miércoles, 22 de abril de 2020

Dorángel Vargas - El "Comegente" de Venezuela

ANTES DE COMENZAR A LEER LES INDICO QUE LA SIGUIENTE ENTRADA CONTIENE ALGUNAS IMÁGENES SIN CENSURA Y MATERIAL DETALLADO QUE PUEDE AFECTAR LA SENSIBILIDAD DEL LECTOR. ÉSTA DIRIGIDO A MENTES ABIERTAS Y MADURAS, SE RECOMIENDA DISCRECIÓN.


La antropofagia se conoce como el acto de ingerir carne humana. Aquellas personas que hacen esta acción se les conoce como antropófagos o caníbales. El caso del "comegente" venezolano es uno de los pocos caníbales y asesinos seriales conocidos en la historia de Venezuela.


José Dorángel Vargas Gómez nació en Caño Zancudo, actualmente Santa Elena de Arenales, capital del Municipio Obispo Ramos de Lora, se encuentra en la zona Sur del Lago de Maracaibo, en el Estado Mérida, el 14 de mayo de 1957. Su familia, de escasos recursos, se dedicaba a la agricultura, por lo que llegó solo hasta sexto grado de primaria. No hay registro de como pasó, pero antes de ser conocido y recibir sus infames apodos, solía ser un vagabundo que dormía bajo un puente en Táriba, en el estado Táchira. Al parecer, se había alejado de su familia al partir solo desde Mérida a Táchira buscando mejor estabilidad, pero no tuvo suerte.


Para no morir de hambre, comenzó a cometer delitos menores ocasionándole ir a prisión dos veces por robar ganado y gallinas. Luego, en el año 1995, fue arrestado por tercera vez por el asesinato y posterior ingesta de su primera víctima: Cruz Baltazar Moreno, con quien compartía espacio debajo del puente. De Cruz Baltazar solo quedaron las manos y los pies, que fueron hallados enterrados muy cerca del lugar. 


Un indigente de la zona llamado Antonio López Guerrero delató su crimen a la policía. Dorángel fue internado en el Instituto de Rehabilitación Psiquiátrica de Peribeca en Táchira, donde le diagnosticaron un caso grave de esquizofrenia paranoide. Después de dos años de tratamiento, fue dado de alta y la justicia consideró que llevaría una vida "normal" en la indigencia, perdiendo rápidamente su rastro.


A inicios del año 1999, la desaparición de diez hombres entre los que se encontraban obreros y corredores que frecuentaban el parque Doce de Febrero en Táriba,  en el estado Táchira, puso en alerta a la policía local y comenzaron las investigaciones. El 12 de febrero de ese año, miembros de Defensa Civil encontraron los restos de dos hombres jóvenes y alertaron a las fuerzas de seguridad. 


Hicieron las respectivas averiguaciones en la zona y encontraron los restos dispersos de seis cuerpos más. Las hipótesis planteadas hablaban sobre rituales satánicos o ajustes de cuentas, hasta que algunos de los miembros policiales recordaron el caso de Dorángel en en el año 1995. Al profundizar en el lugar en donde se encontraron los restos de las víctimas, se toparon con una choza improvisada cercana, lugar en donde vivía Dorángel.


Dentro del sitio, encontraron cosas perturbadoras: recipientes que contenían carne humana, ollas con vísceras preparadas para su consumo, así como tres cabezas, pies y manos de distintos sujetos. Básicamente el lugar era una carnicería pero de carne humana. Los crímenes fueron cometidos entre octubre de 1998 y enero de 1999, tiempo en el que los familiares de las víctimas notificaron a la policía sobre las desapariciones.


Dorángel cazaba a los desprevenidos deportistas de la zona y obreros que trabajaban en la orilla del río Torbes de la ciudad de Táriba. Los cazaba con un tubo en forma de lanza para después descuartizarlos y posteriormente guardar las partes que le gustaban más para cocinarlas. Como no tenía nevera para guardar la carne humana, mataba entre una y dos personas por semana. Se sabe que enterraba los pies, las manos y las cabezas de su víctimas. A pesar de, no asesinaba ni comía mujeres ni niños.


Al ser detenido, confesó casi todos sus crímenes y entre la más resaltante se encuentra la de su primera víctima; el mencionado mendigo Antonio López Guerrero, el cual lo había delatado. Dorángel contó que luego de que lo liberaran en 1997 del instituto psiquiátrico, buscó al mendigo y corrió la misma suerte que Cruz Baltazar Moreno. Manifestó que le había comido el corazón aun caliente y la totalidad de su carne. Otra sorprendente declaración fue referente a uno de sus vecinos llamado Manuel. El vecino Manuel fue devorado en diciembre del año 1997. Dorángel también confesó que  que le gustaba poner ojos a sus sopas, le gustaba comer la panza porque se encontraban sabores exquisitos. 


Aseguró que lo que menos le gustaba eran los pies, las manos y la cabeza porque le causaban indigestión pero de vez en cuando aprovechaba esas partes para hacer sopas. Tampoco consumía mujeres porque tenían un sabor más dulce y le dejaban el estómago flojo, como si no hubiera comido nada. 


También dijo que no comía hombres gordos porque tienen mucha grasa y eso subía el colesterol y no consumía niños. Se calcula que asesinó entre treinta a treinta y cinco personas.


Al poco las pocas semanas de saberse la noticia, vecinos del lugar se aglomeraron en la comisaria, exigiendo que el criminal fuera llevado para San Cristóbal, capital de estado Táchira, ya que sentían miedo de que se liberara. Después del alboroto, Dorángel fue trasladado, con suficiente escolta policial, con el fin de calmar a las masas y buscarle alojamiento. 


Se indicó que sería llevado a la cárcel de Santa Ana, ubicada en un municipio de la ciudad. Al enterarse los presos del lugar que un caníbal sería ingresado con ellos, protestaron con una huelga de hambre, ya que no querían ser devorados.


En la actualidad, José Dorángel Vargas Gómez o conocido como El Caníbal de los Andes o El Comegente, se encuentra cumpliendo su sentencia de 30 años (máxima pena en el país), en una celda de la Dirección de Seguridad y Orden Público del Estado de Táchira, en Venezuela. Cumpliría su tiempo de condena en el año 2029. 


Su limbo jurídico radica en que no puede ser juzgado por su enfermedad mental y no existen cárceles para dementes en Venezuela, sumado a que su familia no quiso responsabilizarse por él, ni garantizarle seguridad ni atención médica. 


Su historia, a modo musical, se cuenta en una de las canciones de la banda Bacalao Men, quienes mezclan géneros musicales de salsa, pop, rock y sonidos caribeños. Fue inicialmente creada por Pablo Estacio (bajo) junto con Sebastian Araujo (batería) y Aurelio Martinez (saxofón), como un trío en el año 1999. Aquí les dejo el videoclip de dicha canción del año 2011:

 

Parte de su historia y los acontecimientos ocurridos también fueron narrados en uno de los capítulos de la serie televisiva venezolana Archivo Criminal, la cual comenzó a transmitirse a finales de los años 80's y finalizó su transmisión en el año 2003. Fue conducido por los periodistas David Pérez Hansen e Isnardo José Bravo. Dicho espacio televisivo tenía la intención de hacer conocer los sucesos criminales más sonados y alarmantes del país, además de alertar y prevenir al auge delictivo. Dicho capítulo se tituló "Caníbal", te lo dejo a continuación:

 


"No me arrepiento de lo que he hecho, porque me gusta la carne y no soy el único al que le gusta. En diciembre, me comí a mi vecino Manuel. Pensé que si era muy buena persona tenía que tener buen sabor. Así que con él hice unas empanaditas y las compartí con mis conocidos. Todos ellos alabaron la sabrosura del relleno. Con la carne, hay que lavar y condimentarla bien para evitar el contagio de enfermedades. Yo sólo me como las partes con músculos, especialmente las pantorrillas y los muslos. Con la lengua hago un guisado muy rico y los ojos los uso para sazonar sopas. Yo no me siento loco en ningún sentido y tu quizá ahora piensen mal de mi, pero yo lo hice con la mejor buena voluntad del mundo, como recomienda la iglesia yo compartí mi pan con los demás."

José Dorángel Vargas Gómez

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