domingo, 26 de abril de 2026

Los Enanitos Verdes del caso Villa Montoro

Lo que empezó como un juego de niños terminó convirtiéndose en una de las historias más extrañas y comentadas de nuestra cultura popular. En Villa Montoro, la rutina se rompió de golpe. No fueron ruidos de choques de automóvil ni gritos de pelea lo que alteró a los vecinos, sino algo mucho más difícil de explicar. Pequeñas sombras que se movían entre los pastizales, figuras imposibles que aparecían en los rincones y un miedo que se contagió de casa en casa hasta llegar a las portadas de los diarios nacionales. ¿Fue una alucinación colectiva? ¿Un truco de la imaginación en un verano caluroso? ¿O realmente hubo visitantes que nadie pudo atrapar?

Durante los días finales del mes de noviembre y mediados del mes de diciembre del año 1983, una serie de extraños y supuestos avistamientos en su mayoría por parte de niños y adolescentes, se dieron en el barrio de Villa Montoro situado en las afueras del casco urbano de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina. La mayoría de los avistamientos habrían tenido lugar dentro y en las inmediaciones de una casa abandonada situada en la calle 600 entre 2 y 3 del barrio de Villa Montoro, pero también se produjeron algunos de manera aislada a varias cuadras de allí durante el mismo tiempo. En el pasado, dicha casa había sido una bella vivienda con su fachada pintada en color rojo, habitada por un hombre mayor y su sobrino. No se sabe con exactitud que ocurrio, pero sin que se pudieran establecer los motivos, los habitantes abandonaron la propiedad de un día para otro, dejando todo el mobiliario adentro. Pronto, cuando los vecinos notaron la ausencia de los residentes, comenzaron a apropiarse de los muebles y objetos dentro, también de las puertas y ventanas.

El primero de los testimonios fue del último de los saqueadores de la vivienda, el cual indicó que cuando trataba de huir del lugar con un pequeño botín de los que quedaba, cayó al suelo y escuchó una siniestra risa que provenía del interior de la casa. El hombre se levantó y prestó atención a lo ocurrido y seguidamente escuchó un inentendible murmullo que lo asustó y huyó corriendo sin que pudiese ver el origen de esos sonidos. Nadie tomó en serio sus comentarios pero la noticia se difundió por la zona. El segundo de los testimonios provino de un obrero de origen paraguayo, de nombre Augusto Prado, quien paseaba a su perro por el barrio. Cuando pasó por la casa, escuchó una serie de sonidos provenientes de la misma. Su mascota se puso alerta y se adentró a la vivienda abandonada para luego salir corriendo y aullando. El temor se adueñó del hombre y corrió detrás de su perro.

Hasta ese momento solo se hablaba de sonidos extraños como risas o murmullos sin que ninguno de los testigos hubiera visto el origen de dichos sonidos. El primer testigo en ver algo fue un vecino de la cuadra de nombre Diego Illy, quien en aquel momento tenía 7 años de edad. Él afirmó que había visto un ser de baja estatura dentro de la mencionada vivienda. Ocurrio en la tarde del domingo 27 de noviembre, cuando Diego junto a otro amigo se habían adentrado en la casa para ver qué había en su interior, cuando de repente cerca de un rincón, avistaron unos seres verdes de baja estatura, con rostros de anciano y largas uñas, sin orejas y vestidos con ropas de tonalidades similar a su piel. El amigo de Diego se asustó tanto que gritó y salió despavorido del lugar pero Diego se quedó inmóvil del miedo. Los seres se aproximaron a él con curiosidad y llegaron a interactuar un momento, luego de un rato y de alguna manera, ellos le comunicaron que tenían que irse. Diego regresó con valentía días después a la casa pero no volvió a verlos. Esa misma noche, alguien más vio algo. Se trataba de Claudia Ortiz de Viguera, una vecina de 21 años que vivía frente al terreno de la casa y fue la que dio su testimonio ocular. Esa noche, había salido a la puerta de su vivienda a fumar y fue sorprendida por unas risas similares a las de niños que venían del terreno frente a su casa. Se alarmó un poco ya que era poco habitual que los niños jugasen en esa zona a altas horas de la noche. Según su relato, vio una pequeña y fugaz figura salir de entre los matorrales.

Durante la tarde del día siguiente, lunes 28 de noviembre, un adolescente de nombre Julio César Masei, de 14 años de edad, se encontraba cruzado el terreno frente a la casa abandonada, por donde pasaba un pequeño arroyo y un terraplén. Cuando intentaba cruzarlo, notó detrás de un árbol de cina-cina o espinillo, un grupo de personas de muy baja estatura vestidos con ropas de color vede, pero el color de su piel era igual a la de cualquier otro ser humano promedio. Al saber que el adolescente los había visto, comenzaron a chillar de manera gutural y comenzaron a amenazarlo con unas ramas. Ante la situación, la respuesta de Julio César fue tratar de cruzar el arroyo de un salto pero no lo logró y cayó dentro del mismo. Aún lleno de lodo logró alcanzar el otro extremo de la orilla viendo que el grupo de enanitos se había quedado al otro lado del arroyo. Desde allí de donde se encontraba, tomó un ladrillo y se los arrojó, dándole en la pierna a uno de los pequeños seres, quien dio varios gritos agudos al ser golpeado. Rápidamente Julio César salió del arroyo y fue a donde se encontraban sus amigos para decirles que había pasado pero no se tomaron en serio la experiencia del joven. Cuando ya caía la noche, Julio César regresó al terreno con una linterna y algunos de sus compañeros. Cuando se encontraron en el lugar, todos pudieron observan a uno de los pequeños seres verdes bajo el arbol de cina-cina o espinillo. Los amigos de Julio César salieron huyendo al ver a tal criatura pero el joven pudo tocarlo sin haber sentido nada fuera de lo común.

Ya en el mes de diciembre, con cercanía a las fiestas navideñas un grupo de niños también habrían avistado a estos seres de pequeña estatura frente a la vivienda. Se trataba de Guillermo Insaurralde de 11 años y Beatriz Pyñeiro de 8, quienes se dirigieron hacia la casa abandonada y escucharon murmullos provenir de su interior. Ya para ese momento, era mucho lo que se decía al respeto y los catalogaban como unos seres humanoides relacionados con seres extraterrestres. El interés y la preocupación de los habitantes de la zona era casi palpable, además la policía local que cada vez más se hacían presentes en las inmediaciones para investigar más a fondo los hechos. Varios efectivos de la comisaría octava, que estaban a cargo de esa jurisdicción, se acercaron a la zona en diversas oportunidades alertados por los vecinos, bien sea por presuntos avistamientos o por incidentes que se suscitaban en torno al fenómeno social que estaban ocurriendo en el barrio. Cabe señalar que la policía no logró encontrar indicio alguno de lo que los testigos afirmaban a ver visto, aunque sí se habían hallado con personas preocupadas por el asunto, otras explorando con linternas la zona y diversas denuncias de vecinos que se quejaban de que algunos grupos de gentes arrojaban piedras contra las casas porque aseguraban que había vecinos que se encargaban de ocultar ellos mismos a los extraños seres en sus viviendas. Por otra parte, los testimonios despertaron también el interés del periodismo, que se encargó de investigar y principalmente de popularizar el tema durante varios días. 

El caso de los Enanitos Verdes llegó a tal nivel de difusión que además de ser un tema de conversación diario, también fue usado como excusa para obtener alguna ventaja a nivel personal, al punto de que una maestra se ausentó de la escuela con licencia médica porque supuestamente había sido atacado por uno de esos seres. También los dichos de un grupo de alumnos de una escuela de la zona alegaron haber visto enanitos verdes en los baños y otros lugares dentro del establecimiento y las clases fueron suspendidas ese día. Transcurrido el mes de diciembre de 1983, los medios se dejaron de interesar en el tema con una nota del diario local que decía: "los enanitos verdes ya se fueron".

Las hipótesis sobre el misterioso caso era pocas. Las pruebas sobre la existencia de dichos seres se remitía solamente a los testimonios de la gente de la zona o a escasas fotografías de mala calidad o dudosa credibilidad como la tomada por un cerrajero con una cámara Kodak Pocket a un supuesto enano que se le habría atravesado en el camino o las presuntas marcas que habría dejado uno de esos seres en un árbol según el relato del adolescente Julio César Masei. También, la totalidad de los testigos alegaban haberse encontrado con seres de baja estatura, el resto de las descripciones no tenían mayores coincidencias ya que mientras algunos parecían describir a un gnomo como es el caso del joven Diego Illy. Cabe destacar que con la sola excepción de Claudia Ortiz de Vigera, el resto de los testigos eran niños y adolescentes que no siempre coincidían en las características de lo que supuestamente habían visto. En algunas ocasiones el testimonio de haber encontrado a estos seres en el interior de una escuela primaria resultó el pretexto oportuno para suspender las clases en el establecimiento. A la situación también se le suma que a las cercanías del lugar de los posibles avistamientos, se había instalado un circo que fue protagonista de algunas controversias, como el robo de un disfraz de vaca o que algunos de los trabajadores tenían baja estatura, siendo comparados con enanitos, lo cual podría haber sido el origen de los testimonios de Claudia Ortiz de Vigera o Julio César Masei. Otras personas indicaban haber visto a un diminuto ser con escamas y de color verde, como por ejemplo el testigo Guillermo Isaurralde, lo que hizo suponer a algunos medios que pudo tratarse de una confusión visual, sinedo comparado con alguna lagartija o lagarto overo, hasta con un animal desconocido no descubierto antes.

El Caso de lo Enanitos Verdes de Villa Montoro sirvió para potenciar las ventas de productos, en especial muñecos, con la temática de Luciano el marciano, un personaje que había sido diseñado en ese mismo año y que hizo suponer incluso a fuentes policiales, que podía ser el origen de dichos avistamientos con fines puramente comerciales. Además de las figuras de Luciano el marciano que solían venderse en la zona, el caso atraía a infinitud de gente, además de investigadores, que solían pasar allí algunas horas fomentando ventas de productos alimenticios en los comercios de las cercanías.

domingo, 19 de abril de 2026

Lo que habita en la Zona del Silencio

Ya hemos hablado de la Zona del Silencio antes. Se trató sobre su locación, los problemas técnicos en la zona y sus anomalías magnéticas. Para ver publicación completa, puedes darle clic aquí. Ahora bien, ¿Te has preguntado si ese lugar de verdad está vacío completamente? ¿El silencio del lugar es por sus anomalías nada más o hay algo más allí? Aquí sabrás si la Zona del Silencio está sola o si hay "cosas" en ese sitio misterio.

Como bien se dijo en la publicación, la Zona del Silencio se encuentra localizada en la parte central del Bolsón de Maprimí, en la parte centro-norte de México, a unos 180 kilómetros al noroeste de La Laguna, área metropolitana de México, conformada por 5 municipios. El lugar es un desierto cuya inmensidad bordean montañas con aspecto de cráteres, donde abundan aerolitos esparcidos en sus alrededores. También está presente la magnífica vista de la bóveda celeste, la cual permite apreciar constantes lluvias de estrellas y algunos satélites artificiales en movimiento, acompañado de un manto silencioso que cubre este lejano paraje. Es hogar de especies endémicas, como lo es la tortuga del desierto, reptiles únicos en el mundo y abundantes nopales violáceos. También se puede encontrar especies vegetales como la gobernadora, la sabaneta, ocotillos, magueyes y cactáceas, algunas de ellas endémicas. La fauna incluye liebres y conejos, ratones y ratas canguro, zorros, coyotes y búhos. Al igual que la vegetación, los animales sufren adaptaciones especiales que les permiten vivir en las condiciones adversas de esta árida región. Es un sitio está repleto de misterios donde principalmente las ondas electromagnéticas de radio son nulas.

Es importante mencionar (y recordar) que en el mes de julio del año 1970, un misil de pruebas Athena fue lanzado desde una base militar cerca de Green River, Utah, en dirección al polígono de misiles de White Sands, Nuevo México. El cohete transportaba dos pequeños contenedores de cobalto 57, un elemento radiactivo, y perdió el control cayendo en la Zona del Silencio. Rápidamente, un equipo de especialistas llegó para localizar el misil, pero la búsqueda por aire y tierra tuvo una duración de tres meses. Finalmente, cuando se localizó el misil, se construyó una carretera para transportar los restos. Ahora bien, como resultado de las operaciones de rescate de la Fuerza Aérea estadounidense, surgieron varios mitos e historias sobre el área, incluyendo extrañas anomalías magnéticas por la cantidad de tierra contaminada, que impedía la transmisión por radio. A eso se sumó las aterradoras apariciones nocturnas, las luces que flotan sobre el cielo o en el cielo durante las noches, las mutaciones de la flora y la fauna y las visitas extraterrestres.

Pero no todo tiene que ver con la tierra contaminada. Allí en la zona hay una poderosa energía magnética que es responsable de la atracción de cuerpos celestes, ofreciendo un paisaje no solo insólito sino un escenario sensorial que parece de otra dimensión. Cabe destacar que esta zona se encuentra en el mismo paralelo que el triángulo de las Bermudas, las pirámides de Giza, o las ciudades sagradas del Tíbet, creando así un vórtice energético. Quizás también tenga que ver el llamado Vértice de Trino, el punto geográfico donde confluyen los estados de Coahuila, Durango y Chihuahua. Allí es delimitado por la peculiar Sierra del Diablo y vigilada por el solitario cerro llamado Pastelone o de San Ignacio, la Zona del Silencio se encuentra en un particular punto donde todo se suma para hacer de ese lugar más misterioso aún.

Como bien se dijo en la publicación ampliada, una de las muchas historias que se cuentan sobre el lugar, la protagonizan la pareja Ernesto y Josefina Díaz, quienes tuvieron un incidente en la carretera debido a una inundación repentina de la zona por la lluvia. Era el lunes 13 de octubre de 1975, cuando ellos se disponían a recoger muestras de rocas y fósiles pero fueron sorprendidos por una tormenta, donde el vehículo quedó atascado. Cuando intentaron liberarlo, se les aparecieron tres seres muy altos (dos hombres y una mujer), los tres eran rubios, con impermeables amarillos y con extrañas facciones. Con voces extrañas y suaves, les pidieron que se montasen en el vehículo mientras que ellos empujaban. Con gran facilidad, el vehículo fue liberado y la pareja pudo salir del atasco. Ellos miraron hacia atrás pero los seres ya no estaban y tampoco habían huellas de pisadas.  

Pero esa no ha sido la única vez que han visto a los rubios seres. Trece años después, un turista chileno afirmó que las mismas entidades se le aparecieron en un paraje de la zona y logró establecer contacto con ellos. Informó que su idioma en español era perfecto pero cuando él les preguntó de donde venían, ellos simplemente respondieron: "de arriba". Pero al aprecer no son las únicas entidades que habitan en la Zona del Silencio...

Existe un relato de años más recientes donde aseguran que un lugareño campesino y agricultor de ejidos, originario de un lugar donde el punto más cercano era la zona de Las Lilas, en Coahuila, estaba en su granja con sus animales cuando, en medio de una fría tarde ellos aparecieron. Un pequeño grupo de seis seres similares a calamares enormes con varias extremidades, bajaron de las montañas cercanas rumbo a la propiedad del hombre. El lugareño se asustó al ver tal panorama salido de una película de terror o ciencia ficción. Con una respuesta natural, desenfundó su escopeta para defender no solo su vida, sino también su parcelado y sus tierras. Jamás en su vida había visto algo tan grotesco.

Salió de su propiedad con arma en mano esperando las entidades y observando en silencio con terror y asombro. En cierto punto, los colosales calamares comenzaron a acelerar su paso de bajada por las laderas de la montaña. Con una velocidad irreal, bajaban la montaña en dorección exacta a la granja. Cuando pudo divisar más de cerca a los seres de grandes extremidades, pudo detallar que tenían un color violeta terroso, con pequeñas espinas en los tentáculos, siete ojos de grandes y horribles pupílas y un sónido pulsante que hacía vibrar la tierra y ensordecer sus oídos. De inmediato alzó su escopeta pero recibió un fuerte golpe en la cabeza.

No sabe cuanto tiempo pasó, pero el hombre al despertar en plena oscuridad, encontro con estupefacción que tanto su granja como sus animales habían desaparecido. El terreno estaba árido, como antes no hubiera existido nada en ese punto. No había sangre, por lo que no se habían comido a sus animales y no habían restos de madera ni arcilla. Como si todo hubiera sido extraido de arriba. Esa noche fue peor aún porque el hombre no tenía para donde ir, menos para viajar en plena noche. 

Esa noche se quedó en ese punto, tratando de dormir en posición fetal, con la idea de que los seres volverían y se lo llevarían también. Mencionó que extrañas luces iluminaban el cielo y grandes sombras pasaban por la zona, haciendo que el suelo palpitara. A la mañana siguiente, el hombre caminó hacía el poblado más cercano y allí se estableció. En la actualidad, siendo un hombre mayor, vive en Las Lilas, en Coahuila.

domingo, 12 de abril de 2026

El torcido caso de Steven y Katie Pladl

Imagina que después de toda una vida preguntándote quiénes son tus padres biológicos, finalmente logras contactar con ellos. Esperas un abrazo, respuestas y recuperar el tiempo perdido. Pero lo que ocurrió entre Steven y Katie Pladl no fue el típico reencuentro familiar con final feliz. Fue el inicio de una historia que desafió todas las leyes de la naturaleza, la moral y la justicia. Lo que empezó como una búsqueda de identidad terminó en un escándalo que dejó a la sociedad sin palabras: un padre y una hija que decidieron dejar de serlo para convertirse en pareja. No se trata solo de un romance prohibido o de un delito de incesto. Es un caso que nos obliga a mirar de frente los rincones más oscuros de la mente humana y a preguntarnos: ¿cómo es posible que dos personas con la misma sangre crucen una línea de la que no hay retorno?

Steven Walter Pladl nació en Levittown, aldea del condado de Nassau, Nueva York, el 6 de abril de 1975. Desde su infancia hasta su adolescencia, tuvo un comportamiento extraño, especialmente durante toda la secundaria. No solía socializar con sus compañeros ni vecinos, además, utilizaba la misma ropa todos los días para asisitir a la escuela. Por otra parte, Alyssa García nació en la ciudad de San Antonio, Texas, en 1980. En el año 1995, Steven Pladl, de 20 años, conoció a Alyssa García, quien para ese entonces tenía 15 años, por internet. A los pocos meses, Steven viajó a San Antonio para iniciar una relación sexual con ella, lo que provocó que la joven chica se fugara con él para vivir en Nueva York. Un año después quedo embarazada.

El 29 de enero del año 1998, Alyssa, ahora de apellido Pladl, y con 17 años de edad, dio a su primera hija de nombre Denise Pladl. Con el paso del tiempo, Steven abusaba de Denise pellizcándola hasta dejarla "morada" y metiéndola en una nevera portátil hasta casi asfixiarla. Con mucho dolor, Alyssa decidió dar a Denise en adopción a los ocho meses de edad, porque creía que Denise no tendría ninguna oportunidad en la vida mientras viviera con Steven. 

Pronto, Denise Pladl fue adoptada por Kelly Gould y Anthony Fusco de Dover, pueblo del condado de Dutchess, Nueva York, y rebautizada como Katie Rose Fusco. Anthony era un oficial penitenciario jubilado de la Institución Correccional Federal en la ciudad de Danbury, en Connecticut. La crianza de Katie fue normal y sin incidentes notables, a pesar de saber a una edad adolescente que había sido adoptada. Ella se graduó de la Escuela Secundaria de Dover en el año 2016 y tenía la intención de asistir al Dutchess Community College, un colegio público comunitario, para estudiar arte y trabajar en publicidad en línea. 

En el mes de agosto de 2016, cuando Katie tenía 18 años, contactó a sus padres biológicos, Steven y Alyssa Pladl, a través de la red social Facebook, y se conocieron en el pueblo de Knightdale, Carolina del Norte. Con el pasar del tiempo, las visitas se hicieron más frecuentes, por lo que Katie decidió mudarse temporalmente con sus padres biológicos, quienes vivían con sus otras dos hijas de seis y once años, en su casa en el condado no incorporado de Henrico, Virginia, cerca de Richmond, una decisión que sus padres adoptivos recibieron con cierto recelo, pero que apoyaron. 

Para cuando Katie se mudó, Steven y Alyssa ya se habían separado y dormían en habitaciones separadas. Durante los meses siguientes, Steven y Katie se hicieron muy cercanos al pasar tiempo juntos. La relación fue escalando hasta el punto de que Steven llegó a dormir en el suelo de la habitación de Katie algunas noches. El vínculo se convirtió en algo que nadie en su entorno supo ver a tiempo. Alyssa confrontó a Steven por su comportamiento, pero él le reclamó que no era asunto suyo. 

La situación escaló aún más cuando Alyssa, en el mes de mayo de 2017, leyó en uno de los diarios de sus hijas que Steven y Katie mantenían una relación sexual, que Katie estaba embarazada y que a los dos niños les habían dicho que Katie era su madrastra. Para entonces, Steven y Katie se habían ido unos días de visita a la madre de Steven en Knightdale, Carolina del Norte. Alyssa llamó a Steven, quien confirmó la relación y que Katie estaba embarazada. Al estar en casa, la reación de Steven fue salir furioso junto Katie. Alyssa denunció esto a la policía y se mudó definitivamente en noviembre. Ella y Steven compartieron la custodia de los otros dos hijos.

El 20 de julio de 2017, Steven y Katie se casaron en la zona agrícola de Parkton, en Maryland, mintiendo en sus documentos matrimoniales al afirmar que no eran parientes. A la boda asistieron la madre de Steven y los padres adoptivos de Katie. 

Ella dio a luz a su hijo, llamado Bennett Kieron Pladl, el 1 de septiembre de 2017. En enero de 2018, Katie y Steven fueron arrestados por fuertes acusaciones en el condado de Wake, Carolina del Norte. Los cargos en su contra fueron incesto con un adulto, adulterio y contribución a la delincuencia. Steven fue puesto en libertad bajo fianza, mientras que Katie permaneció bajo custodia hasta el juicio. A principios de febrero de 2018, su arresto recibió atención internacional por lo polémico del caso.

Ambos fueron extraditados a Virginia para enfrentar un juicio, durante el cual el abogado de Steven, Rick Friedman II, sostuvo que la relación de su cliente con Katie fue consensuada, enfatizando que ella era "una mujer de 18 años". Además, afirmó que Steven había estado "locamente enamorado" de su hija y que esto había "superado la cuestión de su parentesco biológico", citando los problemas matrimoniales de Steven como un factor. El juez ordenó que Steven y Katie no se comunicaran entre sí, mientras que la custodia de Bennett sería entregada a la madre de Steven en Knightdale, Carolina del Norte. Tras su liberación bajo fianza, Katie regresó a vivir con sus padres adoptivos e informó a Steven por teléfono que no quería continuar su relación, lo que enfureció a Steven. 

El miércoles 11 de abril de 2018, Steven asesinó a su hijo y nieto Bennett, de siete meses de edad, en su casa y escondió el cuerpo del bebé en un armario. Al día siguiente, Katie y Anthony Fusco viajaron de Dover a  la ciudad de Waterbury, en Connecticut, para visitar a la abuela adoptiva de Katie y limpiar su casa. Sabiendo que esto era una rutina para ella, Steven viajó a Dover y siguió el auto de Katie y Anthony. Ambos, que se detuvieron en una señal de alto en la intersección de la Ruta 7 y la Ruta 55 en el municipio de New Milford, Connecticut, fueron asesinados por Steven con un rifle Aero estilo AR-15, de su propiedad. Los transeúntes reportaron disparos en la ruta y la policía rápidamente descubrió los cuerpos de Katie y Anthony en su auto. Steven llamó entonces a su madre y le dijo que había asesinado a Katie, Anthony y Bennett. Le dijo que no debía entrar en la casa y la animó a llamar a la policía. Le explicó que había dejado una llave debajo de la alfombra para facilitar la entrada. Tras una búsqueda de varias horas por parte de la policía del condado de Dutchess, Steven fue hallado muerto por una herida de bala autoinfligida dentro de su camioneta en Dover, a 29  kilómetros del lugar del tiroteo. Su madre llamó a la policía, que encontró a Bennett muerto en la casa de Steven. 

Tras los asesinatos, el abogado de Steven, Friedman declaró que nadie podría haber predicho las acciones de Steven y que, durante sus reuniones, no mostró "ningún indicio" de que pudiera recurrir a la violencia. Defendió su representación de Steven Pladl y la decisión del tribunal, afirmando: "Si algún juez, fiscal o abogado defensor involucrado en cualquiera de estos casos hubiera creído que el niño Pladl estaría en peligro, no se habría otorgado ninguna fianza", y añadió que, en su opinión, "los profesionales se preocupan demasiado por los niños." Entre Steven y Katie había ocurrido una atracción sexual genética, un fenómeno documentado en el que personas que no crecieron juntas y se reencuentran de adultas pueden experimentar una atracción intensa. 

Las tres víctimas: Katie Rose Fusco Pladl, de 20 años, Anthony Charles Fusco, de 56 años y Bennett Kieron Pladl de siete meses, fueron enterradas en el cementerio de Saint Charles, Dover Plains, en Nueva York. En el año 2024, Lifetime adaptó la historia a una película para televisión titulada Husband, Father, Killer: The Alyssa Pladl Story como parte de su serie de largometrajes "Ripped from the Headlines". Está protagonizada por Jackie Cruz como Alyssa Pladl, Matthew MacCaull como Steven Pladl y Matreya Scarrwener como Katie Rose Pladl.

domingo, 5 de abril de 2026

El caso del naufragio del submarino K-141 Kursk y el Szalinc

El sábado 12 de agosto de 2000, en el mar de Barents, tuvo lugar el naufragio del submarino insumergible K-141 Kursk. Fue durante el primer ejercicio naval importante de Rusia en más de diez años. Los barcos cercanos registraron una explosión inicial y, dos minutos y quince segundos más tarde, una segunda explosión que fue mucho mayor, de magnitud suficiente como para quedar registrada en sismógrafos tan lejanos como en Alaska. La marina rusa no se dio cuenta de que el submarino se había hundido, por lo que no suspendió el ejercicio, demorando unas seis horas en iniciar la búsqueda porque la boya de emergencia había sido inutilizada, por lo que se tardó 16 horas en localizar el submarino.

Durante cuatro días, la marina rusa utilizó dispositivos sumergibles para intentar acoplarse a la escotilla de emergencia sin éxito. Al quinto día, el entonces presidente Vladímir Putin autorizó a la marina para aceptar ofertas de asistencia británica y noruega. Siete días después del hundimiento, los buzos noruegos abrieron finalmente la escotilla en el noveno compartimento del submarino, esperando localizar supervivientes, pero lo encontraron inundado. Las 118 tripulantes a bordo: 111 miembros de tripulación, 5 oficiales de la 7.ª División de Submarinos de Misiles y 2 ingenieros de diseño, fallecieron.

Una vez analizados la mayor parte de los restos del naufragio, se realizó una investigación que concluyó que la tripulación del Kursk se preparaba para cargar un torpedo Tipo 65 cuando una soldadura defectuosa en la carcasa del proyectil causó una fuga de peróxido de hidrógeno, lo que provocó que el combustible de queroseno explotara. La explosión inicial destruyó la sala de torpedos matando a todos allí, se incendió, dañando severamente la sala de control, incapacitando o matando a su vez la segunda sección con la tripulación de la sala de control e hizo que el submarino se hundiera. El intenso fuego resultante de esta explosión desencadenó a su vez la detonación de entre cinco y siete ojivas de torpedo después de que el submarino tocara fondo. Esta segunda explosión, de una potencia equivalente a entre 2 y 3 toneladas de TNT, la onda explosiva y expansiva comprimió y destrozó los primeros tres compartimentos y todas las cubiertas, hizo un gran agujero en el casco, destruyó los compartimentos cuatro y cinco, y mató a todos los que aún vivían que estaban adelante del reactor nuclear en el quinto compartimento. 

Luego de las operaciones de rescate, los analistas concluyeron que 23 marineros ubicados entre los compartimentos seis y nueve sobrevivieron a las dos explosiones, se refugiaron en el noveno compartimento y sobrevivieron más de seis horas. Cuando el oxígeno se agotó, los miembros de la tripulación intentaron reemplazar un cartucho de oxígeno químico de superóxido de potasio volátil. Cuando se puso en contacto con el agua de mar mezclada con aceite que se había filtrado en el compartimiento, provocó una explosión y un incendio que consumió el oxígeno restante. La investigación concluyó que la marina rusa no estaba preparada para afrontar el desastre.

El proceso de acoplamiento de escotilla inicial fue criticado posteriormente por haber sido lento e inepto. El gobierno manipuló al principio la información acerca de la hora de los hechos, llegando a declarar que se había establecido comunicación con la nave y que la operación de rescate estaba en marcha, y rechazó ayuda de gobiernos extranjeros.

¿Qué hundió realmente al gigante de acero? K-141 Kursk había desapareció en las gélidas aguas del Mar de Barents. A simple vista, la explicación parece lógica, aunque dolorosa. Se habla de falta de preparación estratégica, de equipos que no habían recibido mantenimiento en años y de una cadena de mando que tardó demasiado en reaccionar. En el papel, el Kursk pudo haber sido víctima de la propia arrogancia humana: una pieza oxidada, una prueba mal ejecutada y un rescate que llegó cuando el oxígeno ya se había agotado.

Sin embargo, cuando bajas a más de cien metros de profundidad, la lógica de la superficie empieza a desdibujarse. El Mar de Barents no es solo un tablero de ajedrez militar; es un abismo oscuro donde el hombre es siempre un extraño. Aunque los informes oficiales señalan la explosión de un torpedo defectuoso, hay detalles que no terminan de encajar para quienes conocen los secretos del océano. ¿Fue realmente un fallo técnico lo que causó aquel estruendo que sacudió los sismógrafos de medio mundo? ¿O acaso el Kursk, en su ruidosa maniobra militar, se topó con algo que habita en las profundidades desde antes de que existieran los mapas?

Existen leyendas antiguas sobre criaturas que no necesitan pulmones ni acero para dominar el frío, seres que consideran nuestra tecnología como una intrusión intolerable. Quizás, mientras los ingenieros buscan culpables en los planos de construcción, la verdad esté escondida en ese rincón del mar donde la luz no llega y donde algo, oculto entre las corrientes, decidió que el gigante de acero no debía volver a subir.

Muchos de los analistas, y hasta los familiares de varios de los tripulantes opinan que, lo que acabo con el insumergible K-141 Kursk, no fue otra cosa que Szalinc (o Szolińc es eslavo), una deidad marina de la mitología casubia, de la tradición eslava occidental del norte de Polonia, rica en criaturas demoníacas y espíritus ligados a la naturaleza, el mar Báltico y la navegación. Es descrito como un hombre grande y fuerte sin cabeza, con algas en lugar de cabello y aletas en lugar de extremidades, de carácter colérico que vive en cuevas de hielo en el norte, Läänemeri (profundidades del Mar Báltico), en tierra de vikingos. Es representado como uno de los seres más peligrosos de las profundidades de los abismos marinos por causar tormentas peligrosas, hundir barcos y poner trampa a los pescadores inconscientes. Se cuenta que es iracundo y furioso por ser despertado por los humanos que se encuentran en el mar.