domingo, 24 de mayo de 2026

¿Fue Noé el primero en construir el Arca?

Todos sabemos la historia de ese hombre que comenzó a construir una barcaza gigantesca para salvarse a él mismo, su familia y a los animales de par en par. El personaje de Noé es uno de esos casos que conocemos desde que somos pequeños, convirtiéndose en esa figura de paciencia, de fe y esperanza frente a un mundo que literalmente se hundía. Sabemos detalles; desde la inmensa tormenta cuarenta días y cuarenta noches, hasta ese arcoíris final que trajo la promesa de un nuevo comienzo. Es un relato de supervivencia universal que pasa de generación en generación mayormente por el tema religioso. Pero, ¿Y si te dijera que Noé no fue el primero en construir un Arca para salvarse de un diluvio enviado por Dios?

Noah o Noé es un personaje de la Biblia y es considerado por las religiones abrahámicas y el noajismo, como el padre de la humanidad a través de los descendientes de sus tres hijos. Su vida y obra se relatan en el libro del Génesis cuya autoría se atribuye tradicionalmente a Moisés. Según los escritos sagrados, fue el décimo y último de los más longevos patriarcas antediluvianos a quien Dios mismo le advierte sobre un gran diluvio universal con el que va a destruir a todos los seres vivientes por sus pecados. La familia de Noé estaba conformada por su esposa (Naamá o Emzar), sus tres hijos varones; Sem, Cam y Jafet, y sus respectivas esposas, cuyos nombres no son mencionados en la Biblia. Por mandato divino, Noé y su familia construyen un arca con unas medidas especificadas por el Señor, que sirvió para albergarlo a él y a su familia, así como a todas las especies de animales, durante el Diluvio.

La narración del diluvio universal es una de las historias más conocidas de la Biblia. En este relato, Dios "se arrepiente" de haber creado a la humanidad porque esta llenó el mundo de maldad. Noé, quien es un labrador de la tierra, se esfuerza fielmente por construir el Arca siguiendo las órdenes de Dios, y finalmente salva no solo a su propia familia, sino a la humanidad entera y a todos los animales terrestres de la extinción durante el Diluvio. Después del diluvio, Dios hace una alianza con Noé y promete no volver a destruir la Tierra con un diluvio, ordenando a Noé y a sus hijos que sean fructíferos, se multipliquen y repoblen la tierra.

Según las sagradas escrituras, Noé murió 350 años después del diluvio, a la edad de 950 años. Esto lo convierte, solo detrás de Matusalén (que vivió 969 años) y Jared (de 962 años), en el tercer hombre más longevo de toda la Biblia, más aún que Adán (que murió a los 930 años). Después de Noé, la esperanza de vida se precipita drásticamente hasta los "escasos" 120 años de Moisés. En proporción con su larga vida, engendró a sus tres hijos cuando tenía 500 años. 

Ahora bien, ¿cómo es que Noé no fue el primero en construir un Arca? Bueno, la historia de Noé es similar a la narración del diluvio de la Epopeya mesopotámica de Gilgamesh, compuesta alrededor de año 1800 a. C., en la que un héroe construye un arca para sobrevivir a un diluvio enviado por los dioses. Los estudiosos sugieren que el relato bíblico fue influenciado por tradiciones mesopotámicas anteriores, con notables paralelismos en los elementos de la trama y la estructura. También se establecen comparaciones entre Noé y el héroe griego Deucalión, quien, al igual que Noé, es advertido de un diluvio, construye un arca y envía un pájaro para comprobar las consecuencias del diluvio.

Gilgamesh, también conocido como Istubar, es un héroe de la mitología mesopotámica, y el protagonista del Poema de Gilgamesh, un poema épico considerado la obra literaria más antigua del mundo y escrito en acadio a finales del segundo milenio a. C. Fue hijo de la diosa Ninsun y de un sacerdote llamado Lillah, fue gobernante del distrito de Kulab y rey de Uruk (actual Warqa, en Irak), donde fue deificado póstumamente. Hacia el año 2750 a. C. sucedió a Lugalbanda, reinó durante 126 años y dejó el trono a su hijo Ur-Nungal, quien gobernó durante 30 años.

En el poema se relatan sus logros, acompañado por su amigo Enkidu, y su búsqueda de la inmortalidad tras la muerte de este. Las legendarias hazañas de Gilgamesh se narran en cinco poemas sumerios que se conservan. El más antiguo de ellos probablemente sea Gilgamesh, Enkidu y el Inframundo, en el que Gilgamesh acude en ayuda de la diosa Inanna y ahuyenta a las criaturas que infestan su árbol huluppu. La diosa le entrega dos objetos desconocidos, un mikku y un pikku, que Gilgamesh pierde. Tras la muerte de Enkidu, su sombra le habla a Gilgamesh de las sombrías condiciones del Inframundo. El poema Gilgamesh y Aga describe la rebelión de Gilgamesh contra su señor supremo, Agga de Kish. Otros poemas sumerios relatan la derrota del gigante Huwawa y del Toro celestial a manos de Gilgamesh, mientras que un quinto poema, mal conservado, narra el relato de su muerte y funeral.

En tiempos babilónicos posteriores, estas historias se entretejieron en una narrativa conectada. En la epopeya, Gilgamesh es un semidiós de fuerza sobrehumana que se hace amigo del hombre salvaje Enkidu. Juntos, se embarcan en muchos viajes, el más famoso es derrotar a Huwawa y al Toro celestial, que es enviado a atacarlos por Inanna después de que Gilgamesh rechaza su oferta para convertirse en su consorte. Después de que Enkidu muere de una enfermedad enviada como castigo por los dioses, Gilgamesh teme su propia muerte y visita al sabio Utnapishtim, el sabio sobreviviente del Gran Diluvio, con la esperanza de encontrar la inmortalidad. Gilgamesh fracasa repetidamente en las pruebas que se le presentan y regresa a su hogar en Uruk, dándose cuenta de que la inmortalidad está fuera de su alcance.

El mencionado personaje Utnapishtim (Ziusudra, como era conocido por los sumerios o Atrahasis por los acadios), es nieto de Ubartutu o Ubara-Tutukin, e hijo de Sukurlam. Según la leyenda indicada en un episodio del poema épico Epopeya de Gilgamesh, hubo una época en que los dioses vivían junto a los humanos en la ciudad de Shuruppak. Allí, los Dioses trabajaban la tierra desde antes de la existencia del hombre. Pronto, el Dios Easeñor de la sabiduría, el agua dulce, la magia, la artesanía y la creación, propone la creación del hombre para que realicen el trabajo de los Dioses. Primeramente se creará un hombre y posteriormente catorce más (siete hombres y siete mujeres). Sin embargo, la humanidad comenzó a multiplicarse y el ruido que hacía era cada vez mayor, de tal forma que el Dios Enlil, señor del viento, no podía dormir. Intentaron reducir su número con una epidemia y con una sequía, pero ni de esta manera conseguían los dioses reducir notablemente el número de hombres. Como último recurso, los Dioses decidieron acabar a la raza humana con una inmensa inundación. 

El Dios Ea tuvo piedad, y a través de las paredes de la choza de Utnapishtim, le dio la orden de destruir su casa, construir un barco y subir a este a todas las especies vivientes conocidas. La tierra fue asolada por una tempestad que duró seis días y seis noches hasta que el séptimo todo se calmó. Utnapishtim se asomó desde su barco y vio como toda la humanidad se había convertido en arcilla y como en el paisaje, solo emergía el pico del monte Nisir, lugar donde estaba posada el arca. Después de una semana, Utnapishtim soltó una paloma que pronto regresó. Después soltó una golondrina que también volvería. Por último soltó un cuervo que no volvió, indicando a Utnapishtim de que las aguas había bajado, ya que el pájaro había encontrado un lugar donde posarse. Sólo entonces salió del arca, hizo un libación, ritual religioso o ceremonia de la antigüedad que consiste en derramar un líquido (como vino, agua, aceite o leche) sobre el suelo, un altar o el fuego, como ofrenda a una divinidad, y después quemó cañas y maderas de cedro y mirto como ofrendas. Al fracasar el plan del diluvio ideado por los Dioses, se enfurecieron con Ea, pero este defendió su causa y la de los hombres. El Dios Enlil se emocionó y bendijo a Utnapishtim y su mujer, los cuales -según palabras de Enlil- desde ese momento serían semejantes a los dioses.

Como curiosidad literaria, en la clásica historieta argentina Gilgamesh el inmortal, de Lucho Olivera, se retrata a Utnapishtim como un extraterrestre de avanzado intelecto y conocimiento científico. Él queda varado brevemente en el planeta Tierra, y a cambio de la ayuda del rey sumerio Gilgamesh, este le regala la vida eterna antes de volver a viajar por el espacio exterior. De esta forma, el cómic mantiene cierta semblanza y parecido a la historia original que forma parte del mito de Gilgamesh y su poema correspondiente. El relato de Utnapishtim es miles de años anterior al Génesis bíblico, lo que ha llevado a muchos estudiosos a pensar que ambas historias comparten una raíz común en las tradiciones mesopotámicas, incluso que fue copiado.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario