domingo, 19 de abril de 2026

Lo que habita en la Zona del Silencio

Ya hemos hablado de la Zona del Silencio antes. Se trató sobre su locación, los problemas técnicos en la zona y sus anomalías magnéticas. Para ver publicación completa, puedes darle clic aquí. Ahora bien, ¿Te has preguntado si ese lugar de verdad está vacío completamente? ¿El silencio del lugar es por sus anomalías nada más o hay algo más allí? Aquí sabrás si la Zona del Silencio está sola o si hay "cosas" en ese sitio misterio.

Como bien se dijo en la publicación, la Zona del Silencio se encuentra localizada en la parte central del Bolsón de Maprimí, en la parte centro-norte de México, a unos 180 kilómetros al noroeste de La Laguna, área metropolitana de México, conformada por 5 municipios. El lugar es un desierto cuya inmensidad bordean montañas con aspecto de cráteres, donde abundan aerolitos esparcidos en sus alrededores. También está presente la magnífica vista de la bóveda celeste, la cual permite apreciar constantes lluvias de estrellas y algunos satélites artificiales en movimiento, acompañado de un manto silencioso que cubre este lejano paraje. Es hogar de especies endémicas, como lo es la tortuga del desierto, reptiles únicos en el mundo y abundantes nopales violáceos. También se puede encontrar especies vegetales como la gobernadora, la sabaneta, ocotillos, magueyes y cactáceas, algunas de ellas endémicas. La fauna incluye liebres y conejos, ratones y ratas canguro, zorros, coyotes y búhos. Al igual que la vegetación, los animales sufren adaptaciones especiales que les permiten vivir en las condiciones adversas de esta árida región. Es un sitio está repleto de misterios donde principalmente las ondas electromagnéticas de radio son nulas.

Es importante mencionar (y recordar) que en el mes de julio del año 1970, un misil de pruebas Athena fue lanzado desde una base militar cerca de Green River, Utah, en dirección al polígono de misiles de White Sands, Nuevo México. El cohete transportaba dos pequeños contenedores de cobalto 57, un elemento radiactivo, y perdió el control cayendo en la Zona del Silencio. Rápidamente, un equipo de especialistas llegó para localizar el misil, pero la búsqueda por aire y tierra tuvo una duración de tres meses. Finalmente, cuando se localizó el misil, se construyó una carretera para transportar los restos. Ahora bien, como resultado de las operaciones de rescate de la Fuerza Aérea estadounidense, surgieron varios mitos e historias sobre el área, incluyendo extrañas anomalías magnéticas por la cantidad de tierra contaminada, que impedía la transmisión por radio. A eso se sumó las aterradoras apariciones nocturnas, las luces que flotan sobre el cielo o en el cielo durante las noches, las mutaciones de la flora y la fauna y las visitas extraterrestres.

Pero no todo tiene que ver con la tierra contaminada. Allí en la zona hay una poderosa energía magnética que es responsable de la atracción de cuerpos celestes, ofreciendo un paisaje no solo insólito sino un escenario sensorial que parece de otra dimensión. Cabe destacar que esta zona se encuentra en el mismo paralelo que el triángulo de las Bermudas, las pirámides de Giza, o las ciudades sagradas del Tíbet, creando así un vórtice energético. Quizás también tenga que ver el llamado Vértice de Trino, el punto geográfico donde confluyen los estados de Coahuila, Durango y Chihuahua. Allí es delimitado por la peculiar Sierra del Diablo y vigilada por el solitario cerro llamado Pastelone o de San Ignacio, la Zona del Silencio se encuentra en un particular punto donde todo se suma para hacer de ese lugar más misterioso aún.

Como bien se dijo en la publicación ampliada, una de las muchas historias que se cuentan sobre el lugar, la protagonizan la pareja Ernesto y Josefina Díaz, quienes tuvieron un incidente en la carretera debido a una inundación repentina de la zona por la lluvia. Era el lunes 13 de octubre de 1975, cuando ellos se disponían a recoger muestras de rocas y fósiles pero fueron sorprendidos por una tormenta, donde el vehículo quedó atascado. Cuando intentaron liberarlo, se les aparecieron tres seres muy altos (dos hombres y una mujer), los tres eran rubios, con impermeables amarillos y con extrañas facciones. Con voces extrañas y suaves, les pidieron que se montasen en el vehículo mientras que ellos empujaban. Con gran facilidad, el vehículo fue liberado y la pareja pudo salir del atasco. Ellos miraron hacia atrás pero los seres ya no estaban y tampoco habían huellas de pisadas.  

Pero esa no ha sido la única vez que han visto a los rubios seres. Trece años después, un turista chileno afirmó que las mismas entidades se le aparecieron en un paraje de la zona y logró establecer contacto con ellos. Informó que su idioma en español era perfecto pero cuando él les preguntó de donde venían, ellos simplemente respondieron: "de arriba". Pero al aprecer no son las únicas entidades que habitan en la Zona del Silencio...

Existe un relato de años más recientes donde aseguran que un lugareño campesino y agricultor de ejidos, originario de un lugar donde el punto más cercano era la zona de Las Lilas, en Coahuila, estaba en su granja con sus animales cuando, en medio de una fría tarde ellos aparecieron. Un pequeño grupo de seis seres similares a calamares enormes con varias extremidades, bajaron de las montañas cercanas rumbo a la propiedad del hombre. El lugareño se asustó al ver tal panorama salido de una película de terror o ciencia ficción. Con una respuesta natural, desenfundó su escopeta para defender no solo su vida, sino también su parcelado y sus tierras. Jamás en su vida había visto algo tan grotesco.

Salió de su propiedad con arma en mano esperando las entidades y observando en silencio con terror y asombro. En cierto punto, los colosales calamares comenzaron a acelerar su paso de bajada por las laderas de la montaña. Con una velocidad irreal, bajaban la montaña en dorección exacta a la granja. Cuando pudo divisar más de cerca a los seres de grandes extremidades, pudo detallar que tenían un color violeta terroso, con pequeñas espinas en los tentáculos, siete ojos de grandes y horribles pupílas y un sónido pulsante que hacía vibrar la tierra y ensordecer sus oídos. De inmediato alzó su escopeta pero recibió un fuerte golpe en la cabeza.

No sabe cuanto tiempo pasó, pero el hombre al despertar en plena oscuridad, encontro con estupefacción que tanto su granja como sus animales habían desaparecido. El terreno estaba árido, como antes no hubiera existido nada en ese punto. No había sangre, por lo que no se habían comido a sus animales y no habían restos de madera ni arcilla. Como si todo hubiera sido extraido de arriba. Esa noche fue peor aún porque el hombre no tenía para donde ir, menos para viajar en plena noche. 

Esa noche se quedó en ese punto, tratando de dormir en posición fetal, con la idea de que los seres volverían y se lo llevarían también. Mencionó que extrañas luces iluminaban el cielo y grandes sombras pasaban por la zona, haciendo que el suelo palpitara. A la mañana siguiente, el hombre caminó hacía el poblado más cercano y allí se estableció. En la actualidad, siendo un hombre mayor, vive en Las Lilas, en Coahuila.

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