó ansiedad y una degradación en su calidad de vida; por lo que considera a los SPCG como un parásito memético que existe solo para perpetuar el sufrimiento humano. 

Además de la cobra vista por Carpenter, los SPCG son reportados con la forma de payasos o mimos demoniacos comparables a Pennywise o el Joker, pero hay quienes sostienen que realmente son entidades similares a babosas o serpientes hechas de sustancias más allá de los límites de la tercera dimensión; algo similar a los Black Stick Men o el fenómeno de la Gente de Sombras. 

Qué opinas tú, ¿Será verdad o solamente una creencia ya convertida en una leyenda urbana? De ser verdad, ya con leer la publicación, ¿Entonces estarías infectado?

domingo, 1 de septiembre de 2024

El misterioso pueblo de Helltown

Cada país tiene sus lugares misteriosos y pueblos abandonados. Sea cual sea su historia, cada país tiene el suyo. Algunos están abiertos al público y son turísticos pero hay otros que son todo lo contrario, estando casi clausurados hasta el punto de casi querer olvidarlos de la región. El lugar que plasmaré en la siguiente publicación es un claro ejemplo de ello, ya que son tantas cosas que se dicen de él que se ha vuelto como un sitio muy infame. Desde fantasmas y comunidades satánicas hasta seres mutantes y un vertedero de experimentos genéticos del gobierno. Hell Town es un paraíso de lo paranormal.

Hell Town es el nombre de un pueblo nativo americano, antes conocido como Lenape, ubicado en Clear Creek, cerca de la ciudad abandonada de Newville, en el estado estadounidense de Ohio. El pueblo se encuentra en una colina alta justo al norte de la unión de Clear Creek y Black Fork del río Mohican.

En el año 1758, después de la firma del Tratado de Easton, los Lenape tuvieron que mudarse al oeste de sus tierras nativas, en Delaware, Nueva Jersey, el este de Nueva York y el este de Pensilvania. El pueblo había sido colonizado originalmente por nativos americanos de los Mingo, una tribu perteneciente al grupo Algonquino Oriental. Pero los Mingo abandonaron el sitio alrededor del año 1755 y los Lenape refundaron el asentamiento entre 1770 y 1776. Según los Lenape, el pueblo se llamaba Clear Town, por el arroyo claro que corría cerca. Sin embargo, cuando los Lenape se enteraron de que la palabra alemana para "claro" era "infierno", rebautizaron su pueblo como Hell Town. 



El sitio fue abandonado en el año 1782 debido a repetidos enfrentamientos con tropas y colonos coloniales estadounidenses, enojados con los Lenape porque algunos miembros de la tribu se habían aliado con los británicos durante la Revolución estadounidense. La violencia culminaría en la masacre de Gnadenhutten de 1782, en la que la milicia estadounidense mató a 96 Lenape. Hell Town estaba ubicada a lo largo de un "sendero de guerra" utilizado por los nativos americanos en la región, que corría desde un punto a unas 30 millas (48 kilómetros) al sur de Sandusky, Ohio, en dirección norte-noreste hasta el valle del río Cuyahoga.

Las investigaciones antropológicas de finales del siglo XIX descubrieron que el lugar donde se encontraba el poblado era un montículo alto compuesto principalmente de rocas de arenisca, sostenidas en su lugar con tierra compactada. En el lugar existían varias tumbas Lenape hasta 1881, pero los agricultores locales las araron durante los dos años siguientes. En las excavaciones en el lugar se encontraron dos cuchillos de hierro, un hacha de hierro, puntas de flecha de piedra, un hacha de piedra, un pedernal de pistola y algunas monturas de latón de un mosquete.

Ahora, en el año 1806, se fundó como asentamiento en un área a menudo se conoce como Boston Mills, bajo el nombre de Boston Village en Ohio, el pueblo más antiguo del condado de Summit, que abarca varias ciudades, incluyendo Boston, Boston Township, Peninsula, Sagamore Hills y Northfield Township. La vida relativamente tranquila de Boston empeoró en 1974, cuando se convirtió en la desafortunada víctima de la ansiedad nacional por la desaparición de los bosques del país. Utilizando las leyes de dominio eminente, el presidente Gerald Ford firmó un proyecto de ley que otorgaba al Servicio de Parques Nacionales del gobierno federal jurisdicción para expropiar tierras para el establecimiento de Parques Nacionales. Así pues, se decidió que Boston Township sería el nuevo hogar del Parque Nacional del Valle de Cuyahoga y comenzó a comprar las propiedades de sus residentes de larga data.

Los ciudadanos que no tuvieron más remedio que abandonar sus hogares. Con un sentimiento de enojo, decepción y rabia, llegaron a plasmar en paredes de algunas casas del lugar, un mensaje poderoso: "Ahora sabemos cómo se sentían los indios". Los hogares fueron vaciados y se colocaron carteles que decía "Prohibido el paso". Pronto, el gobierno comenzó a retrasar el plan de crear el parque y el pueblo quedó abandonado. El aura infernal de la zona no hizo más que crecer cuando el Servicio de Parques Nacionales adquirió el vertedero de Krejci en el año1985. Los guardabosques que visitaban el lugar comenzaron a enfermarse, sufriendo de extrañas erupciones cutáneas.


Se descubrió poco después que el vertedero estaba altamente contaminado con sustancias químicas tóxicas que no se eliminaban adecuadamente. El vertedero se convirtió en un sitio Superfund, uno de los lugares diseñado para investigar y limpiar sitios contaminados con sustancias peligrosas por medio de la administración de la Agencia de Protección Ambiental - Environmental Protection Agency (EPA), y en 2015, el Servicio de Parques Nacionales estaba terminando la restauración del área.

Existen varios mitos en torno a las propiedades vacías, pero algunos han perdurado un poco más que otros. Se dice que la iglesia local presbiteriana fue construida por satanistas y que tiene cruces invertidas en su interior y justo en la zona trasera. También se comenta que hay un autobús abandonado alberga fantasmas detenido en una de las rutas principales. Hay la presencia de caminos peligrosos que aparentemente no conducen a ninguna parte conectados por puentes que al atravesarlos, producen una profunda depresión o un viejo establo que se dice que fue escena del suicidio de una familia cultista.

También se habla de la presencia de seres mutantes que  fueron creados por el derrame del vertedero de Krejci, incluida una serpiente monstruosa conocida como "La Pitón de la Península", que está fuertemente relacionada con algunas desapariciones de niños locales.

Algunos mitos dicen que han sido refutados de manera concluyente. Se ha dicho que las cruces invertidas colocadas en la  iglesia son parte del estilo arquitectónico del edificio y no tienen raíces en la actividad satánica. 

Han mencionado el autobús y dicen que era el hogar temporal de una familia que esperaba reparaciones en su casa. Estas explicaciones obviamente no le han quitado ni el aura de misterio ni las actividades paranormales. 

Sin duda, los restos de edificaciones en el pueblo abandonado han creado un terreno fértil para las innumerables leyendas urbanas que han surgido a lo largo de los años.

domingo, 7 de abril de 2024

La leyenda de la Niña de Laddington

¿Qui´én no ha tenido una experiencia paranormal? Todos hemos escuchado sobre fantasmas y apariciones que involucran situaciones irreales que sorprenden e inquietan. Estamos a la par de una dimensión que alberga espectros y que somos incapaces de ver, al menos la mayoría. Según un estudio en la materia, 14 % de las personas que vemos en la calle cada día, son espíritus que tratan de colarse entre la gente como si fuera instante normal. Los vemos y quizás puedan vernos, si sentirnos con certeza, pero hay personas que tienen esa capacidad de poder ver fantasmas de frente, en estas y otras situaciones que verdaderamente pueden llegar a dar miedo. A continuación, sabrás un incidente que involucró una figura fantasmal que puso en alarma a la localidad y sus miembros policiales.


Laddington es una localidad de Oregon, un estado costero de Estados Unidos en el noroeste del Pacífico, conocido por sus diversos paisajes de bosques, montañas, granjas y playas. Su ciudad más poblada es Portland, y allí se mantiene una leyenda local que indica que en Laddington ya no se menciona nada en relación al incidente de la niña del 89.


La historia cuenta que en el mes de marzo del año 1989, las autoridades comenzaron a recibir llamadas de los ciudadanos en relacion a la extraña desaparición de varias personas, al grado de desaparecer ocho personas por día y casi veintiseis a la semana. La ola de desapariciones creció por casi un mes y lo extraño de todo era que ninguna estaba relacionada entre sí, sino por el contrario, se trataban de personas de todas las edades y orígenes, sexo y constitución. Cierto día del mes de mayo, las desapariciones cesaron repentinamente. Los locales se sintieron aliviados de por primera vez, no tener que reportar ninguna desaparición a los policías pero su tranquilidad duró poco al saber que gradualmente, los desaparecidos comenzaron a aparecer, pero fallecidos.


Los cuerpos sin vida comenzaron a aparecer, y casi cada día encontraba de tres a cinco cadáveres por las zonas de los bosques. Pero lo extraño de todo era que los locales y hasta miembros de la policía comenzaron a notar la presencia de una niña vestida de blanco que parecía estar involucrada en la situación ya que su figura estaba entre los cadáveres encontrados, y lo inquietante de todo era que parecía jugar con los cuerpos sin vida de los desaparecidos. Tanto los ciudadanos como las autoridades trataban de seguirla para obtener respuestas pero la niña parecía ser más rápida que ellos y huía directo a las espesuras del bosque. Solo quedó un registro fotográfico de ella por medio de unas cámaras de seguridad instaladas que daban directo hacia el bosque.


Lo perturbador vino después cuando la niña aparecía cada día con más cuerpos sin vida de los que una vez estuvieron desaparecidos, pero la apariencia de la pequeña comenzó a cambiar, volviéndose cada vez más errática y perturbadora. Ya no parecía una niña sino un animal rabioso de dulces cabellos rubios. Las autoridades tuvieron que pedir apoyo a la policía de la ciudad de Portland para atraparla. Una vez capturada en una búsqueda de dos días en la espesura del bosque, descubrieron que se trataba de una niña de nueve años de edad, pero por más que investigaron descubrieron que la niña no tenía padres ni familia y había momentos que la niña desaparecía del lugar en donde la mantenían bajo custodia, como si de un fantasma se tratara. Al no poder lograr una explicación o solución al caso, la niña fue acusada de las muertes y desapariciones, y fue encerrada en un hospital psiquiátrico al sur de Laddington. Allí recibía atención adecuada pero el personal de la institución manifestó su miedo a las autoridades ya que decían que durante la noche, la niña hablaba en un dialecto extraño, las luces parpadeaban a su alrededor, los demás pacientes se ponían nerviosos y, al parecer, desaparecía de su habitación.


Decían que la niña aparecía en las mañana debajo de las sábanas de su cama pero que cada noche desaparecía. Y no era todo, una vez una de las enfermeras mencionó que una tarde, la niña fue vista caminando por las paredes e los corredores cuando la trasladaban a su habitación. Los testimonios sobre la niña siguieron hasta octubre del año 2001, cuando la niña desapareció y no volvió a aparecer. Así pues, la dieron por muerta y oficialmente dictaminaron su fallecimiento como parte normal del portocolo de la institución. La situación quedó allí y no se habló más de la niña. En la localidad de Laddington se comenzó decir que la niña era una entidad de más allá, hasta que venia del mismo infierno y pronto, coemnzaron a haber estimonios e historias de personas que juraban haber visto a la  niña vestida de blanco vagar por el bosque. Para doblegar ese efecto de histeria masiva, el padre de la localidad reunió a todos los ciudadanos con la ayuda de las autoridades y les indicó que la única manera de librarse de aquel mal era no volviendo a hablar de "Niña de Laddington". Así se hizo y después de tres semanas, la aparición malévola se fue. Dicen que deben de mantenerse así para evitar una condena a la localidad y que la historia se repita.