martes, 18 de julio de 2017

Enriqueta Martí - La Vampira de la calle Poniente

La calle Poniente, hoy en día Joaquín Costa, queda en el barrio del Raval de Barcelona donde hace mucho, fue escenario principal de un hecho atroz envuelto de controversia y misterio. Enriqueta Martí Ripollés nació en San Felíu de Llobregat, capital de la comarca catalana del Bajo Llobregat, el 2 de febrero de 1871. Se cuenta que desde muy temprana edad, se traslada de su ciudad natal a Barcelona para trabajar como niñera, pero se dio cuenta poco después que ejerciendo como prostituta en los burdeles locales ganaba un poco más de dinero. Luego de estar más involucrada en el negocio, paso a otros lugares en donde también se realizaba ésta actividad, como El Puerto de Barcelona y El Portal de Santa Madrona.


En el año de 1895, se casa con un artista, un pintor bohemio y herbolario de nombre Juan Pujaló, cuyo matrimonio fracaso por el carácter misterioso, falso e impredecible de Enriqueta, quien además seguía frecuentando casas de libertinaje y mantenía su afición por los hombres. La pareja se separó y reconcilió alrededor de seis veces, en cuyo tiempo el ambiente de prostitución seguía activo en la vida de Enriqueta.


Pronto, otro tipo de negocio, relacionado a la ramería se presento ante ella; la prostitución de niños. En diferentes zonas, las familias de clase baja comenzaron a perder a sus hijos en mercados y plazas de la noche a la mañana, situación que poco a poco comenzó a ser frecuente en la ciudad. 


Enriqueta inició pronto una doble vida: durante el día iba a las casas de caridad y a los conventos a pedir y luego se la pasaba mendigando en algunas calles de las parroquias vecinas vestida con viejos harapos y llevando en la mayoría de las ocasiones a niños tomados de la mano que hacía pasar como suyos.  De noche, se vestía con ropa lujosa, collares, sombreros y pelucas y se iba a lugares como El Casino de Arrabassada y El Teatro del Liceo, entre otros lugares, en donde la clase alta de Barcelona frecuentaba para ofrecer sus servicios como proxeneta de niños.


Después que los niños eran prostituidos, muchos de ellos trataban de revelarse contra Enriqueta, por lo que terminaban asesinados o encerrados y atados en una habitación de su casa. Poco después comenzó a ejercer la profesión de curandera, ambos negocios le daban el dinero suficiente para vivir con todas las comodidades que quisiera sin necesidad de mendigar, pero ella debía de mantener las apariencias.

En 1909, Enriqueta fue detenida en su piso de la calle Minerva de Barcelona, siendo acusada de regentar un burdel en donde se ofrecían servicios sexuales de niños de edades comprendidas de entre 3 a 14 años de edad. Junto a ella, un joven de familia bien posicionada socialmente fue detenido también, pero gracias a sus contactos con altas personalidades de Barcelona que contrataban sus servicios como proxeneta infantil, ella no tuvo juicio por el asunto del burdel y el proceso judicial se perdió en el olvido burocrático.


El 10 de febrero de 1912, una niña de nombre Teresita Guitart Congost desapareció. Las siguientes dos semanas la policía y los ciudadanos buscaron cualquier rastro de la chiquilla ya que sus padres eran de clase acomodada y se encargaron de colocar carteles estampados por las calles pero no lograron encontrar nada. La indignación popular se hizo notar ya que el Governador Civil, Portella Valladares trataba de convencer al público que el temor de la población era fundado por los rumores surgidos de la pasada desaparición de niños de las familias de clase baja. Las autoridades habían sido pasivas con el tema y no se involucraban de lleno.


El 17 de febrero del mismo año, una vecina del lindero llamada Claudia Elías, vio a una niña con el cabello rapado mirando desde un ventanal del patio interior de su escalera.  La niña jugaba con otra pequeña y Claudia de inmediato le preguntó a Enriqueta si la pequeña era suya, ésta última sólo cerró la ventana sin decir una palabra al respecto. Extrañada de lo acontecido, Claudia le comentó el hecho al colchonero de la misma calle, un hombre humilde y gentil con el que tenía una buena amistad. El colchonero escucho atentamente a Claudia y le hizo suponer que podía tratarse de Teresita, diciéndole además los chismes que se decían sobre Enriqueta y su doble vida de perversión. El colchonero le contó la situación a José Asens, un agente municipal, y éste a su vez se lo comunicó a su jefe, el brigada Ribot, quien contacto a Claudia para escuchar con más detalle su testimonio, siendo ella quien daría la pista a la policía.


El 27 de febrero, con la excusa de una denuncia por tendencia de gallinas en el piso de su vivienda, el brigada Ribot y dos agentes más fueron a buscar a Enriqueta. Su piso estaba en el barrio del Raval, en el número 29, entresuelo primera de la calle Poniente. Ella se mostró sorprendida, más no puso resistencia, para no levantar sospechas. Cuando los agentes policiales entraron y revisaron dentro, encontraron a dos niñas, una de ellas era Teresita y la otra era una niña llamada Angelita, desaparecida, al parecer, unos cuando meses atrás. Después de haber declarado, Teresita Guitart Congost fue devuelta a sus padres.

La pequeña niña explicó como en un momento en que se alejó de su madre, Enriqueta la abordó, tomándola de la mano y prometiéndole caramelos, pero al notar que se la llevaba demasiado lejos de su casa, Teresita quiso regresar pero Enriqueta le cubrió la cara con un trapo negro, la sujetó con fuerza y se la llevó a su casa. Al llegar a su piso de vivienda, Enriqueta le cortó todo el cabello y le cambio el nombre por el de Felicidad, diciéndole que ya no tenía padres y que ella sería su madrastra y que así debía de llamarla a partir de ahora cuando salieran a la calle. No la golpeaba pero si la pellizcaba, la mal alimentaba con pan duro y papas, prohibiéndole entrar a una de las habitaciones y asomarse a los ventanales, ventanas y balcones. Teresita declaró que la solía dejar a solas con Angelita en el piso de vivienda y que un día se aventuraron a mirar en la habitación en la que no podían entrar y encontraron un saco lleno con ropa de niños con sangre, junto con un cuchillo para deshuesar repleto de sangre también. El miedo invadió a la niñas y, durante el tiempo que estuvo secuestrada, nunca intento escapar, limitandose a estar allí.

Angelita por su parte dio una declaración más perturbadora. Antes de la llegada de Teresita a casa, había un niño de nombre Pepe, que tenía cinco años. La pequeña había visto como un día Enriqueta, a quien llamaba mamá, llegó de la calle, sujetó a Pepito por el cuello y lo colocó en la mesa de la cocina, matándolo y cortándolo con un cuchillo de cocina. Enriqueta no se dio cuenta de la presencia de la niña ni de lo que había visto, Angelita se escondió en su cama y se hizo la dormida.


La identidad de  Angelita fue muy difícil de concretar ya que las declaraciones de Enriqueta podían no ser verdaderas. La niña no tenía apellidos y se sostenía que era hija de la detenida con el pintor Juan Pujaló. Pujaló se personó ante el juez por propia voluntad para saber lo ocurrido, declarando que llevaban más de cinco años viviendo separados y que no habían tenido hijos. Enriqueta al final declaró que había acogido a Angelita cuando era una recién nacida de su cuñada, Maria Pujaló, a la que le hizo creer que la niña había muerto al nacer. Enriqueta Martí fue procesada a la espera de juicio a la Prisión Reina Amalia, institución que fue demolida en 1936.

Se realizó una segunda inspección del piso de vivienda en donde se encontró el saco con ropa de niños llena de sangre que dijo Teresita en su declaración. También se encontró un saco con ropa sucia que tenía en el fondo huesos de niños humanos, al menos treinta vertebras. Al realizar la respectiva inspección, se demostró que los huesos tenían marcas de haber estado expuestos al fuego y que parte de ellos eran del niño Pepe. Había un salón que contenía un armario con vestidos hermosos de niñas y ropas de niños minuciosamente decorado, pero que contrastaba con el resto del salón, especialmente el piso, que olía verdaderamente mal. 


También pudieron entrar a la habitación que Teresita manifestó que tenían prohibido entrar, cuya puerta se encontraba cerrada con llave. Dentro de la habitación se encontraba el horror que escondía Enriqueta.

Cincuenta jarras, veinte envases de gran tamaño y doce palanganas, todas con restos humanos en conservación: grasa hecha manteca, sangre coagulada, cabello de infantes, esqueletos de manos, huesos en polvo, etc. Habían también  botes con pociones, pomadas, filtros, cataplasmas, ungüentos ya preparados o en preparación para su venta. Los restos humanos de niños variaban desde ser niños de pecho hasta de nueve años de edad. Todos sus "productos" servían de remedios para la cura de la tuberculosis, enfermedad tan temida en esa época, y otras enfermedades que no tenían cura en l medicina tradicional. Gente de clase alta y bien posicionada de muchas partes pagaba grandes sumas de dinero a Enriqueta, La Curandera por esta mercancía.


También se encontró una serie de libros muy antiguos, que tenían pergamino como cubierta, donde habían pociones y resetas escritas con caligrafía muy elegante. Un paquete de cartas muy exclusivo que al parecer había sido un regalo de algún cliente del Casino de Arrabassada, junto con una lista de nombres de familias importantes y otras personalidades de gran renombre de Barcelona. Esta lista provocó una gran polémica ya que la población creyó que se trataba de los clientes ricos de Enriqueta, clientes que debían de pagar por sus crímenes de pederastia y compra de restos humanos para preservar su salud propia. La policía intentó que la lista no trascendiera pero el rumor afirmaba que en ella se encontraban nombres de médicos, políticos, banqueros y empresarios. Las autoridades, por temor a un motón popular, calmaron los ánimos de la gente haciendo que el ABC, un conservador diario español, publicara un artículo explicando que en la famosa lista se encontraban los nombres de las personas a los que Enriqueta mendigaba y personalidades que habían sido estafadas por esta última. 

Al continuar con la inspección, se registraron dos pisos de vivienda más en Barcelona en donde había vivido un poco antes Enriqueta, uno de ellos en la Calle Talleres y otro en la calle Picalqués, además de una pequeña casa en la calle Juegos Florales. Al registrar con sumo cuidado, los agentes encontraron restos humanos en paredes falsas y en sectores de los techos. En el jardín de la pequeña casa se desenterró la calavera de una niño de tres años y una serie de huesos que correspondían a niños de edades de tres, seis y ocho años, algunos de ellos aun con prendas de ropa.

Enriqueta tenía la costumbre de secuestrar niños de familias muy pobres y escasos recursos para buscar a sus hijos desaparecidos. Se encontró que en la propiedad de la familia de Enriqueta, en San Felíu de Llobregat, habían restos de recién nacidos en jarrones y libros de remedios. La casa pertenecía al padre de la detenida pero se encontraba cerrada por la mala administración realizada.


Se supo poco después que, en la prisión, Enriqueta intentó suicidarse cortándose las venas con un cuchillo de madera, hecho que hizo estallar aun más indignación popular que quería que la acusada llegase a juicio y fuera ajusticiada en el garrote vil, una máquina que se usaba para aplicar la pena capital, que ocasionaba la rotura del cuello al ajustarlo en un collar de hierro. Las autoridades de la prisión hicieron saber mediante un comunicado de prensa que se habían tomado las medidas preventivas para que Enriqueta no se quedara sola, haciendo que tres reclusas compartieran celda con ellas. Tenían instrucciones de destaparle las sábanas en caso de que se tapara para evitar que se abriera las venas con los dientes, acción que había pasado en oportunidades pasadas.

Pero Enriqueta nunca llegó a juicio por sus crímenes. Exactamente un año y tres meses después de su detención, y ya calmado el alboroto popular, por otra noticia de interés, el hundimiento del Titanic, la muerte le llegó. El 12 de mayo de 1913, en uno de los patios del penal, sus compañeras de prisión le propinaron una brutal paliza, matándola por linchamiento. Se dice que las compañeras de prisión habían recibido órdenes de eliminarla a cambio de rebajarle sus años de condena ya que el proceso de juicio de Enriqueta se encontraba en fase de instrucción y muchas personalidades no querían que ella dijera toda la verdad ante el juez. Todos los secretos que la siniestra mujer sabía se perdieron, llevándoselos consigo a la tumba, al igual que toda la realidad al respecto del caso. Oficialmente, se manifestó que había  fallecido ese día en la madrugada a causa de una larga enfermedad, cáncer de útero. Fue enterrada con mucha discreción en una fosa común del Cementerio del Sudoeste, situado en la montaña de Montjuic de Barcelona.


Las investigaciones aseguran que en realidad era una persona con trastornos mentales, poniendo en duda muchas cosas relacionadas a su vida. No se sabe con exactitud cuantos niños secuestro en total Enriqueta pero si es considerada como una de las asesinas seriales más mortíferas que ha tenido España, siendo la sangre una mercancía preciada, los niños su proveedores y una burguesía enferma sus clientes. Las investigaciones descubrieron que Enriqueta había sido marcada por un hecho que le destrozó la vida, la muerte de un hijo de diez meses a causa de una malnutrición.


Un escritor de Barcelona llamado Jordi Coromitas, en su libro Barcelona 1912 publicado en el año 2014, al repasar unas crónicas periodísticas de esa época, manifiesta que los restos de sangre en la vivienda de Enriqueta se debían a las hemorragias vaginales que sufría a causa del cáncer de útero, los restos óseos encontrados en los pisos de vivienda habían sido  exhumados de algún cementerio por ella y utilizados como amuletos mágicos y ungüentos. Por su parte, Elsa Plaza, escritora e historiadora de arte, afirma que Enriqueta secuestro a Teresita, su sobrina que ella cuidaba, por su frustración de no poder haber sido madre y que en aquella época se pensaba que tener huesos en su casa traía suerte y buena fortuna.


El caso de Enriqueta Martí fue la base para crear un perturbador cortometraje en el año 2010, titulado originalmente como Les Bessones del Carrer de Ponent (The Twins Girls of Sunset Street/ Las Gemelas de la Calle Poniente) cuyo argumento transcurre en el año 1912, en la calle Poniente de Barcelona, en donde viven Enriqueta y Ramoneta, dos ancianas gemelas unidas por una perversa y ambigua relación que se dedican a raptar niños, siendo Juanito el más reciente. El corto sin diálogos es de España, con una duración de 13 minutos, con un guión y dirección de Marc Riba y Anna Solanas. Su productora tiene su propia página ver que puedes visitar dándole click aquí. Ganó en la sección competitiva de cortometrajes del Festival de Sitges en el año 2010 y el Premio Kodak de Mejor Fotografía en el 2011. A continuación puedes ver dicho cortometraje.
 

sábado, 15 de julio de 2017

Las leyendas más conocidas de Costa Rica

Leyendas, esos relatos que contienen hechos sobrenaturales y fantásticos que forman parte de la costumbre de cada región de un país. Esas narraciones simbolizan un rico contenido cultural que se transmiten de generación a generación ofreciendo una enseñanza y lección a sus oyentes y situándose entre el mito y alguna situación real. Costa Rica es un país rico en índices ambientales, democráticos, de seguridad, igualdad, salud y educación, que cuenta con leyendas típicas que se clasifican en tres grupos: las leyendas de la religión; que cuentan historias con fuerte influencia religiosa, las leyendas de la tierra; que narran hechos que acontecieron en algunos lugares, y las leyenda de la magia; que se centran en las manifestaciones de espantos. Ésta entrada se enfocara particularmente en las leyendas de la magia más conocidas de Costa Rica.


La Cegua

También conocida como Segua, es un ser espectral materializada con forma de atractiva mujer. Se cuenta que es morena, con rostro ovalado, ojos grandes y de color negro, cabello largo y rizado de color castaño, labios gruesos y rojos, busto grande, con voz delicada y cuerpo con curvas pronunciadas. Su vestimenta varía según la ocasión, siendo un vestido negro generalmente, los días festivos se aparece con un vestido blanco o con un vestido rosado cuando hay algún baile o fiesta en los pueblos cercanos. Se cuenta que todos los vestidos son transparentes, dejando ver su cuerpo semi desnudo.


Se aparece por las noches en los caminos solitarios a los hombres infieles, mujeriegos, que tienen malas intenciones o aquello que abandonan a su familia para beber licor, aunque también suele espantar a viajeros, por lo general turistas, que transitan por veredas despobladas.


Al encontrarse con un hombre y éste, al mostrar interés en ella y querer besarla, la atractiva muchacha da la cara, mostrando una horrible transformación, su cara a cambiado siendo ahora una calavera putrefacta de caballo, con ojos amarillos, un hocico cavernoso lleno de enormes dientes torcidos, un aliento podrido y pechos grandes colgando hasta las rodillas. El espectro se abalanza sobre su víctima mordiéndolo, relinchandole en la oreja o enseñando su cara para volverlo loco o matarlo de un susto.


Se dice que en la era colonial, era una hermosa mujer proveniente de la ciudad de Cartago, capital de Cantón, que lo que tenia de atractiva y hermosa lo tenía de orgullosa y desobediente. Ella no valoraba el esfuerzo de sus padres y los desobedecía y trataba muy mal por el hecho de ser pobres. Un día, un acaudalado mozo español transitó el área e invito a la mujer a un baile en su casa que se realizaría a los días siguientes. Su madre se opuso totalmente ya que el mozo tenía mala fama con el trato hacia las jóvenes, ante la negativa de su madre, la mujer llena de rabia blasfemó contra ella y lleno de ofensas e insultos su humilde hogar, hasta el punto de querer golpearla. 

La leyenda dice que desde las profundidades de la tierra una voz gruesa y profunda hablo y calmo la situación diciendo "Estarás maldita por el resto de los siglos por querer lastimar a quien te dio la vida mala mujer. Desde hoy todos los hombres se acercaran a ti pero huirán cuando vean el horrible ser en el que te convertirás". Se cuenta que la mujer comenzó a temblar de dolor y dar gritos similares al de un caballo, cuyas manos se convirtieron en cascos y su cabeza se transformo en la de un caballo, escapando rumbo al monte y no dejándose ver más por su madre.


El único modo de escapar de ella es mostrarle o arrojarle semillas de mostaza, ya que estas semillas son sagradas según el Evangelio de San Mateo (13:31-32). La Cegua dejara de perseguir a su víctima para detenerse a recoger y comer las semillas, pero como sus manos se convirtieron en cascos de caballo, debe de pasar el efecto de la transformación para hacerlo, lo cual dará el tiempo suficiente a la víctima para huir.


El Cadejo

Es un mítico, espectral y enorme perro negro con ojos rojos que se manifiesta para indicar o avisar que se ha realizado un pacto con el Diablo. En los tiempos de la Colonia, muchas plantaciones de los pueblos iban directo a la quiebra pero algunas, de la noche a la mañana, prosperaban en cultivo y producción. Se dice que el dueño y patrón de estas plantaciones habría ofrecido como sacrificio alguno de sus peones para realizar un pacto con el fin de que su propiedad tuviera éxito. Como resultado, El Cadejo aparecería para devorar el sacrificio ofrecido, culminando así el pacto de manera exitosa.


Luego, aparecería de vez en cuando en las plantaciones para verificar como va el producto del pacto o simplemente para devorar algún otro tributo ofrecido. En la era actual, se dice que se le aparece a aquellos que deambulan a altas horas de la noche, esos hombres inmorales o infieles.


Se dice que existe una contraparte de él, El Cadejo Blanco, un perro benigno de ojos azules que, al encontrarse con el negro, tienen encarnizados enfrentamientos. La gente cuenta que El Cadejo Blanco es un ente bueno que protege a las personas del El Cadejo Negro, además de combatir a los malos espíritus en el aire.



El Sacerdote sin Cabeza 

Es conocido también bajo los títulos El Padre, El Cura o El Fraile sin Cabeza. Es el espectro de un sacerdote católico vestido con su habitual hábito y sotana pero sin cabeza, que suele aparecerce en los caminos cercanos de las iglesias en las noches, provocando el pánico y el terror a aquellos que lo ven. 


Se cuenta que era un Padre de la época de la evangelización colonial que tenía malas costumbres, siendo mujeriego, avaro y descarado. Inició una relación con una mujer casada y tuvieron relaciones dentro de una iglesia. Se dice que también robo bienes ajenos y desenterro tesoros indígenas de las regiones de Perú y que lo alcanzó una maldición. A donde quiera que iba siempre lo perseguía situaciones extrañas y paranormales, por lo que fue acusado de ser un brujo, por lo que lo colgaron en una plaza local y luego el mismo pueblo decapitó.


Su aparición es debido a que aun continua buscando su cabeza. Dicen quienes lo han visto que se aparece en la oscuridad y comienza a dar un sermón, realizando el rito religioso de espaldas y al momento de dar la eucaristía, el cura se da la vuelta, dejando ver que le falta la cabeza. Éstos sermones mayormente lo reciben los pecadores. 

La Tulevieja

Es un fantasma femenino que es llamada así por llevar un enorme sombrero viejo llamado Tule, que tiene forma de plátano y hecho con las hojas de éste. Es descrita como una mujer robusta de baja estatura, cabello despeinado y descuidado, con prendas desgastadas y rotas enseñando sus enormes y erectos pechos tan cargados de leche materna que se desbordan, por lo que frecuentemente deja un rastro que siguen una gran cantidad de hormigas. Se le agregan características de aves de rapiña, ya que posee pequeñas pero poderosas alas de ave y, en lugar de piernas, posee patas con garras de águila en forma invertida, de modo que, al dejar marca, no puedan seguirla.


Se alimenta de carbones y ceniza de las fogatas recién apagadas de las fiestas en los pueblos o de las realizadas a mitad de los bosques. 

La leyenda cuenta que era la hija más joven del patrón de una finca y Constanza Mora era su nombre. José era un peón de la finca y hubo amor a primera vista, siendo José de mayor edad que ella. Constanza tenía 15 años y José 21. Las fiestas patronales decembrinas elevaron el romance de ambos jóvenes, quienes se veían a escondidas en los alrededores del pueblo de San Juan. En uno de los largos viajes del padre de la chica, Aureliano Mora, al viejo continente, nueve meses después el amor de ambos dio frutos. El capataz descubrió la relación de ambos jóvenes e informo a Don Aureliano al regresar de su viaje. Decepcionado del joven ayudante al que había colocado su confianza, lo mando a azotar, maldijo a su hija y a la criatura recién nacida, que era idéntico a él, y los desterró de sus tierras.

A merced de la suerte, José se hizo con una humilde y pequeña hectárea a las afueras del pueblo de San Juan que quedaba a las orillas del río Virilla, cerca de una zona llamada La Vuelta del Mono. José comenzó a sembrar en su parcela cacao y maíz, cuidando además a su mujer y su retoño. Empezó luego a trabajar para un adinerado famoso por sus hábitos de buen jugador conocido como Don Asunsión. Le ayudaba con los animales de su finca y la siembra en sus parcelas.

Constanza se dedicaba a cuidar al recién nacido pero su gran depresión no la dejaban amamantar al bebé, quien lloraba día y noche. Trataba de alimentarlo con leche de vaca pero no era el mejor alimento para el retoño, por lo que sus senos comenzaron a hincharse y a provocarle dolor. Al ser de baja estatura y tener ese sobrepeso, Constanza comenzo a jorobarse. Ya no era ni la sombra de la mujer elegante que era, ahora tenía el cabello descuidado y alborotado, su ropa ya no era de lino ni seda sino eran harapos sucios y llenos de restos del fogón.


José ya había perdido el interés en ella y ya no la buscaba para satisfacer las necesidades maritales. Él ahora prefería quedarse en la finca con sus labores o quedarse bebiendo con otros peones en el pueblo de San Juan.  

Un día, cansada de su situación y deprimida, Constanza como solía hacer esos días, se dirigió al río para lavar la ropa de su esposo e hijo, a quien metió en una canasta. Mientras lavaba y pensaba distraida, el agua del río subió y se llevo de la orilla la canasta con el bebé dentro. Al darse cuenta, Constanza corrio para rescatar la canasta pero ésta se alejo con rapidez por el río. Desesperada salio despavorida en busca de ayuda pero no había nadie cerca, gritaba pero nadie la escuchaba. 


Desconsolada se arrodillo junto al río, donde la consiguio su padre, Don Aureliano quien le dijo que venia de visita para ver a su nieto pero al no encontrarlo y escuchar por parte de su hija lo sucedido, le reclamo que no pudo cargar con esa gran responsabilidad. Constanza lo maldijo y lo culpo de todas sus desgracias pero de él solo recibió una bofetada como respuesta y éstas palabras "Tendrás la agilidad de una ave para buscar a tu hijo y la dicha de poder alimentarlo, más Dios te ha quitado este privilegio y yo mi bendición".

José hambriento y cansado llego a la casa en la noche encontrando a su mujer, quien le contó todo lo sucedido. Ambos salieron en búsqueda de su hijo sin saber cual había sido su destino. Llegaron al pueblo vecino en donde el río se parte en dos pero nadie sabía sobre una canasta con un bebé dentro. El amanecer los sorprendió sin poder encontrar alguna pista sobre el recién nacido. La pareja triste se dispuso a regresar a su hogar sin más que hacer por el momento. A los pocos días, José abandono su hogar y a su mujer.


La poca cordura que le quedaba a Constanza la hizo irse al bosque a vivir como ermitaña, lejos de todos. Se cuenta que durante las noches se comenzaron a producir cambios en ella, desde el temor por estar sola en el bosque, aturdida por el abandono, el dolor fuerte de sus pechos duros al no poder amamantar y la horrible perdida de su hijo. Sus pezones comenzaron a emanar leche espesa, con grumos y un poco de sangre, con un color amarillento como la pus.


Cada noche era peor hasta que su rostro se deformo por sus facciones acostumbradas a llorar, sus piernas se convirtieron en patas con garras de águila, creciendole plumas en su espalda jorobada y un par de alas. El dolor de su pecho, entre el dolor de sus pezones y la perdida de su hijo hizo que se hiciera trizas la ropa. Cumpliendose así la maldición se  su padre. Poco después se supo que en algún pueblo vecino del norte, se encontró una canasta con un bebé dentro sin vida que tenía su pequeño rostro desfigurado con graves arañazos de un animal grande.

Por las noches, en la actualidad, se dice que se escuchan graznidos espantosos y aleteos montaña adentro que aseguran que pertenecen a La Tulevieja desesperada por encontrar a su hijo y que aun lleva en su alma el dolor de sus inflamados pechos chorreantes de leche. Convertida en un alma en pena, persigue y asusta además a los hombres lujuriosos que son atraídos por sus voluminosos pechos. El sonido del llanto de los niños la a llevado a atravesar el bosque y llegar a las ciudades, visitando en la oscuridad de las noches las casas en donde habite algún infante para ver si es su hijo desaparecido y poder alimentarlo.


Para liberarse de un encuentro con ella, se debe de rezar la oración Alabado sea el Santísimo, ya que al escucharla, La Tulevieja abriría sus alas y alzaría su vuelo perdiéndose entre la oscuridad.

sábado, 8 de julio de 2017

Las Catacumbas de París - Un paraiso macabro

Las Catacumbas o Les Catacombes, en francés, son unas antiguas minas de piedra caliza que se conectan por una extensa red de túneles y cuartos subterráneos a veinte metros por debajo de París. Funcionaba como mina en la era romana pero fue a finales del siglo XVIII cuando todo el espacio fue convertido en cementerio común, representando el cementerio más famoso de la ciudad en la actualidad, albergando casi siete millones de esqueletos humanos de diferentes épocas en sus 350 kilómetros de túneles.

Las minas de piedra caliza sirvieron desde el inicio para la construcción de edificaciones y monumentos que se mantienen en pie en la actualidad. Los túneles realizados se les llamaba Les Carriéres de París (Las Canteras de París).

En el año de 1786, el exceso de restos humanos que llenaban los cementerios fue una situación grave que el Inspector General de Canteras, Charles-Axel Guillaumot y la policía de París, Thiroux  de Crosne, solucionaron, estableciendo el traslado de los cadáveres y los huesos de los distintos cementerios de la ciudad a las redes de túneles, convirtiéndose con el tiempo en catacumbas. Epidemias y graves enfermedades comenzaron a asolar la población poco después por el inapropiado manejo de los cadáveres en su traslado, siendo el distrito de Les Halles el más contaminado al recopilar los cuerpos de El Cimeriére Des Saints-Innocents (Cementerio de los Santos Inocentes).

Los primeros cadáveres en ser trasladados fueron los del cementerio de Saint Nicolas des Champs, seguido de los recientes fallecidos del Hotel de Brienne, en Place de Gréve, cuyas muertes fueron causadas por disturbios, el 28 y 29 de agosto de 1788. El traslado de cuerpos duró 15 meses ya que el trabajo se realizaba durante la noche, excavando en la multitud de cementerios de la ciudad, cruzando los diversos caminos de tierra de la zona en carruaje. 

En 1870, se habían acumulado en Las Catacumbas, seis millones de cuerpos y un año después, en 1871, la Comuna de París asesinó a un grupo de monárquicos en una de las cámaras de las galerías subterráneas. En 1944, miembros parisinos de la Resistencia Francesa utilizaron los túneles para un ataque en secreto a un búnker alemán establecido debajo de Lycée Montaigne, una escuela secundaria en el sexto distrito de París. 

Charles-Axel Guillaumot tomó la decisión de que los huesos trasladados fueran acomodados en forma de muralla, para distribuir espacio. Se pueden encontrar placas en la actualidad que identifican la procedencia de los huesos y pequeños altares conteniendo epitafios, textos de honor al difunto, en latín.

Solo kilómetro y medio de sus 350 kilómetros en total, se encuentra abierto al público en la actualidad para su visita y recorrido ya que las autoridades parisinas descubrieron que en interior de algunas galerías de la red de túneles, especialmente en las más alejadas y solitarias, se practicaban rituales satánicos y misas negras. 


Además, es muy fácil perderse en el trayecto, a pesar de que el sistema de túneles se encuentra identificado con placas bajo la calle correspondiente para que sea el visitante sepa la dirección. También hay pasadizos muy bajos y estrechos, muchos de los cuales pueden llegar a inundarse con facilidad, razón por la que, en cada  visita se debe de contar con un guía.

Motivado a esos peligros potenciales, desde el 2 de noviembre de 1955, por orden ministerial, se considera ilegal toda visita  realizada sin escolta oficial, y de no ser cumplido, la multa impuesta por Les Cataflics o La Patrulla de Catacumbas, es de alrededor de 60 euros. Sin embargo, existen entradas secretos y accesos pequeños a lo largo de todo París, permitiendo ingresar a Las Catacumbas por medio de las alcantarillas o algunas estaciones del metro. En ciertas ocasiones, algunas personas hacen uso de estos accesos para organizar fiestas, ritos de iniciación a alguna fraternidad o simple curiosidad, sin tomar en cuenta el peligro que puede acarrear.

Arréte! C´est ici l' Empire de la Mort (¡Detente! He aquí el Imperio de la Muerte) reza una inscripción en la entrada de una de las galerías subterráneas en el decimocuarto distrito de la ciudad. 


El lugar es uno de los más visitados y se dice que la inscripción se debe a hay un acceso bloqueado hacia cuartos internos no explorados en la era actual donde hay criptas semi abiertas que contienen miles de restos óseos sin organizar, una montaña de huesos de millones de fallecidos. Un rumor que se ha convertido en una leyenda urbana.

Si estás en París y deseas conocer este misterioso y asombroso lugar repleto de historia y maravilla, debes dirigirte a la dirección Avenue du Colonel Henri Rol-Tanguy, 75014, de martes a domingo, desde las 10:00 am hasta las 08:30 pm. El precio de entrada para los adultos es de 10 euros, los jóvenes de entre 18 a 26 años pagan 8 euros y los menores de 18 disfrutan de entrada gratuita. El número de teléfono para contacto y reservación es 33-1-43224763.

miércoles, 5 de julio de 2017

Los humanos no se originaron en la Tierra

En el año 2013, se reavivó el debate sobre si la vida en la Tierra, en especial la de los humanos, comenzó en realidad aquí, o en otro lugar, motivado al regreso de un globo  que descendió luego de un vuelo de gran altitud. Dicho globo enviado a la atmósfera traía consigo formas de vida microscópicas que al analizarlas no eran de éste mundo. El análisis fue realizado por un grupo de investigadores de la Universidad Británica de Sheffield y su resultado fue publicado en un artículo académico de The Journal of Cosmology, una revista de ciencia establecida en el año 2009.


El director de la investigación, Milton Wainwright, quien también es miembro del Departamento de Biología Molecular y Biotecnología de la mencionada universidad, se muestra convencido de que los microorganismos hallados a 27 km de altura no pueden proceder de nuestro planeta, produciéndose el hallazco en el punto máximo de una lluvia de estrellas llamadas Las Peseidas, una lluvia espectacular de astros que se puede observar desde la Tierra.


El debate entre científicos estuvo dividido por grupos en donde cada uno tenía su teoría; unos argumentaban que por un mineral encontrado en meteoritos de Marte, la vida se había originado allá, un concepto crucial para manifestar el génesis de la vida, otros científicos indicaban que inicialmente los humanos eran seres venidos de planetas del mismo sistema solar que evolucionaron y se adaptaron aquí por las condiciones cambiantes del clima y la era y finalmente otros manifestaban que las bacterias llegaron desde el espacio, es decir, la vida continuamente empezó a llegar a la Tierra desde el espacio y no se limita solo a éste planeta por lo que todo el sistema solar y más allá está repleto de vida.


Se realizó un experimento que mostró que los aminoácidos podrían haber llegado con los primeros impactos de cometas en la Tierra, lo que podría sugerir que la vida pudo ser amplia en el sistema solar. 


El líder ecologista y ambientalista estadounidense, el Dr. Ellis Silver, es también reconocido por trabajo de gran esfuerzo para limpiar los desechos de plástico del Pacífico, sostiene en su libro titulado "Humans are not from Earth/ Los humanos no son de la Tierra" que los humanos llegaron a la Tierra desde otro planeta, uno ubicado en Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano a nuestro sol. Los primero Pre-Humanos que tenían una altura superior, piel grisácea y tres dedos, colonizaron el espacio, acentuándose en diferentes lugares del mundo, controlando poco a poco el territorio.


Silver ofrece argumentos validos basados en la fisiología humana, sugiriendo que el humano no ha evolucionado junto con otras formas de vida de la Tierra sino que solo se ha adaptado al medio y no se ha evolucionado como se debería. Un ejemplo de ello son las enfermedades crónicas que afectan a "la raza humana", tales como los problemas de espalda que sería una señal que se ha evolucionado en un planeta con menor gravedad. 


Uno de los rasgos únicos de las especies de éste planeta es que, al momento del parto, las cabezas de los bebés son grandes y hay dificultades para dar a luz, siendo en épocas anteriores algo fatal para la madre y el hijo, pero ninguna otra especie nativa del planeta tiene ese problema. Silver señala también la presencia de los 223 genes "extra" en los seres humanos y la falta del fósil perteneciente al llamados eslabón perdido.


Los humanos son la especie más desarrollada del planeta, pero está mal equipada al medio ambiente ya que puede recibir daño por luz solar mientras otras especies como los lagartos no les afecta y el desagrado por la comida cruda son ejemplos claros de eso. 



No existe una sola persona en todo el planeta que sea 100 % saludable ni sana y que no sufra de algún trastorno o afección, todos los humanos son crónicamente enfermos. Eso se debe a que el día en la Tierra es de solo 24 horas y el reloj biológico de los primeros humanos era de 35 horas continuas.


Otros seres de mayor importancia y poder, extraterrestres de gran rango y razonamiento, ayudaron o trajeron a los primeros humanos hace miles de años. Siendo el Homo Erectus el resultado de un cruce de una especie superior con un Pre-Humano. La humanidad es solo un experimento que se desarrollo en el planeta, ya que existen más de 20 civilizaciones extraterrestres en nuestro ADN, teniendo genes alienígenas pero diezmados genéticamente para limitar las capacidades originales, ya que el planeta tierra no solo es otro planeta del sistema solar, sino que funciona como un territorio de confinamiento y observación.


Este "planeta prisión" esta destinado para varias funciones, como el resguardo de recursos naturales y minerales, experimentos genéticos alienígenas y el confinamiento de especies naturales violentas (como la nuestra), condenada a vivir en este ambiente hasta que aprendan a tener un pensamiento superior y sepan comportarse según los parámetros que ellos consideren apropiados.


Hay un sentimiento que prevalece entre muchas personas de la Tierra, en diferentes partes del mundo que siempre es una idea única, y es que ellos no pertenecen a este lugar o que algo no encaja bien aquí.