viernes, 15 de febrero de 2019

Una experiencia perturbadora en una estación de servicio

En el mes de diciembre del año 2014, un hombre llamado Alex que trabajaba en una estación de servicio en Texas en el horario de jornada nocturna (comprendida desde las 12 pm a las 8 pm), asombró a todos al contar una experiencia bastante curiosa y siniestra que le había ocurrido a solo unos pocos días antes. La estación de servicio se encuentra a un costado de la carretera de El Paso, Texas, que, durante la noche, parece desolada.


En toda su permanencia trabajando allí había visto de todo un poco, pero este fue sin duda el suceso más perturbador de todos ellos. Esa noche todo marchaba normal, una típica noche tranquila sin mucha actividad. Cuando eran la 1 de la madrugada y ya habían transcurrido unos 50 minutos sin que un cliente llegara, algo muy común a esa hora, Alex divisó a los pocos metros, una anciana que se aproximaba así que el salio del mostrador para abrirle la puerta amablemente.


La anciana era una mujer extraña, según el testimonio de Alex. La mujer tenía puesta una bufanda, guantes y unos lentes enormes de sol que le cubrían la mitad de su arrugado y casi inmóvil rostro. Era extraño ya de por si ver a alguien usar lentes de sol durante la noche, pero lo que inquietó un poco al joven fue que la mujer parecía venir acompañada de una sensación extraña, una mala vibra por así decirlo.


La anciana le pidió a Alex salir de la estación de servicio para poder revisar su auto ya que al parecer algo no le funcionaba bien. La política de la tienda era no abandonar la tienda en ningún momento y bajo ninguna circunstancia, Alex se lo hizo saber a la mujer de manera amable, ofreciéndole el teléfono de la tienda para poder pedir asistencia vial. La mujer estuvo de acuerdo pero antes fue al sanitario. Alex dice que duró como siete minutos dentro y luego salió dirigiéndose al mostrador en donde él se encontraba y le dijo que no había papel higiénico, pidiéndole que saliera a buscar en el sanitario de afuera de la estación de servicio. Alex comenzó a sentir que de alguna manera, algo no marchaba normal, de ninguna manera saldría de la estación, por dos razones, la política de su trabajo y la extraña sensación que le daba esa rara anciana. Cabe señalar que el joven indicó sentirse estremecido al escuchar la voz de la mujer que era profunda y rasposa.


Alex tomó el papel higiénico del baño de empleados de la oficina detrás del mostrador y se lo acercó a la mujer cortesmente. La mujer parecía observarlo detenidamente con gran seriedad a través de los oscuros cristales de los enormes lentes de sol y agradeció toscamente el gesto. El carácter de la mujer cambio de inmediato y parecía molesta, dirigiéndose nuevamente al baño. Después de cinco minutos exactamente, según Alex, la mujer salió del sanitario y comenzó a caminar por los pasillos de la tienda con su cara dirigiéndose a él, al parecer lo observaba fijamente. Pasaron unos quince e incómodos minutos en donde la mujer parecía ver cada producto de los estantes. Luego salió de la tienda sin decir una sola palabra.


Dos minutos después, la anciana volvió y le mencionó al joven que la máquina de dulces que se encontraba afuera no funciona y que ya le dio un billete para que saliera un chocolate y le daba otro producto. Alex contó que de tratarse de cualquier otra persona, sin duda la hubiera asistido, pero ya la insistencia de la mujer para que él saliera lo tenía alarmado y no saldría de la cámara de seguridad de la tienda bajo ningún motivo. La respuesta que recibió la anciana fue la misma, la política de la tienda no le permitía a Alex abandonar el lugar por ninguna razón. La mujer se puso de mal humor y sin decir nada, se retiro nuevamente.


En la media hora siguiente, la anciana trató de que Alex saliera de la tienda en dos oportunidades más, pero la posición del hombre fue firme y no lo hizo. La mujer enojada le indicó que reportaría la situación al gerente de la tienda ya que no se sentía atendida de buena manera, Alex de manera amable como ya lo venia haciendo, le ofreció el número de contacto del gerente de la tienda pero le recalcó que de ningún modo saldría de la tienda. La anciana, ya de muy mal humor, abandona la tienda sin decir nada.


Alex se sintió aliviado después que la extraña mujer se fue del lugar. La sensación que la acompañaba era pesada, una vibra que activaba sus sentidos y los ponía en alerta, sin duda, algo no estaba bien con esa anciana. A los diez minutos, los nervios de Alex se pusieron de punta nuevamente. La anciana se encontraba en la parte de afuera, a un costado de la tienda, inmóvil y observándolo. Después de unos perturbadores minutos, la mujer se fue.


La madrugada continuo como de costumbre y a las 5:08 am atendió a un camionero de la ruta. Llegada la culminación de la jornada nocturna, Alex salió de la tienda y se aproximó a su camioneta, en el estacionamiento trasero del lugar, a unos 23 metros. Allí, en el suelo, cerca de su auto, encontró una bufanda doblada, unos guantes de mujer y unos grandes lentes de sol encima. De inmediato Alex los reconoció, eran los accesorios que tenía puesto la extraña anciana. El joven asustado comenzó a mirar a todos lados esperando que apareciera la rara mujer para sorprenderlo, pero no ocurrió. Cerca de él, otro accesorio se encontraba y cuando Alex lo notó se aterrorizó. Era una peluca, peluca que él pensaba que era el cabello de la anciana en todo el momento que ella se mantuvo a su vista en la tienda y afuera.


Fue en ese punto en el que él mismo se cuestionó: ¿Quién era esa extraña anciana? ¿Cómo se vería sin ninguno de esos accesorios puestos? ¿Cuál era la insistencia para que saliera de la tienda? Preguntas totalmente válidas que pudieran tener una respuesta aterradora. Hasta ahora, todo eso sigue siendo un insólito misterio. 

3 comentarios:

  1. Seria bueno averiguar quien o que era esa anciana

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    1. Hola Jorge. ¡Gracias por comentar! Evidentemente resulta curioso saber la identidad de la mujer, además de la razón por la que quería que Alex saliera. ¡Saludos!

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  2. ¡Saludos Nathan y gracias por dejar tu comentario! Actualmente Alex ya no debe de trabajar allí, pero de seguro, debe de llevar consigo un arma para defenderse luego de tan siniestra experiencia.

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