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domingo, 26 de julio de 2026

La isla que miró a los pescadores de Tabasco

Se dice a menudo que conocemos más sobre la superficie de la luna que sobre el fondo de nuestros propios mares. Nuestro planeta es un inmenso mundo de agua, lleno de profundidades oscuras y regiones donde el ser humano nunca ha puesto un pie. ¿Qué criaturas gigantescas y olvidadas por el tiempo se esconden bajo las olas? A veces, el agua nos da pequeñas pistas de que no estamos solos, y de que la naturaleza guarda secretos mucho más grandes que nuestra imaginación. Esta es la historia de uno de esos secretos. Un hecho extraño y casi olvidado que tuvo lugar en el calor asfixiante de agosto de 1978, en las quietas aguas de una laguna en Tabasco, México. Un evento que comenzó como una simple curiosidad geográfica, pero que rápidamente se transformó en una experiencia que heló la sangre de quienes la vivieron.

Antes de sumergirnos en lo que pasó aquel verano, es importante recordar lo inmenso y desconocido que es el mundo acuático. Durante siglos, los marineros han contado historias de monstruos marinos, serpientes gigantes y bestias del tamaño de montañas. Muchas de estas historias eran tratadas como simples cuentos o alucinaciones provocadas por el cansancio. Sin embargo, con el paso de los años, la ciencia ha demostrado que algunas de esas leyendas eran reales. El calamar gigante, por ejemplo, pasó de ser un mito de piratas a un animal documentado por biólogos. Si el océano infinito esconde animales de este tamaño, ¿qué nos asegura que las lagunas profundas, los ríos anchos y los pantanos conectados al mar no albergan a visitantes desconocidos?

Tabasco es un estado del sureste de México, famoso por su capital Villahermosa, su gran cantidad de ríos y su selva tropical. Tabasco es considerado una tierra de agua ya que concentra cerca del 33 % del agua dulce superficial de México y cuenta con una red hidrológica muy compleja de ríos, lagunas y pantanos que son el hogar de pescadores que conocen cada curva, cada corriente y cada banco de arena de la región. Para estos hombres, el agua es su oficina, y conocen su entorno como la palma de su mano.

Fue en una de estas rutas diarias, a mediados de agosto de 1978, cuando un grupo de pescadores notó algo fuera de lugar. A lo lejos, flotando en medio de la laguna, había una pequeña isla. Al principio, no le dieron mucha importancia. En estas zonas, a veces grandes pedazos de tierra, raíces y plantas se desprenden de las orillas por las fuertes lluvias y terminan flotando a la deriva. Lo extraño era que esta masa en particular no figuraba en ningún mapa mental de los pescadores, y parecía tener un tamaño considerable. Estaba cubierta de hierba alta, lodo y raíces largas que colgaban hacia el agua oscura.

El verdadero misterio comenzó en los días siguientes. Los pescadores que salían al amanecer se daban cuenta de que la isla no estaba donde la habían dejado el día anterior. Un lunes, la masa de tierra estaba cerca de la orilla norte. Para el miércoles, había cruzado gran parte de la laguna y descansaba en el centro. Las corrientes de esa zona no eran lo suficientemente fuertes como para mover un pedazo de tierra tan pesado con tanta rapidez, y mucho menos en direcciones contrarias al flujo del agua. La pequeña isla parecía estar explorando la laguna, como si bailara. Cambiaba de posición, a veces desaparecía entre la niebla de la mañana y luego volvía a aparecer en una zona completamente distinta. La curiosidad en los pueblos cercanos empezó a crecer, mezclada con un sentimiento de inquietud. ¿Cómo podía moverse sola?

El miedo a lo desconocido siempre compite con la curiosidad humana, y casi siempre gana la curiosidad. Después de varios días de observar esta rareza desde lejos, un grupo de pescadores valientes decidió que ya era hora de descubrir qué estaba pasando. Se subieron a sus pequeñas lanchas de madera y comenzaron a remar hacia la isla flotante. El día estaba tranquilo, el sol brillaba con fuerza y no había viento. A medida que se acercaban, el silencio en la laguna se hacía más profundo y pesado. Desde unos metros de distancia, la isla se veía normal. Había vegetación húmeda, raíces gruesas y lo que parecía ser tierra oscura. Sin embargo, al llegar a la orilla de esta misteriosa masa, el olor no era el de tierra mojada o plantas podridas. Era un olor distinto, fuerte y vivo.

Uno de los pescadores extendió su remo para tocar la orilla y tratar de anclar la lancha. Fue entonces cuando todo cambió. El remo no golpeó lodo suave ni roca dura. Rebotó de una manera extraña. El hombre se inclinó, extendió la mano y tocó la superficie. Lo que sintió lo dejó sin aliento. No era tierra. Era una superficie cálida, gruesa y áspera. Era piel. Aquella cosa no era un trozo de tierra flotante. La vegetación, el lodo y las raíces no habían crecido de un suelo fértil, sino que se habían acumulado y pegado sobre el lomo de un animal gigantesco que descansaba justo debajo de la superficie.

Antes de que los hombres pudieran gritar o dar la vuelta a sus lanchas, la "isla" se movió. El agua alrededor comenzó a agitarse y a burbujear. Un sonido sordo y profundo vibró debajo de las lanchas, como el latido de un corazón enorme. En ese momento de pánico absoluto, a pocos metros de los pescadores, la piel cubierta de raíces se arrugó, la superficie se partió y un inmenso ojo se abrió. Era un ojo brillante, antiguo e inteligente, del tamaño de una llanta de camión. Miró directamente a los hombres en sus pequeñas lanchas de madera. En esa mirada no había enojo, solo la fría y aterradora tranquilidad de una criatura que pertenece a un mundo mucho más antiguo y profundo que el nuestro.

El terror se apoderó de los pescadores, quienes remaron con todas sus fuerzas de regreso a la costa, sin mirar atrás. Escucharon el sonido de mucha agua moviéndose, como si una pequeña montaña se estuviera hundiendo. Cuando finalmente llegaron a tierra firme y se atrevieron a mirar hacia la laguna, la isla había desaparecido. El agua volvía a estar plana y tranquila, como si nada hubiera pasado. Nadie volvió a ver a la criatura. Las búsquedas posteriores en la laguna no arrojaron ningún resultado. Lo que sea que fue, tal vez encontró su camino de regreso al vasto y desconocido océano, o tal vez simplemente volvió a dormir en el lodo profundo, esperando otra década u otro siglo para salir a tomar el sol.

Hoy, la historia de la isla que abrió los ojos en 1978 sigue viva entre los más viejos del lugar. Y nos recuerda una verdad incómoda, pero fascinante: cada vez que miramos la superficie oscura del agua, en realidad no tenemos ni la menor idea de qué nos está devolviendo la mirada.

domingo, 28 de junio de 2026

PUBLICACIÓN ESPECIAL: Terremotos en Venezuela

Tomando en cuenta el lamentable y trágico hecho ocurrido el 24 de junio del presente año 2026, realizo esta publicación especial para hacer un paréntesis en la historia de mi país natal, Venezuela, en cuanto a un antes y un después del gran sismo. Venezuela es un país bendecido con paisajes naturales impresionantes y una rica cultura, pero más allá de eso, desde más de 100 años ha sido testigo de acontecimientos sísmicos en varios momentos de su historia, que han dejado una huella imborrable en el territorio y en la memoria colectiva de muchos. En un rincón del mundo lleno de contrastes y belleza, los terremotos han sido recordatorios de la fuerza de la naturaleza y de la fragilidad de la vida. Aquellos que han vivido la experiencia de un temblor en este país latinoamericano recuerdan con nostalgia y asombro esos momentos de incertidumbre, como si la tierra bajo sus pies les estuviera hablando.

La geografía de Venezuela es un mosaico de montañas, llanuras y costas, pero también de placas tectónicas en constante actividad. La interacción entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana ha hecho que esta región sea propensa a movimientos sísmicos. Aunque muchos temblores son leves y pasan desapercibidos, otros han tenido consecuencias devastadoras. A continuación, revisaremos algunos de los terremotos más notables en la historia de Venezuela, ya que el primer reporte que se tiene, es del siglo XVI, en el año 1530 en Cumaná, capital del Estado Sucre. Tuvo una magnitud de entre 7.1–7.5 en la escala de Richter.

  • El Terremoto de 1812

El jueves 26 de marzo de 1812, que era Jueves Santo, los líderes patriotas planificaban una campaña contra la provincia de Guayana, aún monárquica, y detener la ofensiva enemiga desde el oeste. La ciudad de Caracas estaba adornada y con el pueblo congregado en las iglesias. A las 04:05 de la tarde empezó una rápida sacudida en la tierra que duró 26 segundos. Al final de este, los edificios estaban en ruinas y miles sepultados; escenas similares se produjeron en otras ciudades y pueblos. Curiosa pero razonablemente, en la ciudad de La Guaira, conocido antes como Estado Vargas, no quedó edificación en pie, a excepción de la casa de la Aduana y las murallas. Horas antes, a las 2:30 de la tarde, tembló en Santa Cruz de Mompox, pueblo de Colombia en el distrito Bolívar, y al día siguiente en la isla San Vicente, donde el volcán La Soufrière entró en erupción. La reacción inmediata del gentilicio fue de consternación. En las plazas públicas se reunieron grupos de sobrevivientes a suplicar de rodillas a cielo, mientras otros movían los escombros para rescatar a los familiares y amigos que gemían pidiendo ayuda. Las mujeres empezaron a cambiar sus vestidos elegantes por trajes humildes en señal de penitencia. Muchos hombres dejaron sus trajes de gala para hacer procesiones usando únicamente una ancha correa, con los pies descalzos, sus barbas sin afeitar, en sus cuellos una cuerda sujetando una gran piedra y en sus espaldas cruces de madera. Iban a los cerros cercanos a las ciudades a implorar, hambrientos, clemencia divina y a besar reliquias de los santos.

La situación sólo empeoraba por las constantes réplicas. A la medianoche de la jornada del terremoto principal vino una fuerte réplica de entre 5 y 6 segundos, luego otra de entre 10 a 12 y una tercera más breve. El gobierno local se reunió en la plaza frente a la catedral de Santa Ana, en la Parroquia Catedral del Municipio Libertador, y envió ayudas a los extremos de la urbe, sin embargo, no había medicinas, alimentos ni provisiones. Finalmente, ese mismo día, el gobierno federal declaró la ley marcial para impedir saqueos y ordenan quemar todo cadáver que se encontrara para evitar una epidemia de cólera (en la época se creía en la teoría miasmática: antigua hipótesis médica que atribuía enfermedades como el cólera o la peste a los miasmas: emanaciones fétidas provenientes de materia orgánica en descomposición, suelos impuros y aguas estancadas). En el pánico, los vecinos se acusaron entre sí haber traído la ira de los cielos y muchos, al no encontrar sacerdotes, confesaron públicamente sus crímenes en la calle, incluyendo robos y asesinatos. En los dos días siguientes más de 2000 personas que vivían en concubinato se casaron, muchos niños ilegítimos porque sus madres eran prostitutas fueron reconocidos por sus padres y personas abandonadas por sus familias a causa de su pobreza fueron acogidos por sus parientes. Muchos empezaron a buscar a sus parientes desaparecidos o huyeron a los campos y montañas.

Los primeros estudios científicos del evento fueron realizados por Melchor Centeno Grau en su libro Estudios Sismológicos (1940), quien planteó que el fenómeno fue tectónico y tuvo un carácter multifocal. Basado en los registros de los daños, creía que un epicentro estaba en el mar Caribe, entre el archipiélago de Los Roques y la costa de La Guaira, y fue el que causó los daños en la capital y su puerto; otro entre San Felipe, Barquisimeto y El Tocuyo; y un tercero al sur del lago de Maracaibo, en la cordillera de los Andes, causante de la destrucción de Mérida.

El hecho que ocurriera un Jueves Santo y que ciudades republicanas como Caracas, La Guaira, Mérida, El Tocuyo, San Felipe, Maiquetía, Antímano, Chacao, Baruta y La Vega acaban destruidas, que Barquisimeto, La Victoria y Valencia fueron afectadas en menor medida, y en cambio, urbes monárquicas como Coro, Siquisique, La Vela, Carora, Maracaibo y Angostura salieron relativamente indemnes. Sirvió a los frailes y sacerdotes realistas para predicar que había sido un castigo del cielo por alzarse contra Fernando VII de España. También señalaron que sucedía en el segundo aniversario de la deposición de Vicente Emparan, lo que convenció a muchos de ponerse en contra de los republicanos. Se dice que en esa situación, el coronel y Libertador Simón Bolívar dijo: "¡Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca!", en respuesta a los clérigos realistas.

Luego, nueve días después tras el primer evento, el 4 de abril de 1812, se produjo una réplica histórica. Aunque el sismo fue más suave que el principal, el temblor destacó por registrarse casi sin pausa por ocho horas ininterrumpidas, una duración inusualmente larga. Ese día, a las 4:00 de la tarde, la tierra volvió a estremecerse con una de las réplicas más fuertes registradas en la época. Este evento prolongado terminó de derrumbar las estructuras que habían quedado en pie, sembrando el terror absoluto entre la población sobreviviente, que se vio obligada a congregarse permanentemente en plazas y espacios abiertos.

  • Terremoto de 1900

El 13 de octubre de 1900, otro terremoto significativo ocurrió. Este evento también llamado Terremoto de San Narciso, ya que ese día se celebraba el día de San Narciso, santo por la Iglesia católica, tuvo una magnitud desconocida, pero se presume que fue de entre 7.6 y 8.0, siendo uno de los eventos más destructivos en sus tiempos, sacudiendo a Caracas y sus alrededores. Comenzó a las 4:42 de la tarde, causando el colapso de 237 casas en Guatire y 72 en Guarenas, ambas ciudades pertenecientes Estado Miranda. También se produjeron deslizamientos de tierra y licuefacción del suelo en el territorio de los actuales estados de Amazonas, Bolívar, Anzoátegui, Miranda, Aragua, Carabobo, La Guaira y el Distrito Capital. Además, se reportó una enorme grieta de 300 metros de largo que se originó en el sector de Camurí en La Guaira, además de derrumbes que afectaron el ferrocarril Caracas-La Guaira. Además, se reportaron efectos de licuefacción en la zona de Barlovento, mientras que en zonas de Naiguatá y Macuto registraron un tsunami que dañó considerablemente la zona. Allí, nuevamente muchos edificios sufrieron graves daños o se derrumbaron durante el terremoto, el Archipiélago de Los Roques también sufrió fuertes efectos.

Se reportaron algunos daños leves en zonas tales como; San Antonio de Los Altos, Panaquire, Paparo, Guarenas, Capaya, Isla La Tortuga, Archipiélago de Los Roques, Güigüe, Clarines, Puerto Cabello y Caucagua. La Iglesia de San Francisco en Caracas fue severamente dañada por el terremoto y otra iglesia en Naiguatá fue completamente destruida. El pequeño pueblo de Paparo estuvo parcialmente sumergido por las olas del tsunami formado, cuya altura máxima fue de 5 metros en Barlovento, se registraron más de 250 réplicas en los meses posteriores al evento principal, las réplicas fueron perturbadoras para la población local. Las crónicas de la época indican que el sismo causó daños considerables a edificios y viviendas, así como la pérdida de vidas humanas. Aunque las cifras exactas de muertos y heridos no se registraron de manera precisa, como sucede con muchos eventos de ese periodo histórico, se estima que el gran sismo y sus consecuencias impactaron profundamente a la población. 

Los relatos de los sobrevivientes reflejan un sentimiento de temor y vulnerabilidad ante el poder de la naturaleza. Las estructuras de la ciudad, construidas en su mayoría de materiales débiles en comparación con los estándares modernos, no estaban preparadas para un evento de tal magnitud. Al igual que en terremotos posteriores, la reconstrucción fue un proceso lento y complicado. El evento de 1900 destacó la necesidad de diseñar edificaciones más seguras y de implementar medidas de prevención.

  • Terremoto de 1967

Fue uno de los terremotos más contundentes en la historia moderna de Venezuela. El 29 de julio, a las 8:05 de la noche, El Distrito Federal (actual Distrito Capital) fue sacudido por un sismo de 6.5 a 6.7, con una duración de 35 a 55 segundos. En la zona de Caracas dejó un balance de 2000 heridos y 236 muertos. Los daños materiales de más de 10 millones de dólares estadounidenses. Tuvo como su epicentro el litoral central o la zona costera de La Guaira, a 20 kilómetros de Caracas. Este fenómeno telúrico afectó mayormente a las zonas de Altamira, Los Palos Grandes y el Litoral Central. Después del terremoto, le siguieron un total de 30 réplicas de menor intensidad, todas de menor intensidad, cada una de las cuales llenaba de pánico a quienes las sentían, ya que tenían el temor del primer gran sismo. 

En los días subsiguientes funcionarios de los organismos competentes y miles de voluntarios rescataron los cuerpos que yacían entre los escombros. Los restos de los edificios y derrumbes fueron transportados a la Base Aérea de La Carlota para su revisión. Durante 6 meses los conductores que circulaban por la autopista podían ver el panorama de lo ocurrido aquel día. En Maracay, capital del Estado Aragua (ubicada a unos 80 kilómetros al suroeste de Caracas), se registraron cinco personas fallecidas y 100 heridas. En otras ciudades se reportaron únicamente daños estructurales.

La infraestructura de la ciudad, que aún estaba en desarrollo, se vio severamente afectada. Muchos ciudadanos recuerdan el sonido de los edificios crujiendo, seguidamente de una ola de pánico. En cuestión de segundos, muchos perdieron sus hogares y seres queridos. La reconstrucción de Caracas fue un esfuerzo monumental, que marcó un antes y un después en la forma en que los venezolanos ven la seguridad sísmica.

Y es que, a raíz de este terremoto el entonces presidente de Venezuela, Raúl Leoni, dispuso la creación de dos comisiones que se encargarían de evaluar los daños producidos y, entre las conclusiones de las mismas, se planteó al Poder Ejecutivo la creación de un instituto que se encargara del estudio e investigación de los sismos en Venezuela. Posteriormente, durante la primera presidencia de Rafael Caldera, se creó (mediante el decreto N° 1053, del día 27 de julio de 1972) la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).

  • Terremoto de 1997
La costa venezolana, debido a su ubicación, es susceptible a sismos y tsunamis, y el terremoto ocurrido el miércoles 9 de julio de 1997 a las 3:23 de la tarde, fue un claro ejemplo de ello. Con una magnitud de entre 6.6 y 7.0, y una duración de 51 segundos, el sismo afectó principalmente al Estado Sucre en la localidad de Cariaco, causando daños estructurales y desplazando a numerosas personas. 


Fueron 73 las víctimas fatales y este sismo en particular, resultó irregular la ruptura superficial que se produjo en el segmento de la Falla del Pilar, con desplazamientos cosísmicos de aproximadamente 0,25 m y un proceso de batición de suelos registrados en la línea de la costa. El desastre natural revivió el recuerdo del terremoto de 1967, haciendo que muchos temieran lo peor. La comunidad se unió en un esfuerzo de solidaridad y reconstrucción, reflejando la resiliencia del pueblo venezolano.
  • Terremoto de 2012
Otro episodio significativo tuvo lugar el 21 de agosto de 2012, cuando un intenso temblor de magnitud 5.6 sacudió el Estado Táchira, en la frontera con Colombia. Aunque afortunadamente no se registraron pérdidas humanas, muchas familias quedaron inquietas y los edificios sufrieron daños considerables. 


Este evento renovó la preocupación entre los ciudadanos sobre la actividad sísmica en la región andina. Las imágenes de las grietas en las calles y los edificios inestables quedaron grabadas en la memoria colectiva.

  • Terremoto de 2026 (aun en desarrollo)

El miércoles 24 de junio a las 6:05 de la tarde, dos terremotos consecutivos (de magnitud 7,2 y 7,5) dieron un temblor enorme, no solo a la capital sino en la mayoría del país. La parte norte de Venezuela se encuentra justo en una zona donde chocan dos grandes placas de la tierra (la del Caribe y la Sudamericana). Esa tensión acumulada durante tanto tiempo, se liberó de golpe. 

Los expertos lo llamaron un doblete sísmico. Es decir, no fue un solo terremoto, sino dos golpes casi seguidos. Aunque el susto más grande empezó la tarde del miércoles, la pesadilla no terminó ahí. El viernes 26 de junio, cuando apenas los sobrevivientes asimilaban la experiencia, la tierra volvió a sacudirse con fuerza. Con el doblete sísmico, se han registrado más de 300 réplicas de magnitud moderada en varias zonas del territorio nacional. Se estima que el doble sismo, realizó una liberación de energía similar a la detonación de 260 bombas nucleares.

Por el sacudón sísmico, 250 edificios colapsaron o sufrieron derrumbes severos a nivel nacional. El desastre dejó, hasta el día de publicación de este artículo, en el reporte oficial de 1450 víctimas mortales. Al menos 27 países han desplegado con valiosa y gran solidaridad rescatistas, ayudas humanitarias y donaciones a Venezuela ante tal tragedia. La ayuda internacional incluye insumos, evaluaciones logísticas, médicos y provisiones.

La Guaira, al ser la localidad más afectada, hay muchos edificios derrumbados. También zonas como Altamira y Los Palos Grandes en Caracas. Maracay, en el Estado Aragua, también sufrió daños serios en sus edificios y vías. Las sacudidas del 26 de junio dejaron claro que no se puede bajar la guardia. Mucha gente sigue sin poder volver a sus casas, ya sea porque se dañaron o por puro miedo. El cuerpo de los venezolanos está en modo alerta, a punto tal, que no ha dado oportunidad de poder procesar con detenimiento la situación.

Si algo bueno podemos sacar de todo esto, es la gente. En cuestión de minutos se vio a vecinos ayudando a vecinos, personas sacando escombros con las manos y filas de voluntarios donando comida, agua y ropa. Desde el interior del país hasta rescatistas especializados como los Topos Mexicanos, por ejemplo, organizaciones civiles de búsqueda y rescate, integradas por voluntarios altamente capacitados, que surgieron tras el histórico terremoto de la Ciudad de México en 1985. Son reconocidos mundialmente por su valentía, especialización en el colapso de estructuras y rápida respuesta en desastres tanto nacionales como internacionales.

Los terremotos en Venezuela no solo son eventos naturales, sino que también son parte integral de la historia del país. Cada temblor deja una marca, no solo en la tierra, sino en los corazones de quienes lo experimentan. En un mundo donde la naturaleza demuestra su poder, el pueblo venezolano ha aprendido a ser resiliente, a reconstruir y a honrar los recuerdos de aquellos que han sufrido y enfrentado la adversidad.

P.D. Me encuentro bien, estoy en compañía familiar y estamos a salvo. Agradezco grandemente por ello. Esta publicación es particularmente especial porque se trata de mi país, un país que amo y admiro, por su cultura y su gente, sus lugares y su clima, sus costumbres y el día a día en donde uno aprende algo nuevo. Esta publicación es personal también, porque fue una experiencia aterradora para mí y los míos, para mis vecinos, conocidos y ciudadanos en general. Hago esta publicación en honor a los que tristemente ya no nos acompañan físicamente... Aquellos que sobrevivieron y perdieron todo en cuestión de segundos... Aquellos que perdieron a algún familiar y/o amigo y que la tristeza está allí, latente... Aquellos que quedaron sumamente afectados física y mentalmente... Aquellos que están, hasta el día de hoy, desaparecidos, pero pueden ser próximos a ser encontrados... Esta publicación es en honor a ustedes, y desde este humilde pero muy querido espacio, quiero decirles que saldremos adelante una vez más.

domingo, 21 de junio de 2026

La Entidad de la Pasajera Olvidada

Hay lugares que, por su naturaleza, deberían estar llenos de risas y alegría. Un área infantil, por ejemplo, parece el último rincón del mundo donde se esperaría encontrar el horror absoluto. Pero a veces, la realidad es mucho más oscura que cualquier película de terror. Lo que comenzó como una simple tarde de juegos y fotos familiares en Fort Worth, Texas, se convirtió en una pesadilla que ha dejado a una comunidad preguntándose si los objetos inanimados pueden traer consigo algo más que turbios recuerdos. Esta es la historia real de cómo una fotografía inocente captó un misterio que desafía toda explicación lógica. No es una leyenda urbana; es un evento documentado que ha dejado rastros de temor y horror tanto en visitantes como en empleados de un lugar diseñado para la diversión. 

Cierta tarde durante la festividad de Halloween del año 2012, un hombre llamado Kevin Brown visitó junto a su familia, el Fort Worth Museum of Science and History (Museo de Ciencia e Historia de Fort Worth), en la ciudad del área norte central de Texas. Allí, luego de ver las exposiciones permanentes como Cattle Raisers Museum (que narra la historia de la industria ganadera con ciencia e historia), el Energy Blast (exhibición combina ciencia y geología para explorar la historia y el futuro de los recursos energéticos de Norteamérica) y el DinoLabs & DinoDig (exhibición que alberga ejemplares de dinosarios), terminaron la travesía en el Fort Worth Children's Museum. Allí, cuya zona infantil alberga una galería para el público más joven que aprenden a través de actividades y exhibiciones lúdicas y práctica con una experiencia inmersiva de imaginación, sucedió algo más.

No fue al instante. El pequeño hijo de Kevin recorría el lugar y jugaba con los accesorios de las atracciones. El entorno físico del sitio incorporaba experiencias modernas e inclusivas, lo que hizo que el niño disfrutara de cada espacio. Desde Cook Children's, que era una exhibición interactiva de un centro médico del bienestar en el mundo de las medicinas, hasta la Kid's Grocery, donde los niños aprenden a comprar y cancelar sus comestibles en Express Checkout. En todas las áreas que iba el niño, su padre Kevin tomaba una fotografía para capturar el instante de su hijo compartiendo y aprendiendo, como todo buen padre. No hubo nada fuera de lo común, ni luces que parpadean, ni olores extraños, ni sensaciones de temor. Nada. Solo el sonido de la risa de los niños.

Días después, Kevin se sentó a revisar las fotografías de la visita al museo. Todo parecía normal hasta que llegó a la imagen de la zona de juegos de comestibles. Al principio, solo vio lo que esperaba: un espacio de colores brillantes con su hijo y los demás niños. Pero había un pequeño detalle, una mancha sutil oscura en el fondo de la toma, casi cerca de su hijo, llamó su atención. No era una mancha de luz, ni un error en la toma. Al detallar mejor la imagen al acercarla y mejorar el brillo, sombra y contraste, vio algo que le heló la sangre.

Allí, en el fondo de la imagen, justo encima de un carrito de compras de comestibles para niños, se encontraba en posición de cuclillas, una turbia figura gris de mujer, con ropajes deshilachados, sucios y descuidados. Era muy delgada, su rostro apenas visible en la penumbra, parecía llevar una expresión de profunda angustia, además, tenía los brazos casi extendidos queriendo tomar algo, o a alguien. La figura era extraña y perturbadora. Algo que no debería de estar allí y si lo estaba. Era una presencia tangible captada en una fotografía de manera inexplicable. El horror de Kevin fue inmediato al darse cuenta de que, mientras su hijo jugaba, a pocos metros de él se encontraba esa lúgubre entidad. 

Rápidamente la imagen se volvió viral, y la noticia de la fotografía se extendió por medios locales e internacionales. Tal fue la situación que Becky E. Adamietz, directora de asuntos públicos del museo, tuvo que dar una declaración, indicando que en el museo no había ningún registro de accidentes o fallecimiento en esa área que pudiera explicar la presencia de un espectro desaliñado. No hay fantasmas, demonios, monstruos ni duendes. Sin embargo, el misterio tomó un giro aún más inquietante cuando alguien hizo una conexión escalofriante.

Semana y media antes que Kevin Brown visitara el museo junto a su familia, el lugar había inaugurado de manera temporal una exhibición especial y muy popular: "Titanic: The Artifact Exhibition", una colección de artefactos auténticos recuperados del naufragio del Royal Mail Ship Titanic, el transatlántico británico que fue en su momento el barco más grande y lujoso del mundo, afirmándose inclusive que era insumergible, hasta su hundimiento en 1912.

De repente, la apariencia de la fantasmal mujer en la foto cobró un sentido siniestro. Su ropa desgastada y deshilachada no era simplemente por deterioro; parecía la ropa de alguien que había pasado por una catástrofe traumática en el mar, empapada y destruida. ¿Quién era ella? ¿Podría ser que la angustia de los cientos de pasajeros que perecieron en el frío Atlántico hubiera viajado junto a sus posesiones personales hasta Texas? ¿Era esta mujer una pasajera olvidada que buscaba descanso en el lugar equivocado?

Desde que la foto de Kevin Brown se hizo pública, el museo de Fort Worth ya no es el mismo. Lo que comenzó con una imagen inquietante ha evolucionado hacia una serie de sucesos paranormales que han aterrorizado a empleados y algunos visitantes por igual. Desde el mes de octubre de octubre de 2012 y enero de 2013, personal de limpieza reportó en múltiples ocasiones que juguetes y artefactos de las exhibiciones cambiaban de lugar durante la noche, sin que nadie haya entrado al edificio. A veces se escuchaban golpes secos y ruidos que parecían provenir de las paredes o del techo de la zona de juegos. El testimonio más espeluznante provino de los vigilantes nocturnos, quienes aseguraban haber escuchado gritos lejanos y desgarradores ecos que resonaban por los pasillos vacíos del museo, gritos que sonaban a desesperación y terror, como si la tragedia del Titanic se repitiera en un ciclo sin fin. La fotografía de Kevin Brown fue solo el principio. El museo infantil de Fort Worth es ahora, para muchos, un lugar marcado. La pregunta ya no es si el espectro existe, sino qué es lo que realmente quería y si alguna vez encontrará la paz que parece haber perdido en el fondo del océano.

domingo, 3 de mayo de 2026

La anomalía Samosbor

El terror analógico se ha puesto de moda, pero los creepypastas siempre serán los favoritos de muchos. Clásicos como Jeff de Killer o modernos como Siren Head. Hay creepypastas de muchos estilos pero el que protagoniza el presente artículo es muy poco sonado, pero de igual modo maravilloso, curioso e interesante. Se trata de un complejo creepypasta ruso que ha escalado tanto que pareciera el escenario de algún videojuego contemporáneo o la atmósfera de algún futuro post-apocalíptico sin esperanza de avance. Aquí te contaré un creepypasta que va en aumento de reconocimiento, llamado Samosbor.

Antes que nada, definamos la palabra Samosbor (Самосбор), un término del terror psicológico ruso, que se traduce aproximadamente como una anomalía del "autoensamblaje" o "construcción repetitiva". Para representar ese término y llevarlo de manera gráfica, se habla de la Gigaestructura (Gigahrushchevka) o Edificio sin fin, un inmenso y colosal complejo, casi infinito, compuesto por bloques residenciales, fábricas y otras infraestructuras. Se asemeja a los antiguos bloques soviéticos "Khrushchyovkas"; edificios de apartamentos prefabricados y económicos con paneles de hormigón construidos en la década de 1960, diseñados como urbanismos colectivos para solucionar rápidamente la crisis de vivienda, caracterizados por su diseño funcional. El Samosbor resulta ser tan mortal como anomalía que afecta completamente a la Gigaestructura y por ende, todo lo que está en su alrededor e interior.

El complejo de arquitectura brutalista es inmensamente grande y funciona de forma autónoma, sin entradas ni salidas accesibles para sus residentes, pero si posee ventanas, que dan hacia otros sectores similares del conjunto residencial, por lo que ninguno de sus habitantes han visto la Gigaestructura desde afura. El colosal sitio es el lugar de residencia permanente de sus habitantes, quienes han pasado al menos cuatro generaciones allí, donde la vida no cambia y están convecidos de que el lugar es infinito, donde no existe nada más en el mundo aparte de este complejo. 

Una de tantas cosas inquietantes que posee el sitio, es que se desconoce el número de niveles que tiene, así como lo ancho, alto y longitud. Se sabe que el lugar se extiende tanto hacia arriba como hacia abajo, teniendo además niveles subterráneos. Sus residentes, que según el último censo de la comisión especial, realizada durante el año corriente son 605 mil millones de personas, viven en condiciones deficientes y con derechos limitados, por lo general sufren de depresión profunda, tendencias suicidas y están a la espectativa de un futuro incierto, viéndose obligados a vivir acosados por la opresión física y moral del ambiente general de la Gigaestructura. 

Los niveles se conectan por medio de escaleras y ascensores que, al ser un lugar tan colosal, parecen accesos interminables en el gran complejo. Las escaleras como elementos del lugar, se extienden interminablemente de escaleras de hormigón hacia arriba y hacia abajo, creando una interesante imagen de un abismo infinito desprovisto de iluminación debido a los bombillos fundidos, lo que lo convierte en un lugar desagradable.

Las fábricas e institutos de investigación suelen ocupar niveles enteros y no están cercanos a los bloques residenciales. Allí, los principales productos son suministros en forma de concentrados de bebidas, nitratos y nitritos, alimentos artificiales, ropa de baja calidad, servicios de reparación, productos de ingeniería mecánica, maquinaria y producción metalúrgica. Entre los institutos de investigación, el más famoso es el llamado "Instituto del Limo" (cuyo nombre no es oficial), que investiga las consecuencias del autoensamblaje y el autoensamblaje mismo, cuya influencia invariable perjudica la salud de cualquier ser vivo. 

En algunos sectores del lugar, sean niveles que posean bloques residenciales o no, el autoensamblaje afecta temporalmente pasillos y escaleras. Hasta donde se sabe, los bloques residenciales, fábricas y otras infraestructuras que estan pobladas, alcanzan un total de 21.202.825.313 (veintiún mil doscientos dos millones ochocientos veinticinco mil trescientos trece), pero dicen los especialistas de la estructura que hay más de 100 mil millones de bloques.

Por esa razón (y por otras más siniestras), se han colocado puertas herméticas en cada pasillo de los bloques residenciales y de algunos otros, diseñadas para contener o contrarrestar el efecto de la mencionada anomalía. Si alguna persona queda atrapada en las zonas afectadas durante el autoensamblaje fuera de una habitación sellada no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. Cabe señalar que una puerta hermética no garantiza protección ni completa seguridad, ya que si una puerta hermética no está sellada, o está significativamente dañada o deformada, el autoensamblaje puede alcanzar a quienes estén detrás de la puerta comprometida.

El autoensamblaje reacciona como una anomalía viva y cuando inicia, se activa una sirena de alarma que dura entre tres y cinco minutos en todas las plantas del complejo de la Gigaestructura, advirtiendo a los residentes del evento inminente. Durante este lapso de tiempo, los residentes deben dejar todo lo que estén haciendo y correr a sus bloques residenciales para evitar ser sorprendidos por el autoensamblaje. 

El autoensamblaje puede oírse y su sonido es característico; desde chirridos y crujidos metálicos hasta gritos espeluznantes, explosiones que se asemejan a la fusión de un reactor nuclear, derrumbes de edificios y voces de seres queridos que, aterrorizados, suplican que se les abra la puerta y se les deje entrar. El tipo de sonido depende de la "fuerza" del autoensamblaje, una medida formal de la gravedad del evento. 

La duración del autoensamblaje puede variar de varios minutos a varias horas, aunque puede que nunca termine. El intervalo de "calma" entre eventos de autoensamblaje es completamente aleatorio, y varía desde múltiples ocurrencias en un minuto hasta dos o tres por ciclo. En promedio, el autoensamblaje ocurre de dos a tres veces por semana. El punto que posee más vulnerabilidad durante el autoensamblaje son las esclares, debido a su conexión directa con los pasillos donde se ubica.

Una vez finalizado el autoensamblaje, miembros especializados de su organización política, llegan para limpiar los pisos afectados de uno a seis por cada nivel. Estos individuos se conocen como Liquidadores, y son los responsables de eliminar las consecuencias del autoensamblaje. Tras desalojar los niveles, los Liquidadores, que siempre usan máscaras de gas para su protección sanitaria, inspeccionan los bloques residenciales y sino encuentran consecuencias en el lugar, abandonan el piso. Es importante destacar que ningún residente vivo de la Gigaestructura ha presenciado ni aprendido lo que sucede en los pisos durante el autoensamblaje. Dicen que es imposible descubrir qué es el autoensamblaje sin morir en el proceso. Las puertas herméticas no tienen mirillas, y quienes intentaron instalarlas improvisadamente no lograron sobrevivir. 

El colosal complejo es controlado por una organización política llamada "El Partido", único tipo de gobierno presente en el lugar y está a cargo de los Liquidadores. Parecen tener afiliación a la extinta URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), pero no hay nada confirmado. Muchas paredes del complejo poseen carteles de propaganda política, desde los pasillos hasta el interior de muchos bloques residenciales con mensajes como: "¡El Partido de la Gigaestructura se enorgullece de sus hijos e hijas!" o "¡No hay mayor deber que servir al Partido y al pueblo!". Ahora bien, los Liquidadores, que son una organización legal de carácter militar, tienen la ocupación de eliminar las consecuencias del autoensamblaje, su predominio es alto en todo el hábitat y trabajan ante el eslogan de: "¡El Pueblo y el Ejército son uno solo!". Sus miembros, enlistados de forma voluntaria, son leales y reportan diariamente al Partido. Su ocupación tiene varias funciones y van desde limpiar los niveles que tengan consecuencias del autoensamblaje, patrullar las niveles (tanto de bloques residenciales como de fábricas y institutos de investigación), también identificar espías, mantener el orden público y actuar como autoridad ejecutiva. 

Para combatir las consecuencias del autoensamblaje y restablecer el orden en los pisos, los Liquidadores pueden usar una amplia gama de armas que varían según la situación en cada nivel. Normalmente, los Liquidadores están armados con fusiles de asalto, ametralladoras, carabinas, escopetas y pistolas. Sin embargo, existe una clasificación condicional de las armas de los Liquidadores según la tecnología que las sustenta. Hay grupos que poseen lanzallamas, que son ideales para los espacios reducidos y confinados de la Gigaestructura, utilizándose tanto para causar daños directos como para limpiar niveles con consecuencias de autoensamblaje, incluyendo la desinfección. 

También hay otras que sirven como armas cuerpo a cuerpo; como las pistolas aturdidoras, utilizadas principalmente para someter a los rebeldes en lugar de eliminar las consecuencias de anomalías. El arsenal incluye explosivos como lo son las granadas de mano, minas y otros artefactos explosivos. En ese renglón en particular, se encuentran las granadas de espuma, dispositivos que contienen hormigón celular a alta presión. Al activarse, llenan inmediatamente el espacio circundante con hormigón celular de rápido endurecimiento. Se utilizan para el hormigonado de emergencia de bloques y pasillos residenciales, y su potencia varía según el tipo y la cantidad de hormigón celular contenido en el cilindro. 

Pero sin lugar a dudas, las armas más poderosas y letales utilizadas por los Liquidadores son las conocidas como las llamadas Muelas (Измельчители), armas basadas en el principio de infligir daño físico masivo. Pueden ser un conjunto de cuchillas giratorias similares a una sierra eléctrica, o las aterradores Muelas de Gravedad (Грави-шлифовальные машины), dispositivos que alteran la gravedad a la distancia de disparo. Cabe destacar que esas armas poderosas y letales aparecieron en la Gigaestructura con alguna otra función desconocida, pero los investigadores de los institutos, con apoyo de las fábricas, hicieron posible la creación de esa armas con ese uso en particular.

En párrafos anteriores se indicó que por la reacción de la anomalía vida, se habían colocado puertas herméticas en cada pasillo de los bloques residenciales y de algunos otros, con el fin de contener o contrarestar el efecto de la mencionada anomalía, además de por otras razones más siniestras. Las mencionadas armas no son solo para las consecuencias de las anomalías sino también para aquellas cosas que las acompañan. Algunos opinan que las criaturas están presentes en cada autoensamblaje, otros opinan que son solamente consecuencias de la misma. Las criaturas son horribles mutantes que suelen aparecer de manera aleatoria después del evento, no siempre. Dichas criaturas suelen ser agresivas con los residentes de la Gigaestructura, hasta el punto de querer devorarlos. Muchos Liquidadores han acabado con algunas de ellas, pero parecen ser infinitas. Sus cuerpos son recuperados luego de ser exterminadas y llevados a los niveles de investigación, donde son estudiados en los institutos especializados. 

Como aún no se ha logrado comprender el autoensamblaje ni los efectos exactos en los seres vivos, surgen las teorías que señalan que las criaturas son habitantes de la Gigaestructura que fueron afectados por la anomalía en cualquier punto de tiempo y suelen aparecer con el evento del autoensamblaje en cualquier punto de la línea de tiempo y espacio, pudiendo ser en el pasado, presente o futuro. Hay muchas "especies" de criaturas y se dicen que tratar de identificarlas es imposible por su variedad. Una teoría que ha tomado fuerza entre los investigadores manifiesta que una persona alcanzada por el autoensamblaje puede ser convertida en moho, lodo, ser enviada a un lugar desconocido en el espacio o el tiempo, convertirte en una masa incomprensible o en un mutante. Hasta han señalado que las personas alcanzadas por la anomalía, podrían convertirse en parte externa de la propia Gigaestructura.

Pero, ¿por qué en lodo o moho? Bueno, el lodo es una de las consecuencias más comunes del automontaje. Se deposita en grandes cantidades en suelos y paredes, y los Liquidadores lo limpian durante el proceso de saneamiento del suelo. Su color suele variar desde un marrón claro al morado oscuro. Al igual que otras consecuencias del autoensamblaje, se estudia en institutos de investigación. La textura de dicho lodo es viscosa, como si respirara además, pero si una persona pisa accidentalmente el lodo poco después de ensamblarse (entre cinco y diez minutos), puede ocasionar mutaciones en las piernas. Por ejemplo, zonas de las piernas o pies con contacto directo, adquieren la apariencia de la piel de una animal, mayormente reptiles, moluscos o insectos; también un ligero aumento de la resistencia y muchos otros posibles efectos.

Aquellos residentes que tienen contacto con el lodo, el moho o cualquier otra consecuencia del autoensamblaje son catalogados "Infectados" (Инфицированные), ya que se han visto afectado de una forma u otra. Estas personas se infectan por partículas de lodo que se introducen en los bloques residenciales o por la eliminación inadecuada de las consecuencias en ciertas plantas. Al comenzar la infección, los residentes comienzan a presentar síntomas aleatorios que no se pueden atribuir a ninguna enfermedad conocida. Uno de estos síntomas es la secreción de una espesa saliva negra por todos los orificios del cuerpo. Cuando eso ocurre, de inmediatos los mismos infectados o conocidos, informan a los Liquidadores, quienes someten a la persona enferma, llevándola a un nivel inferior, siendo desconocido por todos los residentes. O en casos muy delicados, son eliminadas y sus cuerpos son llevados a los niveles de investigación. A pesar de los estudios, no se ha confirmado como esa saliva negra afecta al cuerpo del infectado ni si es un efecto secundario de la infección.

Los casos delicados en los residentes infectados es la aparición de tentáculos verdes o morados que salen de su espina dorsal o cuando se convierten en "Imitadores" (Имитаторы). Aquellos infectados que se convierten en imitadores comienzan a cambiar de voz, imitando a las personas cercanas y conocidas sin control alguno. Cuando eso ocurre, son eliminadas de inmediato pero cuando no ocurre a tiempo, sus cuerpos comienzan a cambiar de manera horrible y acelerada. Se desconoce su aspecto final, pero según algunas versiones, al principio comienzan a adquirir características físicas de aquellas personas que imitan. En casos más agresivos, le arrancan la piel a la persona y las atacan con tentáculos y, ocasionalmente, con saliva ácida que llegan a desarrollar.

Otro problema, especialmente para los Liquidadores, son los Devoradores de Concreto (Пожиратели бетона), un tipo de enorme fauna mutada que es una consecuencia directa de la anomalía. Se han llegado a observar diferentes morfotipos de estas entidades, y se desconoce si todos pertenecen a la misma especie o si constituyen un grupo polifilético de organismos. Por lo general, no tienen un tamaño definido: si bien las larvas antes de su primera metamorfosis no son más grandes que la mano de un adulto, la masa y la longitud de un Devorador de Concreto adulto no tienen límites. Existe información clasificada sobre faunas colosales capaces de consumir bloques enteros. En cualquier caso, el tamaño de un Devorador de Concreto solo está limitado por su capacidad de movimiento.

Este tipo de fauna no desarrolla órganos visuales, sino que dependen del oído, perciben las vibraciones en el hormigón mediante cerdas y poseen pequeños orificios en la superficie de su cuerpo con receptores para diversos tipos de estímulos, además, poseen una saliva que es extremadamente peligrosa si entra en contacto con la piel o las mucosas sin protecciónCualquier residente puede detectar su aproximación por el leve temblor del hormigón, el sonido de una gran bola de concreto rodando o la observación directa, lo cual debe reportarse inmediatamente al servicio de los Liquidadores. Las estaciones sismográficas que rastrean los movimientos de los Devoradores de Hormigón abordan sistemáticamente este problema.

Representan una amenaza, ya que buscan zonas con grandes cantidades de biomasa (incluidas aquellas con alta densidad de población), pero no cazan activamente a los humanos debido a su baja velocidad y a su ineficiencia energética. Es importante indicar que cada cierto número de ciclos, los Devoradores de Concreto experimentan lo que se conoce como una "etapa de celo", que es un aumento repentino del comportamiento sexual, durante el cual recorren miles de bloques en busca de los de su especie y se vuelven agresivos.

Pero allí no acaba lo perturbador. Ya en este punto, pareciera que toda la situación llevara las de perder. El escenario se torna desalentador en cada detalle que se mire y cada aspecto es sombrío, deprimente y trágico. Se cuenta que algunos científicos de los niveles de investigación se encuentran fugitivos por los niveles superiores, escondidos por los descubrimientos que han realizado. Y es que han encontrado análisis de radiocarbono en algunos dispositivos como las mencionadas Muelas de Gravedad (Грави-шлифовальные машины), además de muestras de núcleos de hormigón. Dichos análisis sugieren que la Gigaestuctura ha estado habitada por humanos durante aproximadamente ciento treinta a ciento cincuenta ciclos en el formato de tiempo lineal. La simple idea de que el gran poblado conocido de los bloques residenciales solo es la representación de una milésima parte de la Gigaestructura y que no se tiene la más remota idea del tamaño aproximado real del complejo, es algo que a los científicos les cuesta asimilar. 

Incluso, algunos de los más mayores sostienen que la colosal estructura no es otra que la mismísima "Torre de Babel", que en sus inicios y en esa realidad alternativa, pudo ser construida hasta llegar al cielo. La idea funcionó y unificó a la humanidad al edificar una estructura tan alta que llegara hasta el firmamento, pero el mismo Dios castigó divinamente a todos dentro de la estructura para que jamás pudieran salir de allí, solo pudiendo construir de dentro hacia afuera. Y si alguna persona, tuviera la intención de salir por cualquier medio, en la oscuridad del exterior lo esperarían una serie de horribles demonios que lo arrastrarían a aun infierno infinito de realidades de dolor. Esa idea se sostiene al establecer que la Gigaestructura por fuera no se ve absolutamente nada por las ventanas, solamente se observa un supervacío peculiar sin ningún sonido. Otros opinan que la anomalía del autoensamblaje solamente es un proceso antiguo de un efecto rotatorio de la misma estructura, cambiando la forma y la extensión del colosal lugar y, al ser tan gigantesco, los residentes no se dan cuenta de esos cambios estructurales.

Al tocar esa base religiosa como explicación de la formación de la Gigaestructura, se formaron los Cultos de los Adoradores del Concreto (Культы поклонников бетона)una red de organizaciones religiosas parafísicas unidas por la fe en el llamado Vórtice de Hormigón (Бетонный вихрь)una reacción en cadena interminable que destruirá para siempre la estructura interna de la gigaestructura. Estos cultos no tienen líderes ni gobierno centralizado, pero sus sectas pueden coordinar sus acciones de maneras que solo ellos conocen, pasándo desapercibidos en la sociedad, evitando llamar la atención.

Como organización, son una entidad cultural y filosófica única y distintiva, desarrollada en condiciones de vida cualitativamente diferentes a las que conocemos. Su creencia es en base a documentos clasificados y desclasificados que hay en relación a la Gigaestructura, su anomalía y consecuencias, además, ponen en práctica el uso de manipulaciones y alteraciones espaciales parafísica de una manera extraña mediante la ejecución de numerosos rituales complejos, que para muchos son inexplicables desde el punto de vista científico. Muchos los evitan para darles más poder a su energía, ya que las prácticas prohibidas están ligadas a invocar entidades de la cosmología propia de la fe del Vórtice de Hormigón. 

Su finalidad es despertar (o traer a su realidad), mediante prácticas prohibidas, a una entidad o un evento particular que trasciende el tiempo y el espacio. Dicha formación masiva es vista para ellos como un acto simultáneo de creación, apocalipsis, ascensión y transformación perpetua. En términos sencillos, es un suceso sensible que está en todas partes y en ninguna, que existe y no existe simultáneamente, similar al pasado, el presente o el futuro. Es su peculiar concepto de comprensión del orden universal y cósmico. 

Para los residentes y hasta para algunos científicos, las continuas prácticas de los miembros de los cultos, han ocasionado desde la antigüedad, la aparición de las criaturas que acechan fuera (y dentro) de la Gigaestructura, hasta las mismas consecuencias de la anomalía vida que ha afectado a todo y a todos. Siendo ellos los responsables de la fatídica situación en la que toda esa civilización vive,incluyendo el daño en la integridad de la colosal estructura y las constantes fundamentales de la anomalía.

Según vaya expandiendose el universo del creepypasta, habrán más temas por tratar, pero como puede verse, hay mucha tela para cortar sobre el asunto. Ahora, ¿qué opinas sobre el tema? ¿Fue de tu agrado? Dame tu opinión al respecto.