ANTES DE COMENZAR A LEER LES INDICO QUE LA SIGUIENTE PUBLICACIÓN CONTIENE DESCRIPCIONES DETALLADAS, CRUDAS Y REALES DE LO ACONTECIDO QUE PUEDE AFECTAR LA SENSIBILIDAD DEL LECTOR, OCASIONANDO REPUGANCIA POR LA CRUELDAD DEL SER HUMANO. ÉSTA DIRIGIDO A MENTES ABIERTAS Y MADURAS, SE RECOMIENDA DISCRECIÓN.
Todos buscamos pertenecer a un grupo, tener amigos y sentirnos valorados. Para Jennifer Daugherty, una mujer amable y con una discapacidad intelectual, este deseo natural y humano fue exactamente lo que la llevó a vivir una de las peores pesadillas imaginables ocurridas en Estados Unidos en la última década. Este es un caso que desafía nuestra comprensión sobre la crueldad y nos obliga a mirar de frente los rincones más oscuros de la naturaleza humana. No se trata solo de un crimen, sino de la historia de una traición absoluta hacia alguien que solo buscaba pertenecer.

Jennifer Lee Daugherty nació el 8 de noviembre de 1979 en el municio de Mount Pleasant, en el condado de Westmoreland, en Pensilvania, Estados Unidos. Hija de Richard Daugherty y Denise Murphy. Tenía dos hermanas, Joy y Jamie, y un hermanastro llamado Dave. Dave era hijo de su padrastro, Bobby Murphy. Tenía dos sobrinas, Breanne y Bailey, y un sobrino llamado Dylan. Jennifer tenía una discapacidad que le dejaba con las capacidades mentales de una adolescente, y se decía que se desenvolvía como una niña de catorce años. Su hermana Joy comentaba que su hermana era amable, confiaba en todos, creía que todos eran buenos y que nadie le haría daño. Bobby, el padrastro de Jennifer, dijo que era normal que Jennifer viajara sola en autobús desde su casa en Mount Pleasant, Pensilvania, hasta Greensburg, Pensilvania, una distancia aproximada de diez millas, cuando tenía citas médicas.

Por otro lado, la chica Amber Meidinger conoció a Melvin Knight en un refugio para personas sin hogar en el condado de Washington de Pensilvania, en enero del año 2010. Se hicieron novios rápidamente y se mudaron a varios lugares antes de establecerse en Greensburg, Pensilvania, donde conocieron a Jennifer. Knight era hijo de un padre drogadicto que estuvo encarcelado durante los primeros años de su vida. Desarrolló discapacidades sociales y de aprendizaje permanentes después de caerse de un vehículo en movimiento y golpearse la cabeza a los 5 años. Al igual que su padre, Knight había pasado un tiempo en la cárcel, y allí conoció a un sujeto llamado Ricky Smyrnes, hijo de una trabajadora sexual drogadicta de Filadelfia y un miembro de una banda de Pittsburgh. De niño fue trasladado de un hogar de acogida a otro y recibió tratamiento por trastornos mentales desde los 4 años. Sufrió abusos y negligencia hasta que fue acogido por la familia Smyrnes en North Huntingdon a los 10 años. Además, Melvin Knight tenía una amiga cercana llamada Angela Marinucci, quien sufrió una lesión en la cabeza cuando fue atropellada por un camión en 2008, a la edad de 15 años. La lesión alteró sustancialmente su comportamiento y la empujó a una espiral descendente. Es decir, ambas personas tenían graves trastornos mentales en el momento cuando conocieron a Jennifer.

En los días previos al miércoles 10 de febrero de 2010, Jennifer les había comentado a sus padres que había hecho nuevos amigos en el West Place, el centro que brindaba servicios a personas con discapacidades o trastornos mentales, nombrando a Amber. Denise y Bobby no le pidieron detalles sobre ellos y la vida siguió su curso para la familia. El lunes 8 de febrero de ese año, Amber Meidinger conoció a Smyrnes por medio de Melvin Knight, después de que la pareja se alojó en un hotel de la zona de Greensburg. Smyrnes invitó a ambos a quedarse en su apartamento del 428 N. Pennsylvania Avenue en Greensburg. Cabe destacar que Smyrnes tenía dos compañeros de piso; Peggy Miller y Robert Masters. Ese mismo día, Jennifer fue a la estación de autobuses para ir a Greensburg a una cita médica, como había hecho muchas veces antes, y fue su padrastro, Bobby, quien la llevó. Más tarde ese día, Jennifer llamó a casa y le preguntó a su madre si podía pasar la noche en casa de su amiga Peggy. Jennifer planeaba regresar a casa al día siguiente, martes 9 de febrero; sin embargo, esa fue la última vez que su familia supo de ella.

Para esa temporada, una tormenta de nieve azotaba la zona de Greensburg y el condado había pedido a los residentes que retiraran de las calles los vehículos que pudieran para que los camiones quitanieves pudieran pasar con seguridad y despejar las carreteras. Quienes no disponían de garaje o entrada para vehículos, tendrían que conformarse con los estacionamientos locales. Un residente local llamado Daniel Grant decidió dejar su camioneta en el estacionamiento de la escuela secundaria Greensburg-Salem y, al llegar allí la mañana del 10 de febrero de 2010, se encontró con un macabro descubrimiento: un gran contenedor de basura debajo de su camioneta que contenía el cuerpo de una mujer. Había sido colocado de cabeza en dicho contenedor y se encontraba cubierto parcialmente con bolsas plásticas y amarrado con luces navideñas que llegaban a enrollarse alrededor de su cuello y muñecas. Sus tobillos estaban atados con guirnaldas navideñas blancas.

Daniel, afectado y aturdido, llamó de inmediato a la policía, que acudió rápidamente al lugar. Debido a la forma en que el cuerpo de la mujer fue arrojado en el contenedor de basura, la oficina del médico forense lo introdujo entero en una bolsa para cadáveres y lo trasladó para realizarle la autopsia. La policía inició de inmediato la investigación y decidió establecer su centro de mando en la escuela secundaria. La tormenta de nieve fue tan intensa que las clases se suspendieron esa semana, por lo que no había motivo de preocupación de que ningún estudiante o miembro del personal pudiera obstaculizar la investigación o verse afectado por lo encontrado en el estacionamiento. La policía también cerró un tramo de North Main Street en ambas direcciones para intentar determinar el origen de procedencia del contenedor de basura.
A la mañana siguiente, aún no había pistas sobre la identidad de la mujer asesinada, pero se había podido determinar que medía aproximadamente 1 metro con 75 centímetros de altura, pesaba alrededor de 63 kilogramos y vestía pantalones vaqueros y una sudadera con capucha gris o negra. Esta información se hizo pública, junto con una declaración que indicaba que era improbable que el contenedor de basura hubiera caído debajo del camión por sí solo. La familia de Jennifer Daugherty no había tenido noticias de ella ni la había visto desde que fue a la parada del autobús el 8 de febrero, y había avisado que se quedaría en casa de su nueva amiga. La familia había intentado desesperadamente contactarla sin éxito. Cuando vieron la información sobre el cuerpo encontrado en el estacionamiento de la escuela, llamaron de inmediato para averiguar si se trataba de su hija.

Cuando se determinó que el cuerpo hallado en el contenedor de basura era el de Jennifer Lee Daugherty, los investigadores no tardaron en descubrir quién la había dejado allí. Los padres de Jennifer sabían que ella planeaba quedarse en casa de una amiga en Pennsylvania Avenue, en Greensburg. Creían que se trataba de la dirección de una chica llamada Peggy; sin embargo, en realidad era la dirección de Ricky Smyrnes. Tras obtener esta información, la policía pudo determinar quién o quienes estaban implicados en el asesinato de Jennifer Daugherty. En la noche del jueves 11 de febrero de 2010, la policía ofreció una rueda de prensa y anunció que seis personas estaban siendo acusadas del asesinato de Jennifer.

Pero, ¿qué había ocurrido? ¿por qué mataron a Jennifer? Malos entendidos, celos desmedidos, control de la situación y graves problemas mentales, que desencadenaron una situación irreal de crueldad y bully que ocasionaron toruras y un perturbador homicidio. Al parecer, en algún momento de la reunión en el apartamento, Amber y Jennifer tuvieron una conversación en la que Jennifer supuestamente dijo que se iba a casar con Ricky Smyrnes ya que lo conseguía guapo y amable. Hay que recordar que Jennifer tenía una discapacidad que la hacía funcionar con la capacidad intelectual de una niña de catorce años. Con ellas, se encontraba Angela Marinucci como invitada, quien escuchó este comentario y se molestó mucho, algo que Amber notó. Más tarde ese día, Amber y Angela conversaron y esta última le confesó que tenía una relación con un hombre casado. Ese hombre era Ricky Smyrnes. Para ese momento, Angela tenía 17 años y Ricky 23. Después, Amber escuchó una conversación telefónica entre Angela y Ricky en la que Angela le dijo: "Más te vale que no estés con la zorra de tu esposa".
El apartamento donde los seis amigos acompañados por Jennifes era el de Ricky Smyrnes. Él había invitado a los seis junto a Jennifer a quedarse y desde allí fue ella llamó a su familia para pedir permiso y quedarse en casa de Peggy, probablemente para no alertar a sus padres de su plan de quedarse en el apartamento de un chico. Jennifer llegó al apartamento de Ricky para pasar tiempo con sus nuevos "amigos" y las cosas comenzaron a salir mal. Jennifer se quedó a pasar la noche en el apartamento y según, le pidió a Ricky que tuvieran relaciones sexuales, pero él se negó. No está claro si los seis amigos se quedaron a dormir esa primera noche, pero durante todo el tiempo que Jennifer estuvo cautiva, los seis estuvieron presentes. Al día siguiente, Jennifer tenía programada una cita médica a las 3:00 de la tarde, pero decidió no asistir.

Ese día, mientras Jennifer se duchaba, Rick llamó a Angela para contarle sobre lo que Jennifer le había propuesto la noche anterior. La respuesta de Angela estaba cargada de odio y fue: "Nadie se acuesta con mi hombre... Bueno, excepto quizas su esposa". Al parecer, Angela le dijo a Rick que no dejara salir a Jennifer de su apartamento para darle una lección por lo ocurrido. Para ello, recibiría apoyo de los otros amigos. La enfurecida y celosa mujer quería darle una paliza a la vulnerable invitada. Rick habló con el resto de los amigos y estuvieron de acuerdo en "jugar su juego". Antes de que Jennifer saliera de la ducha, el grupo de amigos en el apartamento, todos menos Angela, registró el bolso de Jennifer y luego vació crema dental y enjuague bucal dentro y sobre su bolso, tanto como sobre su ropa. Luego, Amber tomó el celular de Jennifer mientras Melvin tomaba su dinero en efectivo y una tarjeta de regalo que tenía. Una vez que Jennifer salió de la ducha, Melvin le dijo que fuera a comprarle cigarrillos con el dinero que le había quitado. Jennifer inicialmente se negó, pero finalmente cedió a su exigencia. Una vez que los compró y regresó al apartamento, comenzó el acoso. Ricky y Melvin comenzaron a golpear a Jennifer en la cabeza con botellas de plástico vacías. Jennifer se molestó y llamó a Melvin "imbécil", pero él entonces la empujó contra la pared y la comenzó a estrangular. Así continuo hasta que la mujer cayó al suelo llorando.

Poco después llegó Angela, aún molesta porque Jennifer había intentado seducir a Ricky. Con Amber a su lado, la confrontó y la obligó a entrar al baño. Una vez allí, Angela la empujó tres veces contra un toallero metálico, donde Jennifer se golpeó en la cabeza y el pecho. Luego, Angela le dijo a Amber que a Jennifer en realidad le gustaba su novio, Melvin. Mientras tanto, Jennifer negaba tener interés alguno en ninguno de los dos. En ese momento, Ricky y Melvin se unieron y sacaron a Jennifer a rastras del baño, echándole especias y avena en la cabeza. Angela también le echó agua encima y luego Ricky la obligó a ducharse de nuevo. Una vez que Jennifer salió de la ducha, la obligaron a quitarse la ropa y la tiraron por la ventana. Robert Masters bajó de inmediato a buscar la ropa para recuperarla y mientras lo hacía, Angela y Ricky en el apartamento, le cortaron el pelo, la obligaron a lavárselo, la llevaron a la sala y le metieron un calcetín en la boca. Tras esto, Melvin violó a Jennifer.

Después, Ricky y Melvin obligaron a Jennifer a subir al ático porque el inquilino que figuraba en el contrato de alquiler había regresado para recuperar algunas de sus pertenencias. En ese momento, la policía llegó al apartamento porque Ricky y Melvin habían tenido un altercado con el inquilino, pero finalmente se marcharon. Después de todo esto, Angela decidió pasar la noche en el apartamento. Así que ella, Ricky, Melvin y Amber se fueron a casa de Angela a recoger su medicación. Mientras estaban fuera, Ricky les dijo a Peggy y Robert que se quedaran con Jennifer y no la dejaran irse.

De camino de vuelta al apartamento, Peggy los llamó para avisarles de que Jennifer intentaba irse. Al llegar, Melvin y Ricky empezaron a golpear a Jennifer repetidas veces. Melvin estaba especialmente enfadado porque su novia, Amber, estaba embarazada y se había desmayado de camino al apartamento. Habían corrido para impedir que Jennifer se fuera, pero el esfuerzo la había hecho desmayarse. Y, obviamente, la culpa era de Jennifer. Luego, Jennifer les dijo a sus captores que le dolía la cabeza, así que Ricky y Melvin le dieron un poco de la medicación de Angela, Seroquel. Seroquel no sirve para los dolores de cabeza, sino que sirve para el trastorno bipolar. Poco después, todos se fueron a dormir y dejaron a Jennifer en la sala. A la mañana siguiente, Angela, Ricky y Melvin salieron del apartamento para cobrar un cheque e indicaron a Amber, Robert y Peggy que no dejaran salir a Jennifer. Al regresar, una discusión por un refresco provocó que Angela empujara a Jennifer al suelo, se sentara encima de ella y le diera un puñetazo en la cara. Jennifer decidió que era hora de defenderse y le dio un rodillazo en el estómago a Angela. Angela rápidamente le dijo a Ricky que Jennifer había matado a su bebé, pero Angela no estaba embarazada. Ante esto, Ricky le dijo a Jennifer: "Si quieres matar a mi hijo, ¿por qué debería dejarte vivir?".

Angela le dijo a Ricky que tenía que elegir entre ella y Jennifer, y que si elegía a Jennifer, tenía que deshacerse de ella. Así que él hizo una reunión con el grupo, donde les preguntó qué clase de madre creían que sería Jennifer. Al terminar la reunión, comenzaron a debatir qué debía beber Jennifer, ya que había dicho que tenía sed. Una vez tomada la decisión, Angela metió de nuevo a Jennifer en el baño para golpearla en la cabeza con el toallero metálico y para obligarla a beber su propia orina de un vaso. Jennifer tuvo nauseas inmediatamente en el inodoro, así que la obligaron a beber una segunda vez, pero esta vez era una mezcla compuesta de orina, heces, especias, perejil y ajo. Al principio, como Jennifer no bebía la asquerosa mezcla, Amber la golpeaba repetidamente con el toallero metálico. Una tercera mezcla fue preparada, pero esta contenía detergente en polvo, agua y parte de la medicación de Amber. Golpearon a Jennifer hasta que obedeció y la obligaron a beberse todo el contenido hasta que vomitó.

Ricky y Melvin no estaban satisfechos con la humillación que Jennifer había sufrido hasta ese momento, así que decidieron envolverla con luces navideñas. Angela insistió en que debía de parecer un árbol de Navidad. Cuando las luces no parpadearon como ella quería, Amber, Angela, Ricky y Melvin se las quitaron y le ataron las muñecas y los tobillos. Luego le pusieron guirnaldas navideñas en los tobillos. Mientras todo esto sucedía, le pintaron la cara a Jennifer con el esmalte de uñas de Peggy. Entonces Ricky convocó otra reunión, donde preguntó si debían matar a Jennifer. Los seis estuvieron de acuerdo. Una vez tomada la decisión, la obligaron a escribir una nota de suicidio. Jennifer escribió que llevaba mucho tiempo sin ser feliz, pero que amaba a su madre y a su padrastro incondicionalmente. También escribió que siempre amaría al resto de su familia y que su sobrina y su sobrino tendrían mucha suerte de tener una tía mejor que ella. La nota terminaba con un texto dedicado a su madre que decía: "Mamá, espero que tengas un buen día en el trabajo, te quiero mucho. Con amor, Jennifer". Cuando terminó de escribir la nota, Angela exclamó: "¡Máten a la perra!".

El grupo llevó a Jennifer al baño por última vez. Ricky tomó un cuchillo de carne que le había dado a Melvin. Melvin dudó un instante antes de entrar al baño y apuñalar a Jennifer varias veces en el pecho, el torso y la garganta. Jennifer no murió a causa de las heridas, así que Ricky entró al baño y le cortó las muñecas. Luego la estranguló con las luces navideñas. Tras el asesinato de Jennifer a manos de Ricky, este convocó otra reunión, para decidir cómo deshacerse del cuerpo. Angela inicialmente votó por quemar el cuerpo de Jennifer frente a una iglesia, pero en su lugar, Ricky y Melvin lo metieron en bolsas de plástico dentro de un contenedor de basura en el estacionamiento.

Es en ese punto donde se da el descubrimiento del cuerpo de Jennifer en el estacionamiento de la escuela secundaria, la mañana del 10 de febrero de 2010. El Dr. Cyril Wecht realizó la autopsia del cuerpo de Jennifer y determinó que presentaba múltiples heridas incisas, abrasiones y contusiones. Se encontraron varios medicamentos recetados en su organismo y la causa de la muerte fue una combinación de todas las lesiones sufridas, pero principalmente se debió a las puñaladas en el pecho. Estas penetraron su pulmón izquierdo y llegaron hasta su corazón, produciendo una hemorragia considerable. El Dr. Wecht cree que estas lesiones fueron infligidas poco antes de su muerte con la intención de causarle dolor y sufrimiento. El Dr. Wecht señaló que probablemente habría permanecido inconsciente después de que se le infligieran las heridas iniciales, habría sangrado durante unos minutos, perdido el conocimiento y finalmente fallecido en un lapso de cuatro a seis minutos.

Los perpetradores, conocidos como "Los Seis de Greensburg", una vez arrestados, comenzaron a revelar los hechos descritos anteriormente. Melvin admitió haber apuñalado a Jennifer, mientras que Ricky admitió haberse deshecho de su cuerpo con la ayuda de Melvin. Posteriormente, en las declaraciones de las víctimas, la familia de Jennifer la describió como una persona querida por todos los que la conocían. Su hermana, Joy, dijo que Jennifer siempre quería formar parte de un grupo, sin importar cuál fuera. Añadió que Jennifer amaba la vida, participar en todo lo que sucedía a su alrededor y que veía lo mejor en cada persona. Otros familiares afirmaron que Jennifer siempre admiró a su hermana y que ambas fueron muy unidas durante su infancia.

Angela Marinucci fue la primera de los Seis de Greensburg en ser condenada por el asesinato de Jennifer Daugherty. Durante el juicio, la fiscalía alegó que ella fue quien inició la tortura a la que fue sometida Jennifer y que obligó a los demás a participar. Fue declarada culpable de asesinato en primer grado y sentenciada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Sin embargo, esa sentencia fue revocada después de que el tribunal de apelaciones estatal dictaminara que los menores no pueden enfrentar penas obligatorias de cadena perpetua. Posteriormente, Angela fue condenada a otra cadena perpetua en el año 2017, pero esta también fue revocada por no existir posibilidad de libertad condicional. En 2022, la jueza Rita Hathaway impuso la tercera sentencia a Angela. Esta sentencia incluía penas consecutivas de cuarenta años a cadena perpetua por el asesinato de Jennifer y entre 20 y 40 años adicionales de prisión por conspiración. Angela volvió a apelar su sentencia alegando que la duración de la misma violaba la constitución estatal y se basaba en el sesgo del juez. En enero de 2024, un panel de tres jueces del Tribunal Superior rechazó la apelación. Posteriormente, en junio de 2024, los magistrados del Tribunal Supremo emitieron un fallo de una sola frase en el que declaraban que no admitirían a trámite su última apelación.

Tanto Ricky Smyrnes como Melvin Knight fueron declarados culpables y condenados a muerte por inyección letal por su participación en el asesinato de Jennifer Daugherty. Ambos intentaron apelar sus condenas; sin embargo, ambas fueron confirmadas. Amber Meidinger se declaró culpable de asesinato en tercer grado y fue sentenciada a entre 40 y 80 años de prisión. Fue una testigo clave durante los juicios de Angela, Melvin y Ricky. En el caso de Peggy Miller y Robert Masters también se declararon culpables de asesinato en tercer grado. Peggy fue sentenciada a entre 35 y 74 años de prisión, y Masters a entre 30 y 70 años. Cabe destacar que después de varias evaluaciones psicológica, se llegó a la conclusión de que Ricky Smyrnes había inventado el hecho de que Jennifer le había propuesto tener relaciones con él. Eso no había ocurrido. Al parecer, a Rick le llamaba la atención el estado de vulnerabilidad de Jennifer y le despertaba un deseo sexual reprimido.

Kim Ward, senadora estatal republicana de Pensilvania, propuso una iniciativa que, según espera, solucionará algunos de los problemas que salieron a la luz tras la muerte de Jennifer. La denominó "Ley de Jennifer" y una parte fundamental de su propuesta consistía en tipificar como delito que las personas presenciaran un crimen violento y no lo denunciaran a la policía u otras autoridades, si podían evitar resultar heridas. La ley fue aprobada en el año 2012 y la omisión de denunciar el crimen se considera un delito menor de tercer grado.

Los juicios de los seis autores duraron más de 14 años, entre 2010 y 2024, y dieron lugar a condenas que oscilaron entre la pena de muerte y entre 20 y 80 años de prisión.

"Este es uno de los casos más horribles que he visto... Tenemos a una mujer joven e indefensa, seis personas que la mantienen cautiva y le hacen todo esto, sabiendo que tiene una discapacidad intelectual. Si lo juntamos todo, es bizarro, es una barbarie extrema."
Cyril H. Wecht. Patólogo forense
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