domingo, 18 de enero de 2026

La tormentosa vida de Christiane F.

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¡Feliz y bendecido Año Nuevo Querid@s Lector@s! Espero que hayan tenido una Feliz Noche vieja 2025 y que este Nuevo Año 2026, esté cargado de mucha salud, prosperidad, bienestar y nuevas oportunidades por aprovechar. Para iniciar este año en este querido espacio de lectura, trataremos la vida de Christiane F., una celebridad alemana que ha colaborado como actriz no profesional en varias producciones cinematográficas, protagonizando dos libros autobiográficos y formando parte de una banda punk. Debe su popularidad al hecho de contribuir con su testimonio en el libro alemán del año 1978 Wir Kinder vom Bahnhof Zoo (Los Niños de la Estación del Zoo), escrito por los periodistas Kai Herrmann y Horst Rieck. En su contenido literario, describe su lucha contra la adicción a la heroína durante la adolescencia, además de que también existe una película basada en el mismo libro, mostrando lo crudo de las adicciones, las situaciones y las experiencias.

Christiane F., cuyo nombre real es Christiane Vera Felscherinow, nació el 20 de mayo de 1962, en la ciudad de Hamburgo, al norte de Alemania. Vivió en una pequeña y humilde aldea hasta el año 1968, cuando tenía seis años, se trasladó a Berlín juntos a sus padres y su hermano más joven, Michael. Vivió en un principio en el distrito municipal de Kreuzberg, de ambiente alternativo, artístico y rebelde, pero el cambio resultó un fiasco. El padre de Christiane, Klaus-Dieter Felscherinowdespués de fracasar al establecer un negocio en la ciudad, empezó a beber y regularmente comenzó a pegarle a su mujer Ursula y a sus dos hijos, sufriendo ambos niños abusos verbales y físicos. Su temperamento violento por su caída en el alcoholismo, obligo a que la madre de Christiane se divorciara de él y se llevó a Christiane con ella, mientras que Michael prefirió vivir con su padre y la amante de éste. Christiane y su madre se mudaron luego al distrito municipal y multicultural de Neukölln, al sureste de Berlín. Cabe destacar que Neukölln es conocido por su diversidad cultural y contrastes, desde zonas urbanas vibrantes hasta áreas más residenciales con casas unifamiliares y espacios verdes. El lugar está compuesto por cinco barrios (Ortsteile): Neukölln, Britz, Buckow, Rudow y Gropiusstadt, donde éste último fue un lugar clave para el inicio de su tormento. Gropiusstadt es una especie de ciudad dormitorio donde las drogas circulan en sus esquinas y grupos de amigos rebeldes se pasean, allí Christiane comenzó a andar con malas compañías y probando tabaco y alcohol, al principio. Mientras, su madre dejó de prestarle atención ya que había comenzado una aventura con un hombre que laboraba en su trabajo y quería verse bella para él, después de tanto tiempo de ser tratada como basura por su exesposo.

En el año 1974, a los 12 años de edad, comenzó a fumar cannabis y a consumir medicamentos como Valium, Mandrix y también LSD. Un año después, en 1975, Christiane empezó a frecuentar Sound, la discoteca de moda por aquel entonces en Berlín. Allí conoció a un pintoresco grupo: Detlev (el que tenía diecisiete años y sería su futuro novio), también a Axel, Babsi, Atze, Zombie y Stella, entre otros. Pronto, una nueva droga comenzó a circular en la escena berlinesa: la heroína, o simplemente llamada "H", como era más conocida. Aunque era muy temida por su alto poder adictivo y por el alto riesgo de mortalidad, todos los amigos de Christiane acabaron volviéndose adictos a ella, incluido Detlev. Christiane consumió heroína inhalada la primera vez después de asistir a un concierto de David Bowie. Tiempo después, en unos baños públicos de la Estación Zoologischer Garten de Berlín, se inyectó la droga por primera vez. A partir de ese momento, Christiane fue introduciéndose poco a poco en el consumo de heroína, necesitando cada vez más dosis diarias para calmar su síndrome de abstinencia, coloquialmente llamado "mono", por la sensación de estar cautivo, que le causaba malestar físico y psicológico.

Christiane, con 14 años, se volvía más adicta como todos sus amigos cada vez que usaba drogas, así pues, para seguir usándolas, empezó a prostituirse en la Estación del Zoo para comprarse heroína. Al principio, Christiane seleccionaba a sus clientes y se limitaba a masturbarlos o practicarles sexo oral. Pero al surgir la necesidad de inyectarse droga tres veces al día, Christiane pasó a aceptar a cualquier tipo de cliente y a practicar sexo dentro de los coches. La práctica de la prostitución duró desde 1976 hasta 1977, cuando fue detenida y acusada de tráfico y consumo de drogas.

Por la gravedad del asunto y ser una menor de edad, Christiane tuvo un juicio en el tribunal de infancia y juventud. Allí, los periodistas Kai Hermann y Horst Rieck quedaron impresionados con su declaración sobre la adicción y le propusieron hacerle una entrevista con una duración de tres días, la cual se extendió varios meses y sirvió de base para el famoso libro Wir Kinder vom Bahnhof Zoo (Los Niños de la Estación del Zoo)

Christiane, con 15 años, comenzó a tener su segunda vida en Kaltenkirchen, un pueblo remoto de Schleswig-Holstein, al norte del Alemania. Allí se encontraba con su familia materna, para continuar con la abstinencia y recuperarse de su intento de suicidio. Allí no hubo terapias para ella y se relacionó con profesores y compañeros de clases a los que no entendía, quizá porque había vivido demasiado para su edad, añorando la vida en Berlín, la libertad y las aventuras. El libro tuvo éxito y fue publicado en varios países. Pronto, Christiane adquirió fama mundial e incluso pasó un tiempo "limpia", asegurando estar desenganchada de las drogas. En ese punto se hizo novia de un chico llamado Alexander Hacke, que ejercía más como amigo que como pareja.

Durante casi dos años, Christiane había conservado su anonimato hasta que tuvo un momento en televisión para promocionar la banda de unos amigos, instante en que fue reconocida y se convirtió en objeto indefenso de los medios. Al finalizar la escuela secundaria, Christiane inició un módulo de formación profesional como vendedora de libros. Al no entender del todo a su conservadora, racista y estricta abuela materna, originaria de Baviera, que incluso vestía el traje tradicional de Austria llamado Dirndl, por ser una fanática, se mudó a una WG -Gesucht, un apartamento de alquiler compartido, en Hamburgo. Allí convivía con un grupo de músicos salvajes que habia conocido en el mercado cubierto (Markthalle)

Allí comenzó otra vida, donde formó bandas musicales como Final Church y Sentimentale Jugend, donde hacía punk y música experimental, pero donde también habían drogas, pero no heroína. Sin embargo, cinco años después de la publicación del libro Wir Kinder vom Bahnhof Zoo (Los Niños de la Estación del Zoo), volvió al vicio de la heroína.

En 1983, cuando tenía 21 años, Christiane fue detenida por la policía en el apartamento de un traficante en Berlín y encarcelada durante diez meses. En esta época concedió una entrevista a la revista alemana Stern, confesando que nunca había abandonado realmente la heroína y que consumía también tres gramos de cocaína al día que le ayudaban a soportar la presión de los medios. También narró su descubrimiento del éxtasis y sus estragos.

En el año 1987, Christiane conoció a un hippy griego llamado Panagiotis, en una playa de la isla de Paros, en el mar Egeo, cuando fue por primera vez de vacaciones. Él tenía 30 años, cinco más que ella, y vivía en un árbol alto y hueco. Al verlo, de inmediato supo que él perteneció a un mundo que nadie entendía, un mundo secreto y vicioso, un mundo en el que ella había estado y solía ir cuando sus fuerzas flaqueaban. Ambos compartían una niñez trágica donde predominaron los abusos, el descuido y la soledad. De él aprendió a sentirse mejor en un cuerpo maltratado por las drogas y la prostitución.

Aquellos momentos posteriores quizás fueron los mejores de su vida. Él la quiso tanto, que provocó en ella un sentimiento que no había tenido nunca; el sentimiento de empezar a quererse a sí misma. El dinero no era problema, ya que las ganancias del libro y el filme basado en su vida hacían que su cuenta bancaria alemana tuviera un monto aproximado de medio millón de marcos, pero su estilo de vida era ser libre, sin ningún tipo de preocupaciones, ni por consumos ni por dinero. 

Solían salir a bucear en busca de conchas y caracoles, y escuchar música de Gary Moore, Dire Straits, Pink Floyd. Por su parte, Panagiotis generaba algo de dinero como tatuador aficionado de turistas que se emborrachaban. 

Esta relación mantuvo a Christiane siete años en Grecia, hasta que el amor terminó de forma brutal, debido a la profunda espiral de adicción a la heroína en la que ambos estaban inmersos, las dificultades y el caos de su vida callejera, y el impacto destructivo de la droga en su vínculo, lo que llevó a una relación tóxica y su eventual separación, con Panagiotis alejándose mientras Christiane seguía en el ciclo de la adicción.

Después de aquel intervalo, en el año 1993 regresó a Berlín decepcionada y comenzó un tratamiento de desintoxicación con metadona (un narcótico usado para tratar a los drogadictos). En 1996, tres años después de su llegada y estando "limpia", dio a luz a Jan-Niklas, con un joven adicto a la heroína llamado Philip, él era 10 años menor que ella y lo vio por primera vez en la línea U8 del metro de Berlín, mientras él vendía un periódico callejero. Lo acabó conociendo poco después, por total casualidad, en la consulta donde ambos recibían metadona.

La experiencia le hizo sentirse bien, mejorando como persona, siendo responsable y dándole ganas de vivir. Ella tenía 33 años. Aunque estaba "limpia", no le dio pecho al bebé ya que tenía miedo de que su leche estuviera afectada y le hiciera daño a su hijo.

Cabe destacar que la mayoría de los amigos de Christiane fallecieron víctimas de la heroína, entre ellos su amiga Babsi, de 14 años de edad, la víctima más joven de la heroína entre su grupo de amigos, además de Andreas W. (Atze), que dejó una carta con consejos para los jóvenes alertando sobre el peligro de la heroína, y Axel, los dos con 17 años. Solo Christiane y Detlev sobrevivieron. En el caso de Detlev, comenzó a trabajar años después trabaja como conductor de autobús en Berlín, se casó y vive feliz junto a su esposa e hijos, afirmando haberse librado de las drogas en 1980. Pero Christiane nunca llegó a desengancharse completamente, pese a lograrlo durante periodos de tiempo. A los 45 años, tomaba varios medicamentos, pasaba regularmente por sesiones, intentos y terapias para abandonar el hábito, que hasta ese momento no habían tenido buenos resultados. 

En diciembre del año 2005, el servicio público de salud alemán registró dos ingresos de la paciente. Ella pasó un periodo viviendo en un apartamento en Berlín con dos de sus tíos y con su hijo. A inicios del año 2008, a los 46 años de edad, un nuevo drama se hizo presente en la vida de Christiane que la llevó nuevamente a consumir drogas duras. Ella y su novio decidieron emigrar a Holanda, llevando con ellos a Jan-Niklas, al que le canceló la matrícula escolar. Al tener conocimiento de este hecho, el Jugendamt (Oficina de protección de menores) le quitó la custodia, con la ayuda de la policía. Poco tiempo después, ella secuestró a su propio hijo de las oficinas y escapó a Ámsterdam

En la capital holandesa, Christiane volvió a consumir heroína. Después de un desencuentro con su novio, Christiane regresó a finales de junio de 2008 a Alemania, momento en el que las autoridades alemanas procedieron a retirarle temporalmente la custodia de su hijo. Luego de ello, el niño comenzó a vivir con otros cinco chicos al cuidado de sus padres tutelares en una enorme vivienda en Brandeburgo, parte occidental de Berlín. Christiane podía visitarlo y pasar con él los fines de semana. Un año después, en el año 2010, la madre recuperó la custodia de Jan-Niklas, pero no el cariño ni el perdón de su hijo.

En el 2011 la detuvieron por última vez cuando la policía le decomisó una pequeña cantidad de heroína en la maleta. Estaba a punto de tomar un tren en una estación de Berlín. En la actualidad, Christiane, con 63 años de edad, sigue luchando por su vida a pesar de la mala salud que tiene.

Christiane vive en un apartamento en Berlín con su perro Leon, un chow chow. Padece de hígado inflamado desde 1989, tiene hepatitis C, sufre dolores terribles por las biopsias constantes y pasa días sin poder levantarse de la cama debido a la fibrosis. Necesita ir al médico siete veces por semana para recibir su dosis de metadona y se siente constantemente perseguida por personas que, según ella, abren su correo y se turnan para vigilarla. Los médicos, después de haber afirmado que, debido a sus problemas circulatorios, podía tener una crisis si no cuidaba mejor su salud, afirmaron también que su estado era delicado. 

Como se dijo al principio el artículo, existe una película polémica basada en la historia de Christiane y el libro basado en su testimonio, llamada Christiane F. – Wir Kinder vom Bahnhof Zoo, del director Uli Edel, producida por Bernd Eichinger y con guion de los propios periodistas que redactaron el libro. El film tiene una duración de 138 minutos y se estrenó el 2 de abril de 1981. Fue crudamente protagonizada por los jóvenes no actores Natja Brunckhorst, Thomas Haustein, Jens Kuphal, Rainer Wölk, Jan Georg Effler, Jan Georg Effler, y con la participación especial de David Bowie, que dotó a la cinta con su música.

La película está ambientada entre 1975 y 1977 en Berlín Occidental, rodándose con bajo presupuesto. Se salta el principio y el final del libro y se concentra en la historia principal, comenzando cuando Christiane comienza su vida nocturna en Berlín alrededor de los 13 años, y se detiene abruptamente después de su intento de suicidio al afirmar que se recuperó. 

La película de drama biográfico es polémica ya que sus actores, al igual que los personajes reales, no tenían la mayoría de edad al momento de filmar las crudas escenas. El director Uli Edel quería traer a la gran pantalla la historia plasmada en el libro, por ello, recurrió a Natja Brunckhorst para que interpretara a Christiane. La chica de quince años de edad, no había actuado antes y el director la descubrió cuando buscaba integrantes para el filme y ella jugaba en el patio de su colegio. Natja aceptó el papel y, con el consentimiento de sus padres, participó en la película. En el caso del joven Thomas Houstein, que interpretó a Detlef, fue descubierto en un club deportivo y, en principio, rechazó el papel. Al estrenarse la cinta, Natja sorprendió a los críticos con su interpretación chocante.

Se destaca que la mayoría de los extras en la estación de tren y en Sound eran consumidores de drogas y trabajadoras sexuales. Hay una escena en la cinta donde Christiane corre por los callejones de la estación para encontrar a Babsi, allí se muestran varios drogadictos apoyados contra las paredes del paso subterráneo. 

En la escena en la que Christiane corre por los callejones de la estación para encontrar a Babsi, la cámara se detiene en detiene en varios drogadictos apoyados contra las paredes del paso subterráneo. En una entrevista en el año 2011, Thomas Haustein, quien interpretó a Detlev y todavía estaba en la escuela en ese momento, recordó lo aterrorizado que se sentía al estar rodeado de adictos en la vida real, pero que pudo copiar con éxito su comportamiento para su personaje. En la actualidad sería ilegal que menores actuaran en escenas gráficas de disparos, desnudez y sexo, como en la película. Para aquel entonces, todo lo que se necesitaba era una carta de consentimiento por escrito de los padres para continuar con la filmación.

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