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domingo, 24 de agosto de 2025

Los Gigantes de Patagonia

En tierras baldías de la Patagonia hay Gigantes... Lo han mencionado desde hace mucho tiempo. Indican que míticos y gigantescos habitantes que vagan por la zona. El solo hecho de pensar que en una lejana tierra es habitada por imponentes gigantes, cautiva y fascina la imaginación de cualquiera. La Patagonia es una región geográfica compartida por Argentina y Chile, ubicada en el extremo sur de Sudamérica, caracterizada por su diversidad de paisajes como glaciares, montañas, estepas y costas. ¿En algún punto de esa área se encuentra el hogar de estos seres enormes? No por nada, durante la época de la expedición de Fernando de Magallanes, llamó "Patagones" a sus habitantes de gran altura.

Fernando de Magallanes, también conocido como Hernando de Magallanes o Fernão de Magalhães en portugués, fue un militar, explorador y navegante de origen portugués y de linaje noble. Se encontraba al servicio de Carlos I de España, inició en el año 1519 la expedición para alcanzar las Indias Orientales atravesando el Pacífico para abrir una ruta comercial en la que descubrió el canal natural navegable que hoy recibe el nombre de estrecho de Magallanes, realizando la primera navegación de origen europeo desde el océano Atlántico hasta el océano Pacífico, llamado hasta entonces mar del Sur.

Ahora bien, en la costa de la Bahía de San Julián antes de arribar al estrecho, en el otoño de 1520, Fernando de Magallanes y su expedición encontraron sobre la costa austral de América del Sur, a personas de colosal tamaño, miembros de un pueblo de gigantes. La descripción a continuación pertenece a una crónica escrita por el noble italiano Antonio Pigafetta, uno de los pocos supervivientes de la expedición, en su libro Relazioni in torno al primo viaggio di circumnavigazione. Notizia del Mondo Novo con le figure dei paesi scoperti (Viaje alrededor del Mundo):

Un día en que menos lo esperábamos se nos presentó un hombre de estatura gigantesca. Estaba en la playa casi desnudo, cantando y danzando al mismo tiempo y echándose arena sobre la cabeza. El comandante envió a tierra a uno de los marineros con orden de que hiciese las mismas demostraciones en señal de amistad y de paz: lo que fue tan bien comprendido que el gigante se dejó tranquilamente conducir a una pequeña isla a que había abordado el comandante. Yo también con varios otros me hallaba allí. Al vernos, manifestó mucha admiración, y levantando un dedo hacia lo alto, quería sin duda significarnos que pensaba que habíamos descendido del cielo. Este hombre era tan alto que con la cabeza apenas le llegábamos a la cintura. Era bien formado, con el rostro ancho y teñido de rojo, con los ojos circulados de amarillo, y con dos manchas en forma de corazón en las mejillas. Sus cabellos, que eran escasos, parecían blanqueados con algún polvo. Su vestido, o mejor, su capa, era de pieles cosidas entre sí, de un animal que abunda en el país, según tuvimos ocasión de verlo después. Este animal tiene la cabeza y las orejas de mula, el cuerpo de camello, las piernas de ciervo y la cola de caballo, cuyo relincho imita. Este hombre tenía también una especie de calzado hecho de la misma piel. Llevaba en la mano izquierda un arco corto y macizo, cuya cuerda, un poco más gruesa que la de un laúd, había sido fabricada de una tripa del mismo animal; y en la otra mano, flechas de caña, cortas, en uno de cuyos extremos tenían plumas, como las que nosotros usamos, y en el otro, en lugar de hierro, la punta de una piedra de chispa, matizada de blanco y negro. De la misma especie de pedernal fabrican utensilios cortantes para trabajar la madera.

Por la regíon en donde se encontraban, fueron llamado Patagones, pero el pueblo indígena al cual se refiere el exónimo eran los Aonikenk o Tehuelches, palabra mapudungun que significa "Pueblo Feroz". Es muy probable que esta descripción se base en una leve exageración. No obstante, algunos autores postulan que la altura promedio de los tehuelches rondaba los dos metros de altura, mientras que en los primeros informes europeos, era sensiblemente menor. Otros, sin embargo, matizan dicha afirmación. Después de este encuentro, los primeros mapas del Nuevo Mundo en variadas ocasiones adherirían la etiqueta Gigantum Regio (Región de los Gigantes) para describir esta zona. Entre los siglos XVI a XVIII el nombre de Patagonia sería dado a todo el territorio desde el sur del estuario del río de la Plata.

Se dice que exploradores españoles han quedado asombrados por las huellas de los pies de los tehuelches, las que artificialmente eran ampliadas por las pieles que les servían de calzado, pero que de todos modos eran mayores que los de los europeos de aquél entonces; por lo cual los llamaron patones o de "de pies grandes", de donde relaciona con la designación de Patagones. También se tiene registro sobre un superviviente de la expedición de José García Jofre de Loaísa o García Jofré de Loaisa, marino español que descubrió el cabo de Hornos y las islas Marshall, quien pasó por la Patagonia, informó de que había mujeres de 2,70 metros de altura y otras más grandes que él, donde les llegaba solamente algo más abajo de las caderas.

Posteriormente, Sir Francis Drake, corsario, explorador, comerciante de esclavos, político y vicealmirante inglés, escribió que no eran tan gigantes como se había dicho, pero admitió que eran mayores al hombre común en altura, envergadura y fortaleza. Indicó en el año 1579, que tenían una altura habitual de siete pies y medio (2,30 metros) o quizás más. Además, el capellán del barco de Sir Francis Drake, llamado Francis Fletcher, informó también haber avistado patagones de una gran estatura.

En la década de 1580 el marino inglés Anthony Knivet afirmó que en la región había podido ver huellas de pies cuatro veces más grandes que las normales y que había visto cadáveres de 14 palmos. También en el año 1590, William Adams, un marino y navegante inglés a bordo de un barco holandés que dio la vuelta a la isla de Tierra del Fuego, informó igualmente de un encuentro violento entre la tripulación de su barco y nativos anormalmente altos.

domingo, 18 de mayo de 2025

El Viaje de Isidoro Arias y Las Criaturas

Este es sin duda alguna, uno de los grandes enigmas del Océano, uno tan particular y aterrador que hace pensar que lo ocurrido pudo haber sido un relato más de las obras literarias de Horror Cósmico del maestro del Horror Howard Phillips Lovecraft, incluso hasta puede que lo que realmente ocurrió fue que las mismas criaturas de sus historias salieron al mundo real para atormentar a un hombre que se encontraba en el mar. Conocerás aquí la grandiosa y misteriosa odisea de un sujeto que se vio acechado por algo fuera de lo común, algo tan aterrador y desconocido como las profundidades del mismo Océano.

Isidoro Arias, un hombre español alegre y extrovertido conocido como un buen amigo, era además empresario, piloto de aviones y marino profesional que dedicaba su tiempo al transporte de veleros por el Atlántico. Fue un excelente marino andaluz y cuando cumplió cuarenta y nueve años en el 2001, decidió cumplir uno de sus mayores sueños: dar la vuelta al mundo en solitario en su pequeña embarcación, un velero Swan 44 al que había bautizado con el nombre de Islero. Estaba patrocinado por la Junta de Andalucía, que aportaba un pequeño capital, pero no dispuso de dinero para velas nuevas, revisiones y cabuyería de última generación.

Su única compañía sería el mar y el viento, así que puso rumbo a cumplir su sueño, no sin antes prepararse para ello. Estudió las rutas marítimas, los puertos en donde atracar fuese más seguro, las corrientes, el viento, las previsiones meteorológicas, etc. Zarpó el domingo 28 de octubre del año 2001 de Puerto Marina, en Benalmádena, Málaga, España, a las 11:00 horas. Mediante un teléfono vía satelital y su página web en internet, se mantenía en contacto en casi todo momento con sus familiares, amigos y seguidores de la aventura.

La primera parte de su aventura empezó con paradas en Las Palmas y St Martin. Sin embargo, atravesando el Mar Caribe tuvo tiempo revuelto que, según contó al llegar a Panamá, lo enfureció, pues no lograba que el barco mantuviese el rumbo trazado por culpa de olas que le llegaban de varias direcciones. En las Islas Galápagos trató de reparar el piloto automático, pero no hubo forma. Por ello, tuvo que navegar las 4.000 millas náuticas (7.408 kilómetros) que le separaban de Tahiti gobernando a mano, dando cabezadas y desgastando mucho su físico. Luego anunció que zarpaba para el norte de Australia, y que atravesaría el estrecho de Torres, para bajar después el Océano Índico hasta el cabo de Buena Esperanza

Sin embargo, embarrancó en el Estrecho y estuvo a punto de perder el barco. Pero logró salir de la situación gracias a los guardacostas. Se encontraba agotado, pero aseguró que iba a continuar. Se detuvo en Durban, Sudáfrica, y su contacto se notaba preocupado, algo normal cuando se debe atravesar el cabo de Buena Esperanza, donde la corriente de Agujas se opone a las olas del Oeste, provocando corrientes contrarias de seis nudos, que levantan olas perpendiculares muy grandes. A partir de aquí la cosa se complicó e Isidoro entró en un estado de excitación por el devenir de su travesía. Sería a su regreso, casi concluido el largo viaje a pocas semanas, cuando su familia comenzó a recibir una serie de inquietantes mensajes.

El sábado 22 de marzo del año 2003, Isidoro dijo en dos ocasiones, una mediante vía telefónica y otra por internet, haber pasado toda la noche arreglando el motor del barco acompañado de fuertes vientos y un cielo completamente encapotado. Él temía quedarse incomunicado, pues si no lo arreglaba, no podría generar electricidad para mantener operativos el teléfono y la laptop. Mientras lo hacía, comentó la presencia de una ballena junto a su cría que llevaba navegando a su lado por un largo rato, además de extraños sonidos provocados o salidos del mar durante las últimas noches. Isidoro Arias era un marino deportivo muy experimentado, con miles de millas náuticas registradas; no sería la primera vez que viese a un cetáceo. La particular compañía lo perturbaba un poco, pero ¿Cuál era la razón de ello? Había algo raro en su comportamiento, como si lo vigilaran o lo estuvieran siguiendo.

A unas 300 millas náuticas (555 kilómetros) de la isla de Santa Elena, en latitud 020º 04′ S – longitud 000º 08′ W, fue la última posición reportada el martes 25 de marzo del 2003. Su hijo, Mario Arias, muy preocupado, llamó a su padre tras recibir un correo electrónico muy corto pero que, según él, entrelíneas decía muchas cosas. La voz de su padre sonaba errática y paranoica, asegurándole que, en palabras suyas: "un grupo de seres perturbadores comenzaron a salir del mar durante las pasadas noches, y subían al Islero. Pequeñas figuras casi humanas que se movían con movimientos irreales como si sus articulaciones fueran diferentes, más frágiles pero rápidas en reacciones. Las criaturas balbuceaban entre ellas como si de un tipo de idioma único se tratase, como si hablaran o discutieran en voz baja."

Cada mañana siguiente a los sucesos, Isidoro encontraba herramientas, objetos, sogas e instrumentos, latas de comida, ropa y calzados cambiados de lugar, no estaban en el mismo sitio en donde él los había colocado. Isidoro temía que no solo lo estuvieran vigilando sino que también intentaran sabotear su velero parte por parte, hasta el punto que durante el día, alguno de ellos pudiera estar con él en la embarcación. 

El navegante además, estaba en ese punto seguro que esas ballenas que lo acompañaban a pocos metros no se trataban de cetáceos sino de una amenaza proveniente desde las profundidades más oscuras del Océano, algo mucho más inteligente y amenazador que acechaba debajo de las olas y que no catalogaría inclusive como un animal conocido por el hombre.  

Tras aquella última comunicación, los demás familiares de Isidoro intentaron ponerse en contacto con él sin éxito. Tras ver que no había respuesta alguna a sus llamadas, pese a tener el teléfono encendido y recibir señal del mismo, decidieron pedir ayuda a Rafael del Castillo, amigo de la familia y coordinador de la rueda de navegantes, quien no tardó en llamar por radio a los barcos de las proximidades para pedir ayuda. Los días siguientes la familia insistió, intentando contactar con él por vía internet, telefónica o radio, pero no hubo señal de Isidoro por ninguna de las tres vías. Pasado un tiempo, se dio la alarma al Centro Nacional de Coordinación de Salvamento, además de avisar a Reino Unido (pues Santa Elena es colonia británica), a la isla de Ascensión, Namibia, Angola y Suráfrica, los países más cercanos a la última ubicación reportada.

Cuando ya parecía que iba a ser una desaparición sin rastro alguno, el barco fue localizado por un pesquero francés de nombre Fresco, 38 días después del último comunicado, el viernes 2 de mayo de 2003. Este se encontraba en las cercanías del Golfo de Guinea. Su único tripulante, Isidoro Arias, no estaba a bordo. El velero fue remolcado al puerto de Abidjan, en Costa de Marfil, donde el Cónsul Español no tardó en acudir para inspeccionarlo. Al abordarlo, una vez en tierra firme, comprobaron que faltaba la embarcación auxiliar, una lancha zodiac, pero el motor de la misma se encontraba a bordo. Todo lo demás parecía estar en orden. No había sangre ni signos de lucha y todo el equipo y enseres estaban en perfecto estado. 

En el interior del camarote también se encontró la documentación completa del desaparecido, incluyendo su cuaderno de bitácora, que había registrado sus días en el mar y en su última entrada, que había escrito con letra temblorosa y desordenada, decía: "Algo está subiendo por el casco del velero... Ya no puedo más." ¿Qué eran esos pequeños seres antropomorfos que según Isidoro abordaron su barco en más de una ocasión? Según el navegante en sus anotaciones, los pequeños intrusos tenían sus cuerpos deformes y medían entre 90 centímetros y metro y medio de altura, sus rostros se asemejaban a los peces pero tenían grandes ojos completamente negros, tenían la piel viscosa y parecían ser sirenas sin cola, eran humanoides pero sin parecerse a ningún animal conocido. 

También indicaba por qué lo perturbaba la presencia de los cetáceos, y es que en sus notas escribió: "Pensé que eran ballenas pero no lo son... Lo que se asoma en la superficie se trata de un tipo de lomo de algo mucho, mucho más grande. Estoy seguro que me vigilan y lo peor es que son dos, uno más grande que el otro."

Para aquel entonces, muchas cosas se dijeron en la prensa; desde que había enloquecido por el aislamiento en el mar o que el sol le había dañado el cerebro, hasta se habló de que podría haber contraído malaria y esta estuviese ya en fase muy avanzada, haciéndole ver cosas que no eran reales. También se barajó la idea de que la comida tuviese la bacteria del botulismo, que puede provocar parálisis muscular, pero se comprobó que la comida a bordo del velero estaba en perfecto estado. Además, la bacteria del botulismo, que en la inmensa mayoría de las veces se encuentra en la comida en conservas mal enlatada, mata al infectado en muy pocas horas si no recibe atención médica, no hace que vea alucinaciones; en muchos casos documentados, la aparición de barcos fantasma con toda su tripulación muerta ha tenido la causa esta mortal bacteria. Queda descartada la posibilidad de que estuviera ebrio o muy enfermo, ya que tuvo la suficiente habilidad como para realizar las maniobras necesarias para abandonar el barco con éxito, pero, ¿Por qué motivo? "Nadie abandona la seguridad de su barco en una pequeña embarcación auxiliar, a no ser que haya algo que te obligue a hacerlo."

¿Abandonó el velero en la lancha zodiac sin motor a la espera de que aquellos extraños seres dejasen la cubierta? ¿Podrían las corrientes marinas haber distanciado ambas embarcaciones y al no tener la lancha zodiac el motor haber perdido el Islero? ¿Es posible que esos seres humanoides de baja estatura estuviesen subiendo a bordo de su barco para dañarlo a él y a su barco?

Desde que el hecho ocurrió, no han parado de salir teorías sobre qué realmente pasó y que eran esas criaturas, incluyendo las supuestas ballenas. Ahora bien, muchos tienen la certeza exacta de que aquellos cetáceos que acompañaban a Isidoro Arias de cerca se trataban ni más ni menos que de Padre Dagón, la deidad principal de Los Profundos y uno de los principales Primigenios del agua. Dagón era originalmente un dios asirio-babilónico de la fertilidad que se convirtió en una de las principales deidades semíticas del noroeste de Oriente Próximo. Al parecer, era un protector del grano (como símbolo de la fertilidad) y del pescado y/o la pesca (como símbolo de multiplicación). Era adorado por los primeros amorreos y los habitantes de las ciudades de Ebla (actual Tell Mardikh, Siria) y Ugarit (la moderna Ras Shamra, Siria, que fue una antigua ciudad cercana al Mediterráneo que contenía una gran variedad de escritos antiguos y pre-judeo-cristianos en sus santuarios)

Dagón era también un miembro principal, o tal vez la cabeza del panteón de los filisteos. Según la novela The Shadow over Innsmouth (La Sombra sombre Innsmouth) escrito por el mencionado Lovecraft en el año 1931, Dagón vive en el fondo del mar acompañado de su cónyuge, la Madre Hydra. La aparición más destacada de esta entidad se da en el relato corto Dagón, en el que se describe la persecución del monstruo a un pobre marinero llamado William Trafford, extraviado en el mar que entra en sus territorios. 

Por otra parte, aquella otra figura que se encontraba a su lado, se trata de la mencionada Madre Hydra, su cónyuge.

Ahora hablemos de las pequeñas criaturas que quisieron sabotear o dañar a Isidoro Arias. Se trata de Los Profundos, criaturas anfibias de agua salada con forma similar a la humana, pero sus cabezas parecen de pez, con unos grandes ojos saltones sin párpados, agallas palpitantes en torno al cuello y manos palmeadas que forman zarpas. Son de color gris verdoso, con el vientre blanquecino y la mayoría tiene piel resbaladiza y su espalda jorobada está cubierta de escamas. Solían andar de forma irregular, a veces erguidos y a veces en cuatro patas. Suelen tener una voz gutural.

Según la mencionada novela The Shadow over Innsmouth (La Sombra sombre Innsmouth), se indica que Los profundos tienen una gran esperanza de vida, tanto que se piensa que no pueden morir por envejecimiento. De hecho, los individuos de edad más avanzada se vuelven más grandes y más poderosos, aunque a costa de perder la capacidad de vivir en tierra. Suelen buscar el contacto con pequeñas poblaciones costeras, a los que ofrecen riquezas a cambio, primero de sacrificios y posteriormente de que se apareen con ellos. Los hijos nacerán humanos, pero al crecer van transformándose progresivamente en profundos, proceso que normalmente culmina al llegar a la mediana edad. Estos híbridos suelen caracterizarse por poseer el llamado aspecto de Innsmouth, que los hace asemejarse facialmente a peces o anfibios.

Muchas son las preguntas que pueden haber sobre el caso en cuestión pero lo más importante es que Isidoro Arias desapareció ese día en el Golfo de Guinea y nunca más fue encontrado de nuevo, su caso actualmente sigue abierto.

"Debió pasar mucho terror porque no hay nada más oscuro que la noche en alta mar, y no existe mayor soledad que la que se percibe en la inmensidad del horizonte infinito del mar."

domingo, 10 de marzo de 2024

Los animales que el Arca de Noé dejó atrás

Los temas religiosos siempre son temas delicados a tratar, así como la política. Pero a veces es importante poner este tipo de conversaciones a disposición para poder tratarlas a profundidad. En el caso del Arca de Noé, se trata de una embarcación realizada a solicitud de Yahvé, el Dios de Israel, para la salvación de todos aquellos que creyeran en las advertencias del gran diluvio. El relato menciona que solo Noé, su familia y distintas especies de animales fueron salvados para posteriormente reploblar la Tierra, los animales en pareja y la descendencia de Noé.

La historia del Arca de Noé, según los capítulos 6 al 9 del libro del Génesis, indica que Yahvé observó que los hombres se estaban multiplicando varias veces sobre la faz de la Tierra y la violencia y la maldad crecía en ellos. De hecho, la violencia era tanta que la Tierra estaba arruinada,​ por lo que decidió destruir esa generación. Sin embargo, uno de sus habitantes era diferente, se trataba de un hombre justo y albino llamado Noé. "Un hombre justo y recto entre sus contemporáneos", y decidió advertirle para que se salvara con su familia. Yahvé dijo a Noé que construyera una embarcación, y que llevara con él a su esposa, a sus hijos Sem, Cam y Jafet, y a las esposas de estos. Adicionalmente, tenía que llevar de ciertos tipos de animales, hembra y macho, y en distinta cantidad: de los puros (kosher, ritualmente "apropiados") debía tomar siete y de los impuros (no kosher) una sola pareja; y para suministrarles alimentos, le dijo que tomara y almacenara la comida necesaria.

El período que Noé tuvo para la construcción del arca es indeterminado. Algunos interpretan los ciento veinte años mencionados en el relato como el plazo hasta el diluvio, y para otros solo es una reducción del promedio de vida de la humanidad. Cabe señalar que las medidas de la embarcación eran trescientos codos de longitud (25 metros de 150 metros de largo), cincuenta codos de ancho (25 metros de ancho) y treinta codos de altura (15 metros de alto), según se describe claramente en el capítulo 6, versículo 15, del libro del Génesis. Luego acontece el diluvio: "Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la faz del suelo todos los seres que hice". Cuando Noé completó el Arca, entraron con él su familia y los animales que le habían mandado. Finalmente, después de ciento cincuenta días, el Arca se asentó en el monte Ararat, el pico más alto de Turquía, y las aguas retrocedieron por algunos días hasta que emergieron las cimas de las montañas. Entonces Noé envió a un cuervo que alió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra.

Luego Noé envió una paloma, que regresó porque no tuvo donde posarse. Noé envió de nuevo a la paloma y regresó con una hoja de olivo en su pico, y entonces supo que las aguas se habían retirado. Noé esperó siete días más y envió a la paloma una vez más, y esta vez el ave no regresó. Pero tuvo que esperar unos días más, entonces él, su familia y los animales salieron del Arca, y Noé ofreció un sacrificio a Yahvé, y Dios decidió que no volvería a exterminar a todos los seres vivos con aguas de diluvio, ni habría más diluvio para destruir la tierra. Para recordar esta promesa, Yahvé puso el arcoíris en las nubes, y dijo: "Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne". Vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años más y, finalmente, a la edad de novecientos cincuenta años, murió.

A este punto, todo claro pero, ¿Los animales que hay en la actualidad son la adaptación evolutiva de esos animales que albergó el Arca? ¿Fueron todos lo animales de la tierra? ¿Algún animal se quedó por alguna razón? Son preguntas que muchos se han llegado a preguntar y aquí tendrás la respuesta de todo.

Se dice que solo hubo 4 animales que Noé no permitió que subieran al Arca, bien sea por tamaño o peligrosidad, como el tigre dientes de sable, el mamut, el dodo y el tilacino o lobo marsupial de Tasmania, pero en realizad hubo más. En el caso del dodo se cree que era un animal distraído y tonto, tanto el tilacino como el tigre dientes de sable eran depredadores de animales pequeños y medianos y el mamut era muy grande y pesado para la embarcación.

Otros animales que están en la lista, según registros antiguos que los catalogan como criaturas colosales son: el Europ, un tipo de antepasado de los majestuosos y grandes ganados europeos que dominaban las llanuras, ellos eran demasiado enormes para la embarcación. El Moquelembem, un tipo de simio enorme y alargado, con pelaje gris brillante, grandes colmillos y ojos brillantes casi dorados. El Rockave, un enorme pájaro rojizo cuya sombra oscurecía el sol cuando volaba por los valles. Las leyendas de estos animales las mencionan en cuentos persas para niños y su tamaño era tan inmenso que podían llevarse en sus garras a elefantes. Los Dragones, criaturas asociadas al fuego que eran demasiado violentas para poder hacer que viajaran en el Arca junto a otros animales, además de su tamaño. A pesar de ser mencionados, muchos opinan que se trata solamente de animales mitológicos.

Es importante mencionar que, aunque parezca algo simbólico y meramente representativo, el Arca de Noé fue encontrada en el año 2022 en una expedición de científicos que buscaban recolectar pruebas de fragmentos de roca y suelo en el Monte Ararat. Una vez allí, los resultados mostraron actividad humana en la región desde el período Calcolítico, entre los 5.500 y 3.000 a.C. De esta manera, concluyeron que un montículo en Duripinar, una gran estructura ubicada a solo 29 kilómetros de la zona, fue el último lugar donde descanso el Arca de Noé. Allí se encuentra una antigua estructura, una muy grande parecida a un barco que, curiosamente, tiene las mismas dimensiones que tiene el Arca de Noé en la Biblia.

domingo, 31 de diciembre de 2023

Krúbera - La cueva de Voronia

Sirva la presente publicación como artículo final del año 2023 y aprovecho la oportunidad para desearles a todos ustedes, Queridos Lectores, mucha salud, bienestar, progreso y éxitos en esta Noche Vieja y que este Nuevo Año 2024 venga cargado de bendiciones para ustedes y los suyos. P.D.: El primer artículo del mes de Enero de 2024, se publicará el día Domingo 21.

En oportunidades pasadas, hemos tratado sobre cuevas y túneles subterráneos que guardan un particular secreto que, para muchos, están de alguna manera relacionados ya que nuestro mundo alberga una serie de misterios que se arman como un rompecabezas y que forman una casi perfecta línea que guardan relación entre sí. Temas como Bases extraterrestres subterráneas en todo el Mundo, Los horribles sonidos de las Minas Horton y WaldeckLa Gran Ciudad de la Gente Lagarto y La Historia de Ted el excavador, guardan una particularidad en común, y es el hecho de que todas se desarrollan bajo tierra, entre túneles y cuevas que se conectan a algo mucho más grande, algo astronómico bajo nuestros pies y que desconocemos. Un ejemplo de ello es el gran y kilométrico sistema de cuevas que alberga en su totalidad el territorio de los Estados Unidos y las desapariciones sin resolver que han habido en muchas de las cercanías, entradas o justo encima de alguno de los pasos de acceso a ellas. Algo que da para pensar y cuyo misterio se desconoce o quieren que pase al olvido con el paso del tiempo por una razón que quieren mantener en secreto. En pleno siglo XXI tenemos avanzados celulares con cámaras de buenos píxeles, fotos y videos en directo a color del planeta Marte pero el subsuelo que pisamos o los océanos alrededor de los Continentes son territorios que son desconocidos en su totalidad.

La cueva de Voronia (Ӡоу Аҳаҧы), es la segunda cueva conocida más profunda de la Tierra después de la cueva Veryovkina, y queda administrativamente, en República Autónoma de Abjasia en Georgia, pequeño país que comparte cuatro fronteras con Turkia, Rusia, Armenia y Azerbaiyán. Forma parte del sistema de cuevas de Arábika y se encuentra en el macizo de Arábika, en los montes de Gagra (Cáucaso occidental). Dicha cueva recibe también el nombre Krúbera, en honor al geógrafo ruso Aleksander Krúber, ya que espeleólogos soviéticos exploraron la entrada de la cueva y la descubrieron en el año 1960, pero hoy en día también se la conoce como Cueva de Voronia, que en ruso significa "Cueva del Cuervo". Debido a la coexistencia de esos dos nombres, es bastante común referirse a ella como Cueva Krúbera-Voronya (Ӡоу Аҳаҧы en abjasio, კრუბერის გამოქვაბული o კრუბერის ღრმული en georgiano y Крубера-Воронья en ruso). Hasta 1983 se la conocía también como "Cueva Sibírskaya" (cueva siberiana) debido a que fue una expedición formada por espeleólogos soviéticos procedentes de las ciudades siberianas de Krasnoyarsk, Novosibirsk y Tomsk. Sus coordenadas son 43°24′35″N 40°21′44″E.

Obtuvo el récord mundial de profundidad en el 2001, al alcanzar los 1710 metros a manos de una expedición ruso-ucraniana. En el 2004, la profundidad se incrementó con tres expediciones, cruzando la expedición ucraniana la marca de 2000 metros por primera vez en la historia de la espeleología. En octubre de 2005, el equipo CAVEX se encontró una zona inexplorada, con más profundidad, confirmando que la profundidad de la cueva estaba por entonces establecida en 2140 metros de profundidad, con una variación de 9 metros entre los puntos más alto y más bajo explorados de la cueva. En estos 2140 metros comienza una zona que se encuentra inundada, pero en entre 2010 y 2012, se estableció un nuevo récord de bajada en los 2191 metros. 

En la parte baja de la falda de la montaña, se encuentran dos entradas del sistema de cuevas de Arábika: la "Cueva Kúibyshev" y la "Fosa de Henrich", también hay otra entrada a la cueva del sistema de accesos, la "Cueva Berchil", se encuentra a 100 metros por encima de la cueva Voronia. Todas las entradas se encuentran conectadas entre sí por sistemas laberínticos que terminan a zonas en el interior de la gran cueva, tanto así que, que los túneles subterráneos pasan a 400 metros bajo el nivel del mar Negro. De manera señalada y conocida, hay un total registrado de ocho kilómetros de extensión en su camino interno de túneles pero que, como toda cueva, tiene espacios, pasadizos, accesos y reducidos túneles que dan camino quizás kilométricos a otras zonas no descubiertas, extendiendo así el recorrido, siendo solo la punta de un gran iceberg de piedra bajo el pequeño país.

Hay muchos espeleólogos y exploradores urbanos con cierto conocimiento en recorridos de cuevas pero, tomando en cuenta la información sobre lo grande y extenso del sistema de túneles subterráneos de Krúbera, no es recomendable, bajo ningún motivo, explorar la cueva en solitario y hacerlo, es considerado algo sumamente extremo, al grado de tomarse como un suicidio. Hay exploradores no experimentados que han logrado acceder y esto se debe a que no hay ningún tipo de vigilancia o restricción del lugar ya que, tomando en cuenta que es una cueva, la segunda más profunda del mundo, la gente de manera lógica debe de saber que dicha categoría debería de ser para personas que sepan lo que hacen de manera profesional y con sus respectivos equipos. A pesar de lo ya todo mencionado e indicar que la cueva se descubrió en el año 1960 por rusos de la URSS, es importante señalar en este punto que, desde hace mucho antes de ese año, personas ya habían pisado el lugar y más aún, sabían recorrer caminos del lugar subterráneo. Todo se sabe ya que se han encontrado restos humanos antiguos en las expediciones de recorrido del lugar.

En los próximos casi dos kilómetros entre las dos entradas de acceso a Krúbera, entre la "Cueva Kúibyshev" y la "Fosa de Henrich", se encontraron varios restos humanos, casi amontonados entre sí. Lo alarmante de todo es que al contabilizar las partes y hacer los análisis correspondientes, en total daban treinta y dos personas, y todas habían fallecido en el interior de la cueva Krúbera. Es normal llegar a la conclusión que dichos restos se trataban de personas de las cavernas en tiempos donde el planeta se encontraba joven, pero no era de esa manera, eran restos de humanos de la era contemporánea. 

Todo eso lo dedujeron ya que, las cosas que acompañaban los restos humanos mencionados eran objetos personajes que una vez tuvieron en vida, tales como; vestidos, pantalones de la época del siglo XVIII (1 ene 1701 – 31 dic 1800), grandes y lujosos vestidos, relojes de bolsillo, pelucas, corsets, entre otras cosas, como anillos, copas y platos de alto valor. Dichas personas, en vida, eran personas de alto rango económico que, al parecer, no eran de esa parte del mundo, sino que venían desde otro país, posiblemente Inglaterra o Francia. A pesar de que las exploraciones subterráneas empezaron en el año 1895 cuando el francés Édouard-Alfred Martel funda la Sociedad Espeleológica de Francia. Es decir, que dichas personas habían ido a ese lugar 85 años antes de que las exploraciones subterráneas empezaran. Pero, ¿Por qué y a qué irían personas de alta sociedad, tan bien vestidas y con esos objetos de valor a una cueva tan desconocida y profunda? 

Quizás no tan desconocida si ellos iban hasta ese lugar que, aunque su descubrimiento data en registros en libros de 1960, puede ser más antiguo que el siglo XVIII. Además, es posible que alguien del pequeño país de Georgia le haya servido de guía hacia ese lugar, que quizás ya habían visitado con anterioridad y cuya desaparición y muerte en ese lugar, orilló a tratar de olvidar el sitio a toda costa. Pero ¿Qué había ocurrido allí con esas personas tan bien vestidas y por qué se encontraban tan profundo en esa cueva? Bueno, un poco más allá de los mencionados restos humanos, más allá de los objetos personales encontrados, se descubrieron también reliquias de piedra negra que eran de origen sumerio. Algunas de ellas eran originales, otras eran talladas con gran destreza en su momento. Al parecer, ellos lo habían traído consigo en su ingreso.

Cabe destacar que, los Sumerios es el nombre común dado a los antiguos habitantes de la baja Mesopotamia por sus sucesores, los semitas acadios. La civilización sumeria está considerada como la primera civilización del mundo. Aunque la procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta, existen numerosas hipótesis sobre sus orígenes, siendo la más aceptada actualmente la que argumenta que no habría ocurrido ninguna ruptura cultural con el período de Uruk, lo que descartaría factores externos, como podían ser invasiones o migraciones desde otros territorios lejanos. Los sumerios se llamaban a sí mismos Sag-giga, que significa literalmente "El pueblo de las Cabezas Negras". Los acadios llamaron Shumeru a las tierras del sur y la propia palabra acadia shumer puede representar este nombre en el dialecto, pero se desconoce por qué los acadios dieron ese nombre a las tierras. De acuerdo al historiador y sacerdote babilonio Beroso, los sumerios fueron "extranjeros de cabezas negras". El idioma sumerio se considera una lengua aislada, ya que no está emparentada con ninguna familia lingüística conocida, aunque se han hecho muchos intentos fallidos por relacionar el sumerio a otros grupos lingüísticos.

El asunto de la religión sumeria puede ser complicado, dado que las prácticas y creencias adoptadas por aquellos pueblos variaron mucho a través del tiempo y lugar, y cada ciudad poseía su propia visión mitológica y/o teológica. Los sumerios fueron posiblemente los primeros en escribir sobre sus creencias, que luego fueron la inspiración para gran parte de la mitología, religión y astrología mesopotámicas, aunque ello no implica que su religión fuera la primera y que no hubieran tomado costumbres y ritos de otros pueblos. Los sumerios veían los cambios a su alrededor (cambio del clima, de las estaciones, en los movimientos de los astros) como la magia de los espíritus, magia que era la única explicación que tenían de cómo funcionaban las cosas. Esos espíritus eran sus dioses, y con muchos espíritus alrededor, creían en varios dioses, que tenían emociones humanas. Creían que el sol, la luna y las estrellas eran dioses, al igual que los juncos que crecían a su alrededor y la cerveza que destilaban. Creían que los dioses controlaban el pasado y el futuro, que les revelaban las habilidades que poseían, incluyendo la escritura, y que los dioses les proporcionaban todo lo que necesitaban saber. No tenían la visión de que su civilización se hubiera desarrollado por sus propios esfuerzos, y tampoco tenían visión de progreso tecnológico o social.

Cada uno de los dioses sumerios, que eran llamados Dingir y Dingira (en plural), era asociado a ciudades diferentes, y la importancia religiosa a ellos atribuida se intensificaba o declinaba dependiendo del poder político de la ciudad asociada. Según la tradición sumeria, los dioses crearon el ser humano a partir del barro con el propósito de que fueran servidos por sus nuevas criaturas. Cuando estaban enojados o frustrados, los dioses expresaban sus sentimientos a través de terremotos o catástrofes naturales: la esencia primordial de la religión sumeria se basaba, por lo tanto, en la creencia de que toda la humanidad estaba a merced de los dioses. Nótese la similitud de la creación del hombre a partir del barro con el relato del Génesis. Se cree que los sumerios cavaron en la tierra para encontrar una gran fuente del agua para sus dioses y rendirle culto en esos lugares húmedos.

Ahora bien, esas personas de la época, tan elegantes y bien vestidas, con objetos que llevaban consigo además de las reliquias sumerias, se trataba de una secta bien posicionada que habían viajado muchos kilómetros hasta el interior de la cueva de Krúbera para realizar un tipo de culto a una deidad sumeria, ritual que debía de ser en ese lugar por sus costumbres y cultura, ideales y creencias. Quizás al terminar el ritual se perdieron en el camino de salida o algo salió terriblemente mal en la ceremonia.

Uno que otro estudiado en el tema de los sumerios, indica que dicho ritual era para concretar un tipo de invocación para realizar un pacto pero, algo no resulto y fueron consumidos y devorados por la entidad a la que contactaron, en castigo por no haberle traído objetos con mayor valor.

domingo, 1 de octubre de 2023

La Antártida - La última frontera... terrestre

Para muchos, la presente publicación será una secuela directa de algunas otras, tales como; ¿Qué hay más allá de los Hielos Perpétuos? y El Muro de Hielo de los Confines de la Tierra, pero resulta que también tiene relación con otras publicaciones como; Misterios en la Isla BouvetEl punto Nemo y las ondas Bloop y La Tierra Hueca. Se acerca el momento en que toda la verdad será revelada. Será muy pronto...

La última frontera terrestre en el planeta es la Antártida, denominada también como continente antártico, el continente más austral de la Tierra. El término "Antártida" proviene de dos palabras griegas: "anti" (lo opuesto de) y "arktos" (el oso). Los griegos denominaban "Arktos" al Polo Norte, en referencia a la constelación de la Osa Menor, en la que se encuentra la estrella polar, referencia guía para ubicar rápidamente el norte durante la noche. Cabe señalar que el primer uso de la palabra se remonta al año 350 a. C., cuando Aristóteles se refirió a una región antártica en su libro Meteorología. Ahora bien, se encuentra situada completamente en el hemisferio sur, casi enteramente al sur del círculo polar antártico, está rodeada por el océano Antártico y es el cuarto continente más grande después de Asia, América y África. Alrededor del 98 % de la Antártida está cubierta de hielo, que tiene un promedio de casi dos kilómetros de espesor, que se extiende a todos los puertos, excepto a los más septentrionales de la península Antártica.

La Antártida es el continente más frío, seco y ventoso, y tiene la altitud media más alta de todos los continentes. Como el desierto de hielo que es, tiene precipitaciones anuales de solo 200 mm en la zona costera y mucho menos tierra adentro, su temperatura ha alcanzado los -89,2 °C, aunque la media del tercer trimestre (la parte más fría del año) es de -63 °C. Los organismos nativos de la Antártida incluyen muchos tipos de algas, bacterias, hongos, plantas, protistas, y ciertos animales, tales como ácaros, nematodos, pingüinos, pinnípedos y tardígrados. El tipo de vegetación que se presenta en algunas zonas reducidas es la tundra.

Pero, antes de la denominación de los griegos a la Antártida como Arktos, el lugar era conocido en la antigüedad como Terra Australis Ignota (La Tierra Desconocida del Sur), la cual era misteriosa por su ambiente inexplorado, hostil y aislado. Los Hilos Polares se encuentran en los polos de la tierra, por lo que se hayan en la Antártida, siendo la suma de las aguas marinas que se congelan en el transcurso del tiempo y son los lugares más apartados del mundo. En el caso de La Antártida, está se ubica en el Polo Sur, y está constituida por una forma circular con un brazo que se extiende hacia Suramérica. Aquí podemos encontrar las famosas estanterías de hielo, ubicadas en las dos grandes hendiduras correspondientes a los Mares Ross y Wendell. Como se mencionó en publicidades anteriores, The Ross Ice Shelf o La Barrera de Hielo de Ross, también llamada la Gran Muro de la Antártida, es un gran campo de hielo de la Antártida y tiene una superficie de cuatrocientos ochenta y siete mil kilómetros cuadrados. 

Se habló también que más allá de los límites del Gran Muro de la Antártida, se encuentra una de las dos aberturas de acceso hacia La Tierra Hueca, que alberga la existencia de una civilización intraterrestre cuyo color de piel sería de color verde opaco. Al cruzarlos, después de un gran esfuerzo físico y mental, fuerza de voluntad para hacerle frente al cruel clima y avanzar por kilómetros, se podría encontrar un mundo inexplorado, acompañado por el calor de un sol interno. Pero resulta que no sería lo único que albergaría esta inmensa y fría masa de hielo. Como también se mencionó, el escritor e inventor británico Samuel Birley Rowbotham, postuló que la Tierra era una superficie plana encerrada donde los continentes flotaban dentro de un océano bordeado de un desierto de nieve y hielo tras el cual aparecían enormes acantilados. El centro de dicho territorio planteado es el Polo Norte y la Tierra se extiende hasta unos confines que la separan del espacio por una muralla de hielo, la Antártida, un continente que según él tiene forma de anillo y rodea a todos los demás continentes, evitando que los océanos caigan por los bordes y se viertan en el espacio.

Rowbotham sostuvo que el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas están a tan solo unos centenares de millas sobre su superficie. Aferrándose también a la Biblia para explicar cómo estaba constituida la Tierra, asegurando que el infierno se encontraba literalmente bajo nuestros pies como posible explicación de la temperatura que derretía el hielo y formaba la tierra habitada, y el cielo religioso encima de nuestras cabezas. De esta forma desechaba la idea de cielo e infierno como un estado del espíritu. Asi pues, desde la Antártida hacía dentro del territorio, se encuentran nueve círculos polares, cada uno más denso, frío y alejado uno del otro. Cada círculo posee varias paredes de hielo de separación en forma de espiral interno. Algunos navegantes que han podido recorrer las paredes del primer y segundo circulo, han dado testimonios asombrosos de lo allí observado y todos han asegurado lo mismo en cierto punto... 

Más allá de la primera pared hay un total de seis continentes que albergan a personas bellas, elegantes, inteligentes que poseen una sociedad pacífica, armoniosa y con capacidades en crecimiento tecnológico bastante avanzado, con grandes edificaciones brillantes que funcionan con bioluminiscencia.

Para acceder allí, hay que atravesar el punto que es conocido como el "Arco Cósmico Polar", un enorme agujero que da acceso al interior del Gran Muro de la Antártida. 

Allí, en la primera pared del segundo y lejano circulo hay una vista espectacular panorámica de veinte islas de gran tamaño a las que llamaron mini continentes. Internamente, entre las largas paredes de hielo y las pocas grietas donde se puede divisar el nivel de agua helada, se ha llegado a mencionar que criaturas colosales acechan.

También se ha asegurado que hay bases humanas de gobiernos de Rusia, Nueva Zelanda y Estados Unidos que han hecho falsas paredes polares para evitar el paso por ciertas zonas del Gran Muro de la Antártida.

Hay muchos mapas que han servido de base a lo mencionado, tales como el Mapa de Gleason que representa a la Antártida envolviendo los confines de los continentes terrestres, o el Mapa de Piri Reis, que muestra el mundo sin el hielo polar pero que al superponerse con mapas contemporáneos, se muestran territorios y detalles no vistos. Es importante hacer mención que el emblema de las Naciones Unidas tiene cierta semejanza cartográfica con el mencionado Mapa de Gleason.

Cabe destacar que la mayoría de la barrera de hielo de Ross se localiza dentro de la Dependencia de Ross reclamada por Nueva Zelanda. Y como tal, la Antártida es de facto un condominio, es decir, una forma de gobierno en la que dos o más Estados ejercen la soberanía compartida sobre un mismo territorio. Allí se rige por el Tratado Antártico que tiene estatus de consultoría. Doce países firmaron el Tratado Antártico en 1959 y treinta y ocho lo han firmado desde entonces. El tratado prohíbe las actividades militares y la extracción de minerales, prohíbe las explosiones nucleares y la eliminación de residuos nucleares, apoyo a la investigación científica, y proteger la ecozona en el continente. Los firmantes originales fueron: Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Estados Unidos, Francia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, el Reino Unido, Sudáfrica, y la Unión Soviética, pero el tratado dejó la puerta abierta a cualquier miembro de la Organización de las Naciones Unidas, u otro estado invitado por la totalidad de los signatarios consultivos.

También es importante señalar que, según lo mencionado, los Textos de las Pirámides y los Textos de los Sarcófagos del Antiguo Egipto muestran una cosmografía similar a lo que aseguraba Rowbotham, donde el océano rodeaba tierras secas o islas más allá de los confines. Los Israelitas también imaginaron que la Tierra era un disco que flotaba sobre el agua con un firmamento arqueado encima que separaba la Tierra de los cielos. En ese pensamiento, el cielo era una cúpula sólida con el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas incrustados en él.