miércoles, 24 de octubre de 2018

Alexander "Sawney" Bean - El líder del clan caníbal de Escocia

El aislamiento rígido de una persona con la sociedad puede provocar un temperamento agresivo y, en el peor de los casos, desarrollar un estado grave de involución. Los instintos básicos y más primitivos salen a flote para transformar a esa persona en una criatura salvaje que lucha por sobrevivir en un ambiente, sólo enfocando su atención en dos cosas; procrear y alimentarse. En este tipo de etapa feroz, destaca Alexander "Sawney" Bean y su clan.


Si has visto la película de terror de 1977 titulada "The Hills have Eyes", conocida como "Las Colinas tienen Ojos" en España o "El Despertar del Diablo" en Hispanoamérica, sabrás como es el tema. Dirigida por el famosos director Wes Craven, el film de culto cuenta como una familia realiza un viaje por carretera al desierto de Nevada para realizar un camping, pero pronto comienzan a ser perseguidos y cazados por un clan de caníbales deformes que habitan en las minas de las colinas cercanas al lugar.


Dicha película tuvo una secuela directa en el año 1985 que no tuvo la recepción de la primera parte. La tercera entrega fue estrenada en 1995 por HBO con el título "Mind Ripper", aunque no tiene actores, personajes o escenarios vinculados a las películas anteriores. 


Luego, en el año 2006, se realizó un remake aceptable y sangriento del primer film con el mismo título que recreaba, de manera moderna, lo acontecido. En el remake, una familia de clase media, los Carter, quedan accidentados en el desierto de Nuevo México después de pasar las vacaciones acompañando a sus padres en sus bodas de plata. 


En el aislamiento del lugar, se dan cuenta que están siendo azotados por una estirpe de sanguinarios mutantes fruto de las continuas pruebas nucleares del ejército que habitan en el interior de las colinas.


La película fue un éxito comercial, teniendo una buena aceptación y críticas que al año siguiente, en el 2007, se lanzó la secuela directa. La continuación muestra a una unidad de soldados de la Guardia Nacional estadounidense que se detienen en una posición de avanzada en un punto del desierto de Nuevo México para entregar un equipo a un grupo de científicos. Sin embargo, al llegar al aislado campo de investigación, lo hallan deshabitado. 


Después de haber divisado una señal de auxilio en una lejana cordillera, el equipo decide emprender una misión de búsqueda y rescate por las montañas. Esta vez la situación es más peligrosa ya que al acecho se encuentra el degenerado patriarca del clan de caníbales que quiere conservar a las mujeres como bestias de cría para garantizar la supervivencia del clan de los mutantes. El grupo de soldados tendrán que hacer frente ante tan desalmada amenaza. 


Todo lo ya mencionado se ramificó de un hecho real. Inicialmente, Wes Craven se inspiró en Alexander "Sawney" Bean y su familia para darle forma a la historia de su film de 1977.


Alexander "Sawney" Bean nació en el condado de East Lothian, en el seno de una familia granjera a unos trece kilómetros al este de la ciudad de Edimburgo, cerca de la costa oeste de Escocia, en algún momento a finales del XV, durante el reinado de Jacobo VI de Escocia. Su padre era un hombre honesto que se dedicaba a trabajos manuales, tales como excavación de canales, levantamiento de cercas y el recorte de setos. Cuando Alexander tuvo la edad apropiada, lo inició en la misma profesión. Durante su juventud, Sawney se ganaba el pan cotidiano con aquel oficio, pero un día desistió de continuar ganándose la vida honradamente como su padre y decidió iniciar un viaje hacia el lado opuesto del país en compañía de Agnes Douglas, una mujer infame reportada como bruja.


En el medio de su travesía, se casaron y decidieron resguardarse en una profunda caverna situada en la costa rocosa del condado de Galloway. La entrada era una pequeña grieta a través de la cual se extendía una cueva de alrededor de una milla. Esta caverna le sirvió como hogar a la pareja durante los próximos veinticinco años.


En una oportunidad, en el año 1435, una pareja de viajeros fue asaltada y mantenida cautiva dentro de la caverna. El esposo consiguió escapar después de ser testigo horrorizado de los salvajes actos que cometían con su esposa y al llegar a la civilización, logró denunciar y dar el testimonio de los hechos ante las autoridades. Al parecer, un grupo de 30 personas dieron fe de lo ocurrido ya que cuando regresaban a casa, observaron con horror como unos atacantes salvajes le arrancaban pedazos de carne a una mujer fallecida con las características que dio el hombre de su mujer. El cuello de la mujer había sido cortado y su sangre bebida como si fuera vino por 25 personas que actuaban como animales. El grupo viajero no podía creer lo que veían. Al ser descubiertos, el clan huyó, perdiéndose entre los parajes de las colinas rocosas.


La noticia tétrica llegó a los oídos del rey James I de Inglaterra, quien tres días después y en persona, con 400 soldados acompañados de perros de caza a la zona acudieron a capturar a los Bean, logrando descubrir la entrada a la cueva por el fuerte olor a carne que durante la marea alta estaba oculta a cualquier mirada y así advirtieron la magnitud de los crímenes de los Bean al encontrar restos de numerosos cadáveres dentro de la cueva, estimándose que hubieran sido casi 1000 personas. 


Los soldados penetraron totalmente en la cueva, que tenía casi dos kilómetros de longitud, siguiendo el pasadizo en forma de zig-zag hasta llegar al hogar del clan. El lugar estaba lleno de brazos, piernas y demás miembros, amontonados unos sobre otros. Algunos trozos de carne habían sido salados, con intención de conservarlos para los siguientes meses, montañas de monedas de oro y de plata, relojes, anillos, espadas, vestidos de todas clases y otros muchos objetos que habían pertenecido a las personas asesinadas. Allí las autoridades también descubrieron a 48 personas; a Alexander y a Agnes, sus 8 hijos, 6 hijas, 18 nietos y 14 nietas, fruto de los continuos incestos entre todos ellos. 27 eran del sexo masculino y 21 eran de sexo femenino. 


Al parecer, este clan denominado como la familia Sawney Bean asaltaba a los viajeros para robarles, asesinarlos y cometer actos de canibalismo y vampirismo con sus cuerpos. Los soldados recogieron los restos humanos que pudieron encontrar y los enterraron en las arenas de la playa. Luego cargaron con el botín que habían reunido durante un cuarto de siglo los asesinos y regresaron con sus prisioneros a Edimburgo. El rey calificó a los miembros como bestias salvajes no merecedoras de juicio alguno, ya que se consideró innecesario juzgar a unos seres que se habían mostrado enemigos declarados del género humano. 


Tanto Alexander como los 26 hombres del clan fueron desmembrados en público y dejados desangrar hasta que les sobrevino la muerte al cabo de unas horas. Todo el proceso fue contemplado por las mujeres, quienes fueron quemadas en la hoguera. Durante la ejecución, ninguno mostró señales de arrepentimiento. El comunicado público no se hizo esperar manifestando que una familia que vivía dentro de una cueva, procrearon entre padres e hijos y para subsistir se alimentaron de carne humana. Deformidades producto de la cruza entre hermanos y padres y una dieta basada solo en carne, transformaron a estas personas en enormes, crueles y sucias criaturas.


Al principio, la pareja subsistían de las pertenencias que habían robado a los distintos viajantes que eran asaltados y posteriormente asesinados. Pero pronto sus necesidades iban a ser más exigentes. Luego de tener sus hijas e hijos, la joven pareja se vio afectada debido al aislamiento, así que comenzaron a realizar incesto, una práctica que se volvió habitual en la cueva, de tal forma que se mantenían relaciones sexuales entre hermanos, padre e hijas, madre e hijos, y se procreaban así nuevos vástagos. Con el paso del tiempo, la necesidad de comida fue en aumento ya que la familia seguía creciendo constantemente. Ya no alcanzaba con comer pájaros, pescados o algunas frutas silvestre, pues los miembros se cansaban de comer lo habitual y aumentaba el apetito. La solución a sus problemas la seguían encontrando en los viajeros que asaltaban, pero ésta vez transportaban los cadáveres a la caverna, donde era devorados. Se fueron aficionando a la carne humana y nunca dejaban a nadie con vida. Los despojos que no salían consumir eran arrojados al mar y/o colocados en los túneles de la cueva como adornos siniestros.


En las extensiones rocosas de Galloway se llegaron a reportar el encuentro de restos de personas desaparecidas y partes que el mar arrastraba a las orillas. Poco a poco las desapariciones se hicieron tan frecuentes, que provocaron un miedo general en toda la región. Los restos humanos descubiertos suscitaban varias teorías. Una de ellas era que los viajantes podrían estar siendo atacados por una manada de lobos; sin embargo, ésta hipótesis no se sostuvo durante mucho tiempo pues no sólo desaparecían individuos que viajaban solos, sino que también grupos de hasta seis personas que transitaban a pie o a caballo. Otras teorías señalaban la descabellada explicación que sostenía los terrenos estaban habitados por hombres lobos o demonios que salían durante la noche.


Otra teoría surgió después, ya que muchos dueños de posadas solían ejecutar a sus huéspedes mientras dormían para robarlos y luego enterrarlos en un sitio aislado para no ser descubierto. Esto ocasionó muchos juicios a inocentes que, según la tradición de la época, eran torturados hasta que se les arrancaba una confesión de culpabilidad y posteriormente eran ejecutados. Gran cantidad de posaderos inocentes fueron asesinados por este motivo y muchos otros abandonaron su trabajo por miedo a ser los siguientes. El rubro hotelero ya no era un negocio saludable. Esto ocasionó que la zona se volviese aún más desierta y el tránsito de mercaderes y viajeros descendiera. 


Aunque la historia hace parte del Newgate Calendar, una recopilación y relación de hechos criminales publicada por la prisión de Newgate en Londres, los historiadores tienden a creer que Alexander Sawney Bean nunca existió, sugiriendo que el origen de la leyenda es la intención de los ingleses de desacreditar a Escocia y ejemplificar su barbarie por el Levantamiento jacobita. De todas maneras, su historia hace parte de las leyendas y referencias turísticas de Edimburgo. Lo cierto es que en las costa de Galloway, existe en la actualidad una gruta que los lugareños llaman "La Cueva de Sawney Bean", en la que desde hace muchos años nadie se atreve a entrar.

8 comentarios:

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    1. ¡Gracias Jorge por tu comentario! Me alegra que haya sido de tu agrado. ¡Saludos!

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  2. Excelente como siempre :3

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    1. ¡Muchas gracias por comentar Yolanda! Es agradable saber que ésta, como otras entradas de Blog, fueron de tu agrado. Sigue atenta a futuras publicaciones. ¡Saludos!

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  3. Excelente muy completo y muy entretenido 😁

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  4. ¡Gracias por dejar tu comentario! Es bueno saber que te agradó el contenido. Atento a las nuevas publicaciones que vendrán. ¡Saludos!

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    1. Me alegro que haya sido de tu agrado y gracias por comentar. ¡Atent@ a futuros contenidos a publicar!

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